UNA METÁFORA UNIVERSAL

      No hay comentarios en UNA METÁFORA UNIVERSAL

UNA METÁFORA UNIVERSAL

Pablo Cúneo

En La esfera de Pascal Borges nos refiere que seguramente la historia universal sea la historia de unas cuantas metáforas; así comienza el relato, precisando al final del mismo que la historia universal sería “la historia de la diversa entonación de algunas metáforas”. No es indiferente, como se comprenderá enseguida, que Borges haya tomado una metáfora -a la que le sigue sus pasos en el tiempo- en que la figura sea una circunferencia y su centro. Así en la era precristiana
aparece en Grecia la idea de Dios como una esfera eterna, siglos después se encuentra esta afirmación: “Dios es una esfera inteligible, cuyo centro está en todas partes y la circunferencia en
ninguna”, frase que dará lugar a Giordano Bruno a afirmar: “Podemos afirmar con certidumbre que el universo es todo centro, o que el centro del universo está en todas partes y la circunferencia en ninguna”, y a que Pascal sustituyendo a Dios por la naturaleza dijera: “La naturaleza es una esfera infinita, cuyo centro está en todas partes y la circunferencia en ninguna.”

Sin embargo parece haber otra metáfora, que como se observará está emparentada a la de Borges, y cuyo valor universal parece recorrer el espacio y el tiempo: la del ombligo como centro del mundo y de la Tierra, metáfora a la que han apelado a si mismos innumerables pueblos y culturas. En un libro fascinante titulado “El ombligo, como centro cósmico”, Gutierre Tibon, nos muestra su presencia en la antigüedad, en el mundo indoeuropeo desde la cultura griega, hindú pasando por el mundo semítico en Babilonia, Asiria a Israel, así como en Asia y en el mundo precolombino incaico y azteca.

“Desde épocas inmemoriales -nos dice Tibon- el ombligo, por su emplazamiento en el cuerpo
humano, se ha vuelto símbolo del centro: de cualquier centro, terrestre, celeste, o imaginario, en su proyección cosmogónica.” Innumerables ciudades y templos, hasta la propia Tierra como centro del Universo, han ocupado ese lugar. Nos encontramos con una verdadera metáfora universal, remito al libro de Tibon.

El uso de esta metáfora parece estar al sercicio del narcisismo de las pequeñas diferencias como lo denominó Freud, con la que los pueblos han expresado y expresan el lugar que ellos se dan en la historia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.