Informe semanal Política Exterior

 

Comercio: Brusco cambio de estrategia en Pekín. China ha cambiado su política comercial para limitar las exportaciones de algunas mercancías, aprovechando el vacío legal de la normativa de la OMC. En el caso de los fertilizantes, la reducción de las exportaciones tiene un impacto directo en los países en desarrollo. Pekín demuestra de nuevo que no actúa como una potencia mundial, asumiendo su parte de responsabilidad en la situación de los países más desfavorecidos, sino que prima sus intereses para copar mayor poder económico.

Unión Europea: El canciller en el punto de mira. La guerra de Ucrania aumenta la presión sobre el gobierno de Alemania y su canciller, Olaf Scholz, atrapados por la sospecha de que la primera economía de la Unión Europea no hace todo lo que debería para ayudar a Ucrania.

Ucrania: ¿Es posible la victoria? Tras dos meses de guerra, Rusia no ha conseguido derribar al gobierno de Volodímir Zelenski, y las fuerzas ucranianas han mostrado una voluntad y capacidad de resistencia encomiables. Pero de ahí a ganar, queda un trecho enorme.

Globalización: Una Rusia menos europea y más asiática. A medida que las sanciones aíslen más a Rusia de Occidente su economía se irá integrando progresivamente en las de China, India, Irán y otros países asiáticos, que representan el 60% de las importaciones mundiales de petróleo y gas.

América Latina: Ecuador, en las redes de China. A pesar del éxito de la campaña de vacunación y del aumento del precio del petróleo, principal exportación del país, Guillermo Lasso va a cumplir su primer año en el gobierno asediado desde diversos flancos, sobre todo el exterior por su deuda externa: 47.855 millones de dólares (45,44% del PIB).

Santander Insights

Según Olivier J. Blanchard y Jean Pisani-Ferry, en un informe del Peterson Institute for International Economics, la mejor forma de financiar el aumento del gasto público consecuencia de la guerra en Ucrania y la subida de precios de la energía es a través de deuda pública y no de impuestos. Según los autores, existen argumentos a favor de crear algún impuesto especial a la guerra, una especie de “tasa Putin”: no sería tan impopular como en otras circunstancias y además subrayaría el hecho de que la guerra no es gratis. Sin embargo, se muestran más favorables a una financiación a través de deuda pública por ser un mecanismo más eficiente para compensar la debilidad del consumo e inversión por la incertidumbre y la pérdida de renta y poder adquisitivo que se está produciendo.

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