TORMENTA EN ISRAEL

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TORMENTA EN ISRAEL
A diferencia de las tormentas tropicales que vienen después de una calma sofocante, la tormenta política en Israel se veía venir desde el primer día del gobierno actual.
Desde que existe como país, en 78 años Israel nunca tuvo un período de tranquilidad, a lo sumo breves momentos de tregua. Pero esencialmente las tormentas eran provenientes de otros países y de terroristas.
En el día de ayer el gobierno anunció que pedirá la disolución de la Knesset (parlamento) la semana próxima. Simplemente se adelantó a la intención de Netanyahu de pedir una moción de censura que llevaría al mismo camino: una quinta elección en algo más de tres años, y con muy pocas perspectivas de cambio, ya que se augura nuevamente que ninguno de los bloques logrará una mayoría absoluta para gobernar.
Suponemos que la decisión de los gobernantes Bennett y Lapid se debió a dos motivos claros:
a) Como perdieron la mayoría absoluta, su gobierno de una u otra forma se derrumbaría.
b) Caben dos posibilidades desde un enfoque positivo: una es que en las próximas elecciones logren hacer una coalición con una leve mayoría parlamentaria; probabilidad bastante pequeña. La otra es que se logre que el principal partido opositor (Likud) se divida, dado que no todos sus integrantes quieren a Netanyahu como gobernante, tanto por la personalidad de este exmandatario como por estar en estos momentos en pleno juicio legal por acusaciones varias, y más de uno tiene ambiciones personales de llegar a primer ministro. No olvidemos que en el bloque anti Netanyahu hay varios dirigentes que tiempo atrás integraban su partido político.
Como tampoco Netanyahu lograría mayoría (según encuestas), hay una remota posibilidad de que distintas fuerzas de derecha y de centro, que podrían ser apoyadas tanto por sectores de izquierda como por el partido árabe que hoy integra el gobierno, logre formar una coalición con mayoría. Sería algo similar a lo logrado el año pasado.
Queremos aclarar que los conceptos de derecha e izquierda que se manejan en Israel no son los mismos que en otras partes. Se toma en cuenta esencialmente la posición con respecto al problema palestino.
Ante declaraciones públicas de los dirigentes de ambas partes, podemos ver que las elecciones anteriores se definieron entre un bando que apoyaba a Bibi (Netanyahu) y otro bando que lo quería sacar del poder.
Hoy el problema es similar, con pequeñas variantes. Los gobernantes actuales (Bennett y Lapid) demostraron en algo más de un año de gobierno que su prioridad era el país y no sus ambiciones personales o una determinada línea ideológica.
El señor Netanyahu y sus seguidores demostraron –y lo declararon- que lo único que les importa es derrocar al gobierno sin tomar en cuenta ni siquiera sus propias ideologías. Votaron en contra de leyes que ellos mismos querían o habían presentado, con tal de demostrar que el gobierno falló.
Esto es el juego de la democracia, la parte peor. Ya había dicho sir Winston Churchill que “la democracia es el menor de los males”.
Un país rodeado de enemigos, con uno de ellos desesperado en lograr la bomba atómica mientras declara constantemente que en poco tiempo Israel desaparecerá del mapa de Medio Oriente, tratando a Israel como “el cáncer en la zona”, porque no lo dice pero lo que más les preocupa es que Israel es el “mal ejemplo” por ser la única democracia en medio de totalitarismos tanto teocráticos como feudos familiares.
Lo único que se logra con esta “tormenta” es que el público se cansó de elecciones, ya muchos manifestaron que no piensan acudir a las urnas. Y como resultado es claro que una mayoría se volcará a votar a la derecha, conocido fenómeno a través de la historia universal, que ante peligros inminentes los pueblos se vuelcan a los líderes más duros.
Se perdería el logro principal del año 2021: que ocho partidos políticos con grandes diferencias entre sí hayan podido gobernar juntos. Religiosos judíos, laicos, musulmanes islamistas, derecha, centro e izquierda, pacifistas y belicosos, lo lograron. La ambición personal sumada al extremismo religioso están intentando llegar a ese resultado. Lamentable
Mauricio Aliskevich

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