La pureza de la democracia israelí, es cuestionada desde la interna

DESDE LA DISTANCIA-
                                             Mauricio Aliskevicius desde  Rehovot,  marzo 2021
   Lo que sucede en los Estados Unidos de Norteamérica no puede permanecer ajeno al resto del mundo, ya sea países aliados o competidores de todo tipo.
   Por eso es hoy un buen momento para hacer un análisis de la actualidad.
   No llegamos a comprender qué concepto se utiliza para denominar en dicho país a izquierdas y derechas. El siglo XX los caracterizó por la caza de brujas, el macarthismo, lo que significó que lo que en el resto del mundo se incluye en la izquierda, en los Estados Unidos estaba absolutamente prohibido y combatido.
   Grandes artistas terminaron sus vidas en forma trágica o en la miseria por el sólo hecho de que se sospechara de ellos alguna inclinación hacia la izquierda.
   Por lo tanto llamemos Partido Demócrata a uno y Partido Republicano al otro, aunque tampoco sus nombres tienen mucha relación con sus actitudes.
   Estando Donald Trump en el poder, el Partido Demócrata buscó por todos los medios lograr un triunfo electoral. Para ello su campaña se basó en desprestigiar totalmente al partido gobernante. Tenían necesidad de mostrar un candidato a la presidencia que les diera el máximo de posibilidades, y al ver que anteriormente Hillary Clinton no tuvo la aceptación mayoritaria, buscaron otro que no fuera mujer, y que se pudiera propagandear con características más potables para el electorado.
   Eligieron a Joe Biden y resaltaron constantemente sus desgracias personales y cómo las pudo superar, un ser humano impecable, para lo que omitieron totalmente mencionar todos sus errores cuando actuó políticamente, y algún que otro defecto personal.
   Agregaron a la fórmula como vice a Kamala Harris, la que es realmente la preferida por los políticos de su partido, especialmente por el ala más radical. Sabían que Biden no va a gobernar mucho tiempo, se vio desde el principio de la campaña que es un hombre con desgaste físico, algo que hoy está demostrado.
    Dijo un comentarista político que años atrás Biden tenía un fuerte brillo en los ojos y que hoy los tiene totalmente apagados.
    Por otra parte, enfrenta a la prensa lo menos posible y no responde a preguntas, y en paralelo las conversaciones con importantes gobiernos de otros países las efectúa Harris, cuando sabemos que en el gobierno anterior era el propio Trump quien lo hacía.
    Ya hemos escrito anteriormente que lo único que está haciendo Biden es firmar lo que sus asesores le presentan ya muy filtrado y son giros de 180 grados a lo que hizo el gobierno anterior.
   Qué podemos esperar en el futuro inmediato? Una radicalización total del país más poderoso del planeta, conducido por personas que no están preocupadas en lo más mínimo por las consecuencias de sus actos sobre otros países.
   Los presidentes que en algún momento quisieron salirse del libreto que escriben quienes están en la oscuridad, fueron asesinados o defenestrados políticamente. Así conocemos los casos de Abraham Lincoln, James Garfield, William McKinley y John F. Kennedy, así como el asesinato del hermano de John, Robert, para que no se le ocurriera hacer algo en política, y la rápida declaración del tercer hermano Edward de que él se iba a dedicar a cualquier cosa menos a política.
    Podríamos decir que es un asunto interno de los norteamericanos, pero lamentablemente este país influye mucho en el resto del planeta, especialmente en Latinoamérica y actualmente en Medio Oriente también.
   El contrapeso que en determinada etapa de la historia ejercía Europa ya no es tal sino que también gran parte de dicho continente depende de la política de Estados Unidos, tanto en lo económico como en lo militar.
   El mundo está a la expectativa, son varios los países que intentan pasar a un primer plano como gran imperio, aprovechando lo que se ve como una debilidad de Estados Unidos. China utiliza el factor económico para enfrentar al enemigo debilitado, Rusia trata de volver a su antiguo status de potencia adversaria cuando era Unión Soviética, Irán pretende volver al viejo imperio persa pero abarcando al globo totalmente, para lo que se desespera por tener armamento atómico mientras mueve sus tentáculos con terroristas diseminados por todo el planeta y ejércitos bien adiestrados como Hezbollah. Y, last but not least, la Turquía de Erdogan añora volver a ser el imperio otomano.
   No vemos  que los miembros activos del Partido Demócrata tengan claro el panorama, las medidas que ya tomaron y las que se ven llegar indican que ellos no aprendieron nada de la historia y  están allanando el camino al crecimiento de esos incipientes imperios. Por lo menos Donald Trump decía y hacía las cosas con una línea determinada, hoy vemos una actitud dubitativa, desacuerdos entre las declaraciones, y un Biden callado, sin brillo, una imagen totalmente opuesta a lo que se precisa en estos tiempos.
   Lo mencionado es un simple preámbulo. Mientras tanto los israelíes, a falta de problemas, estamos en los momentos previos a otro acto electoral sin visualizar posibles resultados, o dicho en mejor forma, sin ver ningún cambio positivo con el próximo resultado.
   Estamos en una campaña de egos contra egos, no se habla de ideologías ni de determinadas medidas de gobierno en el futuro. La lucha entre el sí-Bibi y el no-Bibi tampoco logró que se formaran alianzas hacia uno u otro lado.
   Si en la última elección había dos candidatos claramente posibles (Netanyahu y Gantz), hoy ni siquiera tenemos un panorama similar. Lo único claro es que ninguno de los candidatos logrará una mayoría, lo cual es, además de desconcertante, peligroso. No olvidemos que estamos rodeados de enemigos que están a la espera de que demos un paso en falso para intentar eliminarnos.
   Antes bastaba una simple amenaza de peligro para unir al pueblo y también a los gobernantes y la oposición, hoy ya ni siquiera el peligro nos une. A eso se agrega el desconcierto sobre la posible política norteamericana en cuanto al Medio Oriente.
   Dos escuadrones de buenos aviones no ganan una guerra, se gana cuando todo el pueblo lucha mancomunado.
   De nada nos sirve que se catalogue a Israel como una de las democracias más perfectas –o menos imperfectas- del planeta, cuando dentro del país existen movimientos “contra la dictadura”, que es lo que un número importante de ciudadanos piensa del gobierno actual.
   Que estemos a la vanguardia de la vacunación no borra la cantidad de muertes y pérdidas de trabajo. Que seamos los mejores en tecnología no es suficiente para contrarrestar un ataque conjunto de nuestros enemigos. Que seamos una buena democracia no significa que estemos bien gobernados. Que tengamos más socios que antes para seguridad en la zona es más importante para esos nuevos socios que para Israel, ellos nos precisan más de lo que nosotros a ellos.
   Personalmente tuvimos esperanzas de que nuestros políticos recapacitaran. No resultó.
                                                              Mauricio Aliskevicius

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