DESDE ISRAEL –  Mauricio Aliskevicius 

 

UN VUELCO A LA DERECHA 

                                             Mauricio Aliskevicius                                            

 

Causa cierto asombro el vuelco hacia la derecha en la reciente elección en Israel.

   Debemos comenzar aclarando que en Israel los conceptos de “derecha” e  “izquierda”, no son exactamente los establecidos en el mundo occidental a partir de la Revolución Francesa de 1789. La división entre estos conceptos se rige especialmente en la actitud ante el problema palestino, que también es mencionada como la división entre “palomas” y “halcones”.

   No debería asombrar a nadie. Ya decenios atrás, cuando estudiábamos Historia, se nos explicaba que en tiempos de paz y bonanza los pueblos se regían por un matriarcado, y en tiempos de dificultades o guerras cambiaban a patriarcados. Y eso figura en los textos en las épocas muy anteriores a la civilización actual, cuando la gente se agrupaba en tribus y no existían países ni fronteras.

   Debemos observar que la tendencia hacia la derecha y extrema derecha se está generalizando especialmente en Europa.

   Intercalamos algunas frases dichas por la señora Golda Meir cuando integraba el gobierno de Israel:

                    “ Tendremos paz cuando los árabes amen a sus hijos más de lo que nos   

                        odian a nosotros“.

 

                      “El pesimismo es un lujo que los judíos no se pueden permitir“.

 

                      “Un líder que no duda antes de enviar a su nación a una guerra, no es    

                        apto para serlo.”

 

                      “No nos gustan las guerras, incluso cuando las ganamos.”

 

                      “Cuando llegue la paz, tal vez con el tiempo podamos perdonar a los    

                        árabes por matar a nuestros hijos, pero será más difícil para nosotros

                        perdonarlos por habernos obligado a matar a sus hijos”.

 

   La situación actual: a) un país (Irán) cuyos gobernantes declaran públicamente y a diario que harán desaparecer del mapa a Israel, y muestran orgullosos su potencial bélico y su carrera hacia convertirse en una potencia con armas nucleares.

  1.        b) países como Qatar e Irán, que financian y entregan armamento a todas las organizaciones terroristas, cuya meta declarada es eliminar a Israel, aunque sus ataques no son solamente contra ese país.
  2. c) en los territorios gobernados por palestinos (Cisjordania y Gaza), los niños y jóvenes son fanatizados en el culto a la muerte y en que su enemigo a eliminar es Israel, desde los textos escolares hasta la entrega de armamento y adiestramiento militar en sus “campamentos de verano”.
  3. d) en los mismos territorios se homenajea y premia a quien asesine israelíes, tanto dando dinero mensualmente a sus familias como poniendo el nombre de esos terroristas a quienes llaman “héroes” y “mártires”, en lugares públicos como plazas, calles, edificios públicos. Agréguese que los palestinos tratan de traidores a aquellos países musulmanes que hacen las paces con Israel, o simplemente tienen algún grado de relación.

   Ante todos estos acontecimientos, es lógico que una parte de la población israelí se vuelque a votar a los líderes que consideran más fuertes para contrarrestar esta suma de elementos que hacen peligrar la vida de los ciudadanos y la existencia misma de Israel.

   El resultado electoral es claro, las izquierdas perdieron cantidad de electores que se volcaron hacia personajes como Ben Gvir y Smotrich, que pocos años atrás no habrían tenido un solo voto.         

    Un partido como el laborista Avodá, que gobernó durante muchos años el país, esta vez apenas llegó al mínimo de 4 diputados, que es lo que indica la ley electoral para poder integrar el parlamento (Knesset). El partido Meretz, catalogado como izquierda extrema y pacifista (bastante pro-palestino), ni siquiera logró llegar al mínimo requerido, por lo que por primera vez desde su creación no integrará el parlamento.

   Los resultados electorales ya están, pero no está claro todavía que Benjamín Netanyahu pueda conformar un gobierno. Seguramente las exigencias de sus posibles socios, todos ortodoxos y ultraortodoxos, le traerán dificultades (incluso su partido Likud –y el mismo Netanyahu- es más laico que religioso), y los partidos del ala de izquierda y centro ya declararon que no aceptarán integrar un gobierno con Netanyahu. Una pequeña luz de esperanza se vislumbra, dependiendo de que Netanyahu medite dejando de lado rencores y otros sentimientos negativos, y piense más en lo que la población israelí quiere, necesita, y pide.

    El problema está a la vista: personajes a quienes la población que no los votó tiene miedo de que estén en el gobierno, exigirán los ministerios clave: seguridad, interior, defensa, economía. Se ha llegado al extremo de decir públicamente que Netanyahu es el más “de izquierda” de todos ellos. Los temas fundamentales son tres: la situación con los palestinos, la economía y el carácter de país judío, este último involucra muchos subtemas como ser: territorios, ley de retorno, y predominio de observancia religiosa sobre la legislación jurídica. Se teme una incidencia muy grave en la economía, si logran favorecer más a los religiosos en subvenciones a la enseñanza religiosa, paralización del país en sábados y festividades, exoneración de estudiantes religiosos al servicio militar obligatorio, etc.

    El sector enemigo de Israel está dividido en dos grupos: Irán y sus colaboradores fomentaron este resultado porque les asegura la guerra total, y ellos la piensan ganar. Las entidades palestinas (OLP-Mahmud Abbas, y Hamas) quieren que el estado de guerra sea permanente porque de eso depende el enriquecimiento de los líderes y que puedan seguir gobernando en sus territorios.

    Analizando números vemos que en el total de votos la diferencia a favor del sector de derecha no fue más que unos 30.000, cifra muy menor en un país de cerca de siete millones de habilitados a votar. Hacemos notar que la diferencia demográfica hace que rápidamente el sector religioso aumente en comparación al sector laico y tradicionalista, lo que lleva a pensar que en pocos años pueden llegar a ser mayoría absoluta, lo que implica que Israel toda retroceda a ser similar a las teocracias o semi-teocracias islámicas, que son todos los países musulmanes.

    Mientras tanto vemos que gracias a los “Acuerdos de Abraham”, en el primer año de relaciones normales, 400.000 israelíes visitaron a Emiratos Arabes Unidos, y gracias a los tejes y manejes de F.I.F.A., Qatar accedió a que israelíes puedan viajar a presenciar el campeonato mundial de fútbol, estimándose en 40.000 los aficionados israelíes que harán uso de esta excepción. Para ello se habilitan vuelos aéreos pero de una sola compañía y con limitaciones, un servicio consular israelí muy restringido y solamente para el tiempo del campeonato, y otras restricciones porque Qatar no tiene relaciones diplomáticas con Israel, ni las quiere tener, pero le sirve el dinero que les dejarán esos 40.000 fanáticos. Ya se sabe que los interesados en viajar prometieron que no hablarán hebreo ni tendrán a la vista nada que los identifique como israelíes. Se entiende que esos 40.000 incluyen tanto judíos como no judíos ciudadanos israelíes.

   Seguramente en los próximos días veremos qué sucede con las conversaciones para la formación de gobierno. Serán muy ilustrativas sobre el futuro que nos espera.

 

12 de noviembre 2022

 

                                                                                                                                                 

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