LA IDENTIDAD JUDÍA PUEDE DORMIR EN PAZ

LA IDENTIDAD JUDÍA PUEDE DORMIR EN PAZ
Mucho antes que Scholem Aleijem acuñara su famosa frase, el Talmud sentenció: “Un judío no deja de ser judío”. El humilde y amable Spinoza pensó quizá que pasaría a la historia como sólo el filósofo que fundamentó geométricamente el orden ético del mundo. Pero su nombre aparece ligado a la identidad que abandonó y lo abandonó: es un judío, un filósofo judío. En ese sentido trascendental, en este mundo de identidades múltiples y únicas, pasivas o militantes, abandonadas o denegadas, la identidad judía puede dormir en paz: mientras “sea difícil ser judío”, “un judío no dejará de ser judío”.
ENRIQUE KRAUZE, Historiador judeo-mexicano
( De un texto olvidado en mis archivos, Egon Friedler

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