ISRAEL una disputa interna

                                                            7 de mayo 2021

  Los buitres observan a sus posibles víctimas desde la lejanía. A veces vuelan por los aires dando vueltas para estudiar los movimientos y sus posibilidades de atacar.

   Pero no atacan enseguida, esperan que el rebaño se disperse, se separen del grupo, estudian las debilidades de la víctima elegida.

   En el preciso momento en que una de las posibles víctimas queda algo apartada del resto y demuestra cierta debilidad o cansancio, el buitre emprende el vuelo en picada y toma a la presa con sus garras, alejándola de toda posibilidad de defenderse.

   Estamos hablando de las leyes naturales? Sí. Pero nos referimos a Irán y su presa que es el Estado de Israel.

   Desde la revolución iraní de 1979 que llevó al poder al islam chiíta extremista, el gobierno de esa nación está empeñada en la destrucción total de Israel. Por momentos observa, por momentos arriesga un pequeño zarpazo. Está a la espera de que el rebaño (Israel) se separe, que se aleje de las zonas donde puede tener refugio o ayuda (Estados Unidos).

   El buitre no puede esperar mucho, su hambre insatisfecha lo está debilitando, necesita devorar a la víctima para reponer las energías perdidas (su economía).

   Evidentemente ha llegado el momento de la batalla. Se han dado todas las condiciones.

   El actual gobierno norteamericano ha mostrado tanto su debilidad como su intención de dejar a la víctima librada a sus propias fuerzas.

   Los políticos de Israel con sus luchas internas le han dicho a Irán que estamos casi indefensos. Los buitres observan y ríen, lo vemos en las declaraciones públicas que aparecen en medios de información, donde claramente se mofan de la situación israelí y se aprontan para atacar.

   Benjamín Netanyahu resignó su derecho a formar gobierno, por primera vez en muchos años. Qué motivó esta actitud?

   Se puede especular al respecto:

a)    Se dio cuenta que le resultará imposible.

b)    Sus abogados le aconsejaron que lo haga para ablandar su enfrentamiento con la fiscalía, y así lograr mejor sentencia del Poder Judicial.

c)    Es otro movimiento en el tablero político para tratar de demostrar que sus rivales políticos tampoco lograrán un gobierno de mayoría.

   El futuro inmediato está en manos de Yair Lapid. Estamos seguros que la gran mayoría de la población israelí está a la espera que Lapid triunfe y logre ser apoyado por lo menos con el mínimo necesario de 61 legisladores.

   Los fuertes gritos del “peligro de un gobierno de izquierda” que lanzó Netanyahu, son los gritos de rabia de quien ve perdida la batalla.

   Lapid no es de izquierda, nació en un hogar de derecha, demostró todo el tiempo que no lo es, que simplemente lucha por la laicidad en la política. Y en ese  punto la gran mayoría de los israelíes lo apoyarán.

   La inclusión de la religión en la política lleva únicamente al oscurantismo, a que Israel pase a ser una teocracia en nada diferente a los países que nos rodean.

   Se debe separar las leyes religiosas de la forma de gobierno. Dejamos de ser una democracia si no aceptamos la igualdad de los ciudadanos sin importar las religiones. Dejamos de ser democracia si se nos obliga a mantener a una parte de la población que nada aporta al país, que goza de privilegios que otros no reciben. Dejamos de ser democracia si se nos cercenan las libertades personales que en nada afectan a los derechos de los demás. Las prohibiciones basadas únicamente en reglas religiosas no deben afectar la forma de vida de quienes no son observantes o quienes pertenecen a otras religiones. Debe imperar el principio de que nuestros derechos terminan donde comienzan los derechos de los demás.

   Ya se nos adjudica el adjetivo de “apartheid” con la población musulmana, pero la realidad es peor aún: el apartheid es contra toda la población judía que no quiere vivir restringida por leyes religiosas.

   No envidiamos a Lapid con la dura tarea que tiene entre manos, le resultará sumamente difícil. Pero le deseamos la mejor de las suertes, no porque seamos partidarios de su grupo político –no lo somos- sino porque la meta es volver a unir al pueblo judío ante la adversidad.

   Tampoco debemos dejarlo solo. Todos los políticos que salieron electos para la Knessett deben dejar de lado sus egos personales y sus ambiciones de grupo, y pensar solamente en el país, en sus peligros, en su futuro.

   Sigue vigente la vieja frase:

                     nada debemos esperar sino de nosotros mismos.

   O la sabiduría del viejo Vizcacha, del Martín Fierro:

                    los hermanos sean unidos, esa es la ley primera…….

                    o… nos devoran los de afuera.

                                                                                                                                                Mauricio Aliskevicius

                                                                                                                                                    Rejovot – Israel

 

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