Cuando Dalí viajó a Viena y Freud le cambió la pincelada

Cuando Dalí viajó a Viena y Freud le cambió la pincelada

Imagen de Freud con un dibujo de Dalí y Dalí en primer plano

Dalí-Freud, una obsesión

Entre la práctica terapéutica de Sigmund Freud (Moravia, 1856), Salvador Dalí (Figueras, 1904) encontraba inspiración en sus pinceladas surrealistas. El yo, ello y superyo de la conciencia freudiana enfocaron las ideas obsesivas del pintor por el psicoanálisis, que ahora se enseñaran en Dalí-Freud, una obsesión la fijación surrealista de Salvador Dalí por Sigmund Freud.

Salvador Dalí y Sigmund Freud: el arte de uno, las teorías de otro. Las teorías de este médico neurólogo fascinaron sublimemente a Dalí, quizás hasta el punto de la obsesión, con el único deseo de conocer algún día al que era su ídolo. Entre multitud de intentos fallidos por contactarle se encuentra el viaje a Viena en abril de 1937. Ahí radica el principio de su búsqueda y precisamente en la capital austríaca es donde han ido a parar las obras obsesivas del pintor.

Stella Rollig, directora del Museo Belvedere de Viena cuenta: «Aquí cubrimos una década de la vida y el arte de Salvador Dalí, que nos permite mostrar al público una parte de su trabajo que no es tan conocida o no se ha enseñado tanto. Para el joven artista, leer La interpretación de los sueños fue uno de los descubrimientos más importantes de su vida». Tan importante, que llegó a ser uno de los libros fundamentales de su formación humana. En su excéntrica autobiografía La Vida Secreta de Salvador Dalí -digna de su personalidad- Dalí recuerda con «un poco de melancolía las tardes que pasé caminando sin rumbo por las calles de la antigua capital austriaca. Las tartas de chocolate, que tomaba velozmente en las breves pausas entre la visita a un anticuario y otro, tenían un sabor ligeramente amargo (…) Por las noches mantenía largas y exhaustivas conversaciones imaginarias con Freud; una vez vino a visitarme y se quedó toda la noche conmigo colgado de las cortinas de mi habitación en el Hotel Sacher».

Fue en 1938 en la ciudad de Elsworthy Road de Londres, donde Freud se había instalado huyendo del nazismo, cuando gracias a su amigo Stefan Zweig -escritor- y su tutor Edward James -poeta- se da el esperado encuentro -al menos para él- entre estas dos influyentes personalidades. Esta reunión sería el punto de partida de las ilustradas exposiciones que les han acontecido después. En ella, Dalí, después de haber engullido el ensayo del psicoanalista, presenta a Freud su método ‘paranoico-crítico-, un método de inducción y aprovechamiento de múltiples imágenes de persecución, influenciado por el pensamiento surrealista que da gran importancia al subconsciente en el desarrollo del arte, con el único objetivo de plasmar la profundidad de su personalidad en bocetos visuales.

Retrato de Freud, por Salvador Dalí

Freud, según Dalí

En ese primer y único encuentro, Dalí le muestra al neurólogo el que se denominaría Retrato de Freud, un dibujo hecho al carbón, y se lo enseña bajo la moribunda mirada silenciosa de un psicoanalista que reflejaba un sentimiento similar al rechazo, la «imperturbable indiferencia», y que desencadenó sentimientos de rabia en el pintor. Dalí cuenta que la cabeza de Freud le evocaba la forma de un caracol de Borgoña, y así lo representa. Al despedirse de él, Sigmund Freud después de la fijeza de su mirada, pronunciaría una sola frase que quedaría grabada para siempre en la memoria del pintor catalán: «Nunca había conocido a tan perfecto prototipo de español. ¡Qué fanático!»

En esta visita, no solo Dalí quedó sorprendido. El propio Freud quedó gratamente impactado por su encuentro y tras comentar la maestría de la técnica del artista catalán, escribió a Stefan Zweig: «Yo tendía a menospreciar a los surrealistas, que parecían haberme elegido como su santo patrón, y los consideraba totalmente excéntricos. Sin embargo, este joven español, con sus maravillosos ojos cándidos y su innegable maestría técnica, me hizo cambiar de opinión».

Paradójicamente, Freud falleció en 1939 a causa de un cáncer de paladar, quizá la época más productiva de Dalí. El pintor lo haría 50 años más tarde por parada cardiorrespiratoria, mientras escuchaba Tristán e Isolda, de Richard Wagner, su disco favorito.

En todas las obras del figuerense​, además de su calidad ‘surreal’ se reflejan claros mensajes del poder constante e imperceptible de la mente, presente de forma consciente y subliminal en lo que hacemos diariamente.

Sigmund Freud

Sigismund Schlomo Freud

MÉDICO NEURÓLOGO

Creador del psicoanálisis. Conocido como Sigmund Freud, este austríaco de origen judío se gradúo en medicina, se especializó en el sistema nervioso de los peces como investigador y desarrolló la teoría del psicoanálisis, una práctica terapéutica basada en el funcionamiento de la mente humana. Freud postuló la existencia de una sexualidad infantil perversa polimorfa, desencadenando fuertes polémicas que acusaron al neurólogo de pansexualista. Realizó obras como Über Coca -sobre la cocaína-, La interpretación de los sueños o el El chiste y su relación con lo inconsciente, entre muchas otras.

Salvador Dalí

Salvador Domingo Felipe Jacinto Dalí i Domènech

PINTOR SURREALISTA

Además de pintor, fue  escultor, grabador, escenógrafo y escritor español destacado del siglo XX. Pintó obras como La persistencia de la memoria (1931) o El gran masturbador (1929) y esculpió  Rinoceronte vestido con puntillas (1956).  Como artista extremadamente imaginativo, manifestó una notable tendencia al narcisismo y la megalomanía, cuyo objetivo era atraer la atención pública. Dalí atribuía su «amor por todo lo que es dorado y resulta excesivo, su pasión por el lujo y su amor por la moda oriental» a un autoproclamado «linaje arábigo»

Exposición ‘Dalí-Freud, una obsesión’

El Museo Belvedere de Viena acogerá -de acuerdo a la explicación del comisario Jaime Brihuega, que desveló la semana pasada un avance de la exposición- 100 piezas que incluyen pinturas, objetos surrealistas, fotografías, películas, libros, diarios, cartas y otros documentos, donde prescribe la personalidad única de Dalí desde su compleja vida familiar – donde el artista ya destacaba por su intensa exploración psicoanalítica- hasta el descubrimiento de los escritos de Freud y su consecuente encuentro con el psicoanalista.

La exposición relata también los encuentros seminales del artista con el poeta Federico García Lorca y el cineasta Luis Buñuel, así como su paso por la Residencia de Estudiantes de Madrid, junto con los dibujos de tejidos nerviosos del Premio Nobel Ramón y Cajal como principales inspiraciones de Dalí para sus obras surrealistas.

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