PROHIBIDO PARA ANTISEMITAS  2ª. parte- DESHACIENDO MITOS –

 

PROHIBIDO PARA ANTISEMITAS  2ª. parte- DESHA

 CIENDO MITOS –

                                                                                                                                                                          3 de setiembre 2022

   Contrarrestar el mito de que el pueblo judío siempre se dejó llevar a la muerte como ovejas al matadero, no es difícil.  Quien lee historia sabe perfectamente que si bien el pueblo hebreo fue conquistado y esclavizado muchas veces, nunca lo permitió sin hacer el máximo de resistencia.   

   Como primer monumento tenemos a Masada, donde un pequeño pueblo resistió al gran ejército romano durante cuatro años (siglo I e.C.) y al ver que ya no podían continuar luchando, decidieron un suicidio masivo antes que caer prisioneros y esclavizados.

   Soldados judíos franceses lucharon en la Revolución Francesa, y luego en el ejército de Napoleón Bonaparte durante la conquista hacia el Este que realizó este ejército.

   En las revoluciones rusas anti-zaristas y la revolución comunista no sólo soldados sino ideólogos, dirigentes y comandantes.

   Durante la segunda guerra mundial (me desagrada ponerlo con mayúscula), hubo soldados voluntarios y partisanos. Además mil y una revoluciones de los guetos y campos de concentración, muchas muy bien relatadas en el libro “VIVIR CON ESPERANZA, MORIR CON DIGNIDAD” del autor Mario Sinay (edición 2021).

   Demás está decir todas las guerras y escaramuzas en Medio Oriente, especialmente a partir de 1917 (Declaración Balfour) y de la Declaratoria de Independencia de Israel en 1948, hasta hoy en día, y sin atisbo de que en alguna fecha tengan fin.

   Quiero mencionar las palabras dichas por un artista judío libio-italiano-francés, que figuran en un video que circula por las redes (“Pleading for  my land”). Se trata de Herbert Pagani (*)(1944-1988), y figuran en el mencionado video del año 1976 en Youtube en francés, que transcribimos en la traducción al español de Alberto Russo (wikipedia): 

 

   “  Súplica por mi tierra de Herbert Pagani – ( 11/11/1975)

   Ayer, estaba en el metro y escuché a dos señoras decir: “Estos judíos otra vez presentando sus demandas en la ONU. ¡Qué fastidio!”

   Es verdad. Somos un dolor en el culo. El mundo ha estado cabreado durante siglos.Está en nuestra naturaleza, ¿qué puedes esperar?

   Abraham con su dios único, Moisés con sus Diez Mandamientos, Jesús con la otra mejilla siempre lista para la segunda bofetada. Freud, Marx y Einstein, todos ellos eran revolucionarios, enemigos del sistema. ¿Porque? Porque el Establecimiento (lo establecido, Nota del firmante), a lo largo de los siglos, no pudo satisfacerlos, ya que siempre fueron excluidos.

Cuestionar, ver más allá, cambiar el mundo, cambiar el destino, tal fue el destino de mis antepasados. Por eso son tan odiados.

El antisemita de derecha culpa a los judíos de llevar a cabo la revolución bolchevique.  Es verdad. Había muchos de ellos en 1917.

El antisemita de izquierda culpa a los judíos de ser los dueños de Manhattan, los gestores del capitalismo. Es verdad. Hay muchos capitalistas judíos. La razón es simple: la cultura, la religión, las ideas revolucionarias, por un lado, el dinero y los bancos, por el otro, son los únicos valores transportables, las únicas posesiones disponibles para quienes no tienen patria. Ahora que hay una, el antisemitismo está resurgiendo de sus cenizas, o más bien de Nuestras cenizas, y se llama antisionismo. Se ha aplicado a individuos, ahora se aplica a una nación.  Israel es un gueto, Jerusalén es Varsovia. Los nazis que nos asedian hoy en día comen cuscús y hablan árabe, y si su croissant a veces se disfraza de hoz, es mejor para acecharnos por el mundo. 

   Yo, judío de izquierda, no tengo nada que ver con una izquierda que quiere liberar a todos los hombres en detrimento de algunos, porque precisamente yo soy uno de ellos. Todos debemos luchar por la igualdad pero también luchar por el derecho a ser diferentes. Si la izquierda quiere que me ciña a sus preceptos, no puede ignorar mi problema. Y mi problema es que, desde las deportaciones romanas del siglo I de la era actual, hemos sido odiados, desterrados, aplastados, robados, perseguidos y convertidos a la fuerza.

¿Por qué, usted puede pedir? Porque Nuestra religión, Nuestra cultura, fueron consideradas peligrosas. Aquí hay algunos ejemplos que ilustran lo que quiero decir:

   El judaísmo fue la primera religión en imponer el sábado, es decir, el descanso semanal obligatorio. ¡Puedes imaginar la alegría de los faraones, siempre empeñados en construir una nueva pirámide!

El judaísmo prohíbe la esclavitud. Te puedes imaginar cuán simpatizantes con la idea eran los romanos, los mayoristas más importantes de mano de obra gratuita en la Antigüedad.

La Biblia dice: ‘La tierra no es del hombre, sino de Dios’. A partir de esta sentencia se dictó una ordenanza, la entrega automática de bienes cada 49 años. Puedes imaginar el efecto de tal ley sobre los Papas de la Edad Media y los constructores de imperios durante el Renacimiento.

Entonces también, era imperativo que la gente no supiera la verdad.

Los poderes empezaron por desterrar la Biblia, luego estaban los libelos: muros de difamación que se convirtieron en muros de piedra, que conducían a los guetos.

Luego vino la Inquisición, las piras y más tarde la estrella amarilla.

Auschwitz no es más que la industrialización del genocidio, pero hubo miles de otros genocidios. Me llevaría sólo tres días nombrar todos los pogromos de España, Rusia, Polonia y el norte de África.

Como se vio obligado a huir y moverse, el judío fue a todas partes y terminó siendo de la nada.

Estamos entre las personas similares a los niños de bienestar. Ya no quiero ser adoptado. No quiero que mi vida dependa más del estado de ánimo de mis dueños. Ya no quiero ser un ‘ciudadano alquilado’. Ya estoy harto de llamar a las puertas de la Historia y de esperar a que me digan: ‘¡Pasa!’ ¡Así que entro y grito! “Estoy en casa en esta tierra y en ella tengo mi tierra: ¡me fue prometida y será mía!”

¿Qué es el sionismo? Se resume en una frase simple: “El próximo año en Jerusalén”.

   No, no es un eslogan del Club Med. Está escrito en la Biblia, el libro que ha vendido más ejemplares que cualquier otro, y ha sido malinterpretado más que cualquier otro libro en el mundo.

   Y esta oración se convirtió en un rugido, un rugido que tiene más de 2000 años; los padres de Colón, Kafka, Proust, Chagall, Marx, Einstein y hasta el señor Kissinger, han repetido esta frase, este rugido, al menos una vez al año, en Pesaj.

Entonces, ¿el sionismo es igual al racismo?  ¡No me hagas reír! ¿Es ‘Gentle France, querido país de mi infancia’ (una canción de Charles Trenet: ‘Douce France, cher pays de mon enfance’) un himno racista? ¡El sionismo es el nombre de una lucha por la libertad!

En el mundo, todo el mundo tiene sus judíos. Los franceses tienen las suyas: son los bretones, los occitanos, los corsos y los trabajadores inmigrantes. Los italianos tienen sus sicilianos; los americanos tienen sus negros; los españoles sus vascos.

   En cuanto a nosotros, somos los judíos de TODOS.

    A los que me dicen: ‘¿Y los palestinos?’, les respondo: “Soy un palestino de 2000 años. Soy el hombre oprimido más viejo del mundo”.

   Negociaré con ellos, pero no les cederé mi lugar. Allí hay suficiente espacio para dos pueblos y dos naciones. Los límites se determinarán juntos. Pero la existencia de un país no puede en modo alguno excluir la existencia del otro. Y las opciones políticas de un gobierno nunca pusieron en entredicho la existencia de una nación, cualquiera que sea la nación.

Entonces, ¿por qué Israel debería ser una excepción?

Cuando Israel esté fuera de peligro, elegiré entre los judíos y mis vecinos árabes, aquellos que comparten mi filosofía, mis ideales. Pero hasta entonces, debo estar unido a toda mi gente, incluso a aquellos a quienes odio, para contrarrestar el RACISMO, ese terrible enemigo.

Descartes se equivocó cuando afirmó: ‘Pienso, luego existo’. Para mí, no significa nada en absoluto. ¡Hemos estado pensando durante 5000 años, y todavía no existimos! 

Por lo tanto, mi lema es: ‘¡Me defiendo, luego existo! ‘ “

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   Esto nos define. Somos judíos, algunos somos sionistas, algunos somos de izquierda. Pero creo que lo que hoy en día no está para nada claro, es la definición de “izquierda”. En sus comienzos, algunas personas que se manifestaban “de izquierda”, lo demostraban sentándose en determinados lugares. Hoy parecería que se reafirma que las “ideas” de izquierda quedaron definitivamente en las posaderas (nalgas), y no en el cerebro o en el corazón.

                                                                                   Mauricio Aliskevicius

                                                                                 desde Israel

 

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