Licoricia de Winchester: La judía más famosa de la Inglaterra medieval

Licoricia de Winchester: La judía más famosa de la Inglaterra medieval

.por Yvette Alt Miller

¿Quién fue Licoricia de Winchester y por qué cuando murió, la noticia sobre su muerte se esparció mucho más allá de las costas inglesas?

La estatua más nueva de Inglaterra fue develada el 10 de febrero de 2022 con la asistencia de un grupo de prominentes líderes religiosos para honrar a la mujer judía medieval que estaba siendo inmortalizada. El Príncipe Carlos tenía planeado asistir, pero se vio forzado a cancelar de último momento por dar positivo en un test de Covid. Envió un mensaje diciendo que estaba “profundamente desilusionado” por perderse el evento.

En el siglo XIII, Licoricia de Winchester fue una de las mujeres más ricas y prominentes de todo Inglaterra. Se codeó con la realeza y ocupó un lugar prestigioso e importante en la corte del Rey Enrique III. Cuando murió, la noticia sobre su muerte se esparció ampliamente, mucho más allá de las costas inglesas.

Los judíos en la Inglaterra medieval

No se sabe mucho sobre los primeros años de Licoricia. Nació a principios del siglo XIII y se casó con un hombre llamado Abraham, hijo de Itzjak. Aparentemente, Abraham provenía de Kent y se había mudado a Winchester, donde había una pequeña comunidad judía. Allí, él y Licoricia tuvieron tres hijos: Isaac, Baruj y Lumbard, y una hija llamada Belia.

La estatua nueva de Licoricia de Winchester.

En el siglo XIII, los judíos vivían en Inglaterra bajo la protección del rey y se los consideraba “propiedad” privada del monarca. Los judíos tenían prohibido practicar la mayoría de las profesiones, poseer tierra y, en general, se veían forzados a ser prestamistas. Cuando un judío inglés moría, sus hijos no heredaban sus bienes, sino que estos pasaban a ser propiedad de la corona. En 1194, el Rey Ricardo I prohibió que los judíos prestaran dinero y restringió su actividad comercial a unos pocos lugares. El historiador Richard Huscroft identificó “seis o siete” lugares de Inglaterra en los que era legal que los judíos realizaran negocios. Las ciudades de Londres, Norwich, Lincoln y Winchester estuvieron entre los primeros lugares designados, a las que posteriormente se les sumaron varios más.

Las estimaciones sobre el tamaño de la población judía de Inglaterra fluctúan mucho, pero probablemente en la época de Licoricia la comunidad judía de Winchester contaba con menos de 80 personas. La mayoría de los judíos estaban aglomerados en una avenida central llamada Calle Judería. Eran un grupo unido en el que se apoyaban mutuamente. Las mujeres, al igual que los hombres, trabajaban en comercios; algunas hasta formaban sociedades comerciales.

La vida para los judíos ingleses de la época era increíblemente difícil. La primera aparición de un libelo de sangre, en el que los judíos fueron acusados de matar a un niño cristiano para usar su sangre en rituales judíos, ocurrió en 1144 en la ciudad inglesa de Norwich. Un segundo libelo ocurrió en 1255, durante la vida de Licoricia, cuando se encontró el cuerpo de un niño pequeño en un aljibe de la ciudad de Lincoln. Los amigos del niño acusaron a los judíos locales de secuestrar, torturar y asesinar al niño. El sheriff de Lincoln arrestó a más de 90 judíos, de los que 18 fueron ejecutados. Los dos niños que fueron el centro de estos libelos de sangre fueron canonizados (San Guillermo de Norwich y San Hugo de Lincoln), alimentando aún más el odio de los cristianos hacia los judíos locales.

En 1239, el Rey Enrique III ordenó que todos los judíos de Inglaterra le entregaran a la corona un tercio de sus bienes; los judíos que no pudieron pagar fueron aprisionados en la torre de Londres mientras se les incautaban sus propiedades. En 1253, todos los judíos de Inglaterra fueron forzados a usar una tela o un parche con la forma de dos tablas de piedra sobre la ropa, representando las dos tablas de piedra que Moshé trajo del Monte Sinaí. Los judíos ricos podían pagar para evitar el uso de esta marca (los historiadores especulan que Licoricia estaba entre los judíos que evitaron el uso de esta prenda denigrante).

En 1265, durante la fracasada rebelión de Simón de Montfrot en contra del rey, la lucha llegó a Winchester cuando los soldados del Rey Enrique III derrotaron la rebelión. En medio de la violencia, muchos cristianos de Winchester se ensañaron con sus vecinos judíos, atacándolos y apropiándose de sus bienes. Licoricia, al igual que otros de los aterrorizados judíos de la ciudad, logró refugiarse dentro del Castillo de Winchester. Quienes no lograron llegar al castillo a tiempo fueron asesinados. Los sobrevivientes abandonaron la fortaleza después del asedio y rehicieron sus vidas, continuando con los negocios y la vida comunal, pero quedaron profundamente traumatizados.

La construcción de un imperio comercial

Fue durante este tiempo turbulento y aterrador que Licoricia construyó su imperio financiero, llegando eventualmente a convertirse en una de las mujeres más ricas de Inglaterra.

Los primeros documentos históricos que la mencionan datan de principios de 1234, después de la muerte de su esposo Abraham. Licoricia permaneció en Winchester con sus hijos después de enviudar, y continuó con el negocio financiero familiar, asociándose con otra mujer judía de Winchester llamada Belia.

En algún momento Licoricia se familiarizó con David de Oxford, otro prestamista judío y uno de los judíos más ricos de Inglaterra. Dado que era un líder comunitario, el Rey Enrique III lo usaba para que lo ayudara a imponer sus altos impuestos y regulaciones sobre los judíos ingleses. A comienzos de la década de 1240, David estaba casado con una mujer llamada Muriel, que lo ayudaba en sus negocios. Sin embargo, cuando conoció a Licoricia, David decidió divorciarse de Muriel y casarse con ella.

Muriel se negó a aceptar el divorcio. Doscientos años antes, Rav Guershom de Mainz había legislado que un divorcio judío sólo sería válido cuando ambas partes estuvieran de acuerdo. Muriel insistía en que un Beit Din, una corte rabínica, escuchara su opinión y arbitrara en el matrimonio. Afín a la costumbre de los judíos ingleses del momento, Muriel y su familia citaron un beit din de Francia, adonde la comunidad judía era más numerosa y tenía más conocimiento religioso. El beit din legisló a favor de Muriel, y un segundo beit din de Oxford descartó el divorcio.

Sin embargo, David estaba decidido a obtener su divorcio y se dirigió al Rey Enrique III para pedir ayuda. El rey aprovechó felizmente la oportunidad para revocar la autonomía de los judíos en sus asuntos civiles y religiosos, y ordenó a sus líderes religiosos apoyar el divorcio, algo que hicieron. David buscó una casa nueva para Muriel y le asignó una mensualidad, como legisla la ley judía que debe hacerse después de un divorcio, y se casó con Licoricia al poco tiempo.

The Tower of London

Licoricia tuvo otro hijo con David, al que llamó Asher. El matrimonio duró poco tiempo: David murió en 1244, después de sólo dos años con Licoricia. Después de su muerte, todos sus registros comerciales fueron llevados a Londres para el Scaccarium Judaeorum, la corte especial en la que se revisaban y regulaban los acuerdos comerciales de los judíos. De inmediato hubo sospechas sobre Licoricia y, para evitar que ella interfiriera en el escrutinio de los registros, las autoridades la arrestaron y aprisionaron en la Torre de Londres.

Para los judíos, la Torre era una prisión aterradora. Allí es donde fueron ejecutados 18 judíos acusados de asesinato ritual. Sin embargo, la Torre también había servido como refugio para los judíos locales durante los violentos pogromos antijudíos. Durante la coronación del Rey Ricardo I, en 1189, muchos judíos fueron asesinados. Por ello, antes de su coronación en 1216, el Rey Enrique III tomó medidas para proteger a los judíos locales, permitiéndoles refugiarse en la Torre de Londres.

Hay registros sobre judíos prisioneros en la Torre de Londres que les pagaban a los carceleros para obtener comida kasher, y de prisioneros judíos que pagaban sobornos para que se les permitiera respetar Yom Kipur en la prisión. Es posible que Licoricia se haya involucrado en sobornos de ese tipo durante su encarcelamiento en el lugar mientras se revisaban los asuntos de David.

Comenzando de cero como soltera

Cuando se liberaron los registros comerciales de David, las autoridades le ofrecieron a Licoricia recomprar los préstamos pendientes de David por la exorbitante suma de 5,000 marcos. De alguna forma consiguió el dinero y comenzó el negocio por sí misma (en un gesto particularmente insultante, la mayoría de lo que pagó se destinó a un fondo especial para construir una nueva cúpula en honor a Edward the Confessor en Westminster Abbey.)

Licoricia tomó a sus hijos y volvió a Winchester, donde construyó una empresa financiera aún más grande. Le prestaba dinero directamente al Rey Enrique III y visitaba su corte siempre que este visitaba Winchester. También les prestaba dinero a miembros de su corte real, a la Reina Eleonor y a comerciantes y granjeros locales. Seguramente era una mujer extrovertida y sociable, con una personalidad interesante que atraía a personas de todas las clases sociales y se ganaba su confianza. Los registros legales de la época informan que los negocios de Licoricia se expandieron durante 30 años por gran parte del sur de Inglaterra, generalmente asociándose con sus hijos. Les prestaba a los pobres y a los ricos por igual, y también les daba crédito a otros judíos ayudando a sustentar comercios. Con el tiempo, Licoricia pasó a ser intermediaria entre la comunidad judía y la corona.

En 1258, la gran relación comercial de Licoricia con el Rey Enrique III la llevó a ser encarcelada en la Torre de Londres por segunda vez. Belia, la mujer que años antes había trabajado en sociedad con Licoricia, quiso regalarle un anillo de oro al Rey Enrique III, quizás como soborno o para adularlo. Le dio el anillo a su buena amiga Licoricia para que lo entregase, pero ocurrió un problema. El anillo desapareció y una de las vecinas de Licoricia, llamada Ivetta, la acusó de tomarlo. De nuevo, las autoridades arrojaron a Licoricia a la Torre de Londres mientras se investigaba el asunto. Eventualmente Ivetta fue hallada culpable del robo y el Rey Enrique III ordenó la liberación de Licoricia (el anillo nunca se encontró).

El asesinato de Licoricia y el declive de la judería medieval inglesa

Un día de 1277, Belia, la hija de Licoricia, fue a visitar a su madre y encontró una escena aterradora: Licoricia y su sirvienta cristiana, una mujer conocida como Alicia de Bicton, habían sido asesinadas a puñaladas. Una gran cantidad de dinero había desaparecido, presumiblemente robado por los asesinos. Las autoridades locales identificaron a tres hombres como posibles perpetradores del crimen y los llevaron a juicio, pero un jurado absolvió a los tres (convenientemente, mencionaron como sospechoso principal a un hombre que había abandonado la ciudad y no podía ser rastreado). Dos de los hijos de Licoricia intentaron presentar un caso civil en contra de los tres hombres que posiblemente habían asesinado a su madre, pero como el sistema legal se ensañaba con los judíos no tuvieron éxito.

Los 13 años siguientes a la muerte de Licoricia fueron devastadores para la comunidad judía inglesa.

Después de la muerte del Rey Enrique III, el Rey Eduardo I ascendió al trono y recibió mucha presión por parte de los aristócratas endeudados para que ponga fin a la actividad financiera de los judíos. En 1287 ordenó a los judíos ingleses pagarle a la corona un impuesto enorme de 20,000 marcos. En Winchester, toda la comunidad judía fue encarcelada en el Catillo de Winchester hasta que se recolectó el oneroso impuesto. Asher, el hijo mayor de Licoricia, estuvo entre los encarcelados. En la cárcel talló el siguiente mensaje en hebreo: “En la noche del viernes del shabat parashat Emor todos los judíos de la isla fueron encarcelados. Yo, Asher, escribo esto…”

La inauguración de la estatua en Winchester

Baruj, hijo de Licoricia, fue el único gremial judío de toda la Inglaterra medieval. Amasó una gran fortuna y fue el único judío al que se le otorgaron los mismos derechos que recibían los cristianos. Sin embargo, ni esto pudo salvar a la familia de Licoricia del terrible destino de todos los judíos ingleses. Otro hijo fue ejecutado por el crimen de recortar monedas, una acusación usada frecuentemente contra los judíos ingleses, a menudo sin razón (recortar monedas consistía en raspar las monedas para extraer pequeñas cantidades de metal que luego se fundían dando como resultado metal robado).

En 1290 toda la comunidad judía de Inglaterra, aproximadamente unas 3000 personas, fue expulsada del país y se le prohibió regresar (a los judíos se les permitió nuevamente el ingreso a Inglaterra recién en 1656. Muy probablemente, los descendientes de Licoricia, así como la mayoría de los judíos ingleses, se mudaron a Francia.

La estatua de Licoricia

La nueva estatua de Licoricia la muestra parada y con una actitud atrevida, sosteniendo la mano de uno de sus hijos. La base está inscripta en hebreo e inglés con las siguientes palabras de la Torá: “Ama a tu prójimo como a ti mismo” (Levítico 19:18). Es una estatua hermosa y un tributo apropiado para una mujer que ayudó a sustentar a la comunidad judía, y que merece ser recordada en la actualidad.

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