EL PAPEL DE MENASHEMRN EN LA READMISION DE LOS JUDIOS EN INGLATERRA

 

EL PAPEL DE MENASSEH BEN ISRAEL EN LA READMISIÓN DE LOS JUDÍOS EN INGLATERRA (1655)

“El fecundo y talentoso diplomat extraordinaire Menasseh ben Israel, de Amsterdam, desempeñó un papel nada desdeñable en el drama de la readmisión de los judíos en Inglaterra. Menasseh era el vástago de una familia de marranos que se había radicado en Amsterdam. Sin ser muy culto, tenía una fértil e imaginativa captación de los problemas que preocupaban a sus contemporáneos y, en el cargo de dirigente comunal, maestro, impresor y editor, pronto se ganó una reputación en el mundo gentil, como prototipo y modelo de lo mejor que había en la comunidad judía. Entre sus admiradores figuraba Rembrandt, quien, en uno de sus retratos más célebres, fijó las facciones de ese pintoresco rabino para la posteridad.

Además de sus otros dones, Menasseh estaba dotado abundantemente de un talento para escribir cartas -en excelente latín, español e inglés- que debía servirle de mucho en su campaña internacional en pro de la readmisión de los judíos en Inglaterra. A continuación, damos la culminación epistolar de la carrera política de Menasseh ben Israel, la carta que le escribió a Oliverio Cromwell en septiembre de 1655, que debía ejercer una influencia incalculable sobre la decisión del protector de volver a admitir a los judíos en las costas inglesas.

“He aquí las dádivas y los favores que yo, Menasseh ben Israel, en nombre de mi nación hebrea, imploro de vuestra Serenísima Alteza, y ojalá Dios os dé prosperidad y mucho éxito en todas vuestras empresas. Tal es el deseo y el anhelo de vuestro humilde servidor.

I. Lo primero que le pido a vuestra Alteza es que nuestra nación hebrea sea recibida y admitida en esta poderosa república bajo la protección y cuidado de vuestra Alteza, al igual que los propios ciudadanos, y para una mayor seguridad en el futuro, le suplico a vuestra Alteza, si le parece conveniente, que les ordene a todos sus comandantes y generales que nos defiendan en todas las ocasiones.

II. Que le plazca a Su Alteza permitirnos sinagogas públicas, no sólo en Inglaterra, sino también en todos los demás lugares conquistados que están en poder de Vuestra Alteza y que nos permita practicar nuestra religión en todos los detalles como debemos hacerlo.

III. Que se nos permita tener un terreno o cementerio en las afueras de la ciudad para sepultar a nuestros muertos sin ser molestados por nadie.

IV. Que se nos permita comerciar libremente en toda clase de mercancías como a todos los demás.

V. Que (a fin de que los que vienen lo hagan en beneficio de los ciudadanos y de que vivan sin sufrir daño o causarle dificultades a nadie), Su Serenísima Alteza debería nombrar a una persona destacada para que se informe acerca de los que entran al país y reciba sus pasaportes. Deberá ser informada sobre los que llegan y tendrá que obligarlos a prestar juramento de serles fieles a Su Alteza en este país.

VI. Y, a fin de que los jueces de paz no tengan que molestarse por los litigios y diferencias que puedan surgir entre las personas de nuestra nación, pedimos que Su Serenísima Alteza le otorgue al rabí la libertad de asociar consigo a dos sacerdotes judíos a fin de solucionar y juzgar todas las disputas legales de conformidad con el código mosaico, con el privilegio, empero, de apelar una sentencia ante los jueces civiles. La suma a que será condenado el interesado deberá ser depositada previamente, con todo (antes de apelar del fallo del tribunal judío ante el tribunal del Estado).

VII. Que si, por ventura, hubiese algunas leyes contrarias a nuestra nación judía, entonces, primeramente y antes que nada, que sean derogadas, de modo que podamos así vivir con una mayor seguridad, bajo la salvaguardia y protección de Su Serenísima Alteza.

Si Su Serenísima Alteza nos concede estas cosas, le estaremos siempre muy apegados y obligados a orarle a Dios por la prosperidad de Vuestra Alteza y de vuestro ilustre y muy sabio Consejo. Ojalá que sea Su voluntad depararles mucho éxito a todas las empresas que inicie Su Serenísima Alteza. Amén”.

De J. R. Marcus: “The Jew in the Medieval World”

Extraído de: Abba Eban: “Mi pueblo: la historia de los judíos”

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