El JUDÍO Y EL RETORNO DE LO REPRIMIDO EN SHAKESPEARE: DEL MERCADER A HAMLET

EL JUDÍO Y EL RETORNO DE LO REPRIMIDO EN SHAKESPEARE: DEL MERCADER A HAMLET

– Pablo Cúneo

1.

Es sorprendente como el estudio de un hecho folklórico de nuestro tiempo en un lugar como Montevideo puede alumbrar aspectos de la obra de Shakespeare vinculada a su vez con la persona del escritor. Me refiero a un estudio de campo que realicé sobre la práctica de la quema del Judas, traída a América por los españoles con la conquista del continente.

Se trata de un muñeco que representa al Judas con el que los niños salen a la calle a pedir dinero, el muñeco luego es quemado al llegar la noche buena, pues en Uruguay la quema se da en Navidad, a diferencia de los demás países de América en que se lo quema en Semana Santa. Historicamente también se daba la práctica de la quema del Judas en el día de San Juan.

Un folklorista uruguayo llamado Ramón Paradella publicó un estudio en 1955 y describió con sorpresa como los niños montevideanos le ponían a los muñecos el nombre de figuras admiradas como sus mejores amigos e ídolos deportivos para luego en la noche del 24 de diciembre quemarlo. Se preguntaba cómo era posible que ocurriera esto.

En mi estudio de campo comprobé ampliamente la descripción de Paradella, los niños le ponen el nombre de sus ídolos personales y luego lo destruyen, parece un contrasentido, pero en realidad lo que ocurre es que preservan a su ídolo al disociar la figura del muñeco. En muchos casos el niño piensa en el traidor de Jesús al quemarlo y no en el héroe con el que el niño se identifica y que eligieron para ponerle el nombre. En otras palabras: el niño preserva de la castración al héroe o figura de admiración con la que se identifica. Varios niños que entrevisté me dijeron que le pusieron al Judas su primer nombre, por ejemplo Alejandro, Daniel y preguntados por su segundo nombre la respuesta fue Jesús, Cristian. Como se podrá observar se preservan a través del segundo nombre con el que ellos se identifican. Sea en Navidad o Semana Santa la práctica refleja la misma dinámica, una vez quemado el muñeco la figura heroica nace o renace. Se preserva así al Otro de la castración. En algunos casos son los judíos los que quedan identificados con el Judas, como el traidor de Jesús, merecedores de su quema-castración.

2.

¿Qué puede aportar todo esto a la comprensión de Shakespeare y su obra?

Se sabe que Shakespeare tomó el material para la composición de su obra de la Gesta Romanorum (del siglo XIV) y de Il Pecorone una colección de cuentos también del siglo XIV de Giovanni Fiorentino. En ésta última obra el amante que va en busca de su amada se llama Gianetto. Giovanni Fiorentino relata así las condiciones del préstamo que el judío impone a Anselmo, el amigo de Gianetto: “el católico partió con ésta condición: si el no se los devuelve en la fecha del día de San Juan de junio próximo, en esa fecha el judío podrá cortar una libra de carne de su cuerpo de cualquier lugar que elija” [“e accattógli con questi patti e condizioni: che s’egli non gliel’avesse renduti dal detto di a San Giovanni di giugno prossimo, che’l detto Giudeo gli potesse le-vare una libra di carne d’addosso di qualunque luogo e’ volesse”].

Obsérvese la repetición literal del encadenamiento significante: gia en Giannetto, gio en Giovanni, y giu en Giudeo y en giugno. Obsérvese también como es en el día de San Juan cuando el judío recibe su merecido en la obra de Giovanni Fiorentino. Recuédese que Juan el Bautista es el precursor de Jesús al que le han cortado la cabeza y que la quema del Judas también se realizaba en dicho día de San Juan.

No creo que los motivos que llevaron al autor a ubicar el plazo en el día de San Juan (día de San Giovanni) y a escribir esta historia sean muy diferentes a la de los niños de Montevideo 7 siglos después que se identificn imaginariamente a través de sus nombres con la figura del Otro no castrado (el héroe cuyo prototipo es Jesús). Es en este entramado que se inscribe al judío como retorno de lo amenazante.

Siete siglos de diferencia entre Giovanni Fiorentino y nuestros niños montevideanos no hacen más que resaltar a través de esta obra que tuvo a Shakespeare como su mas ilustre divulgador, que estamos ante elementos que trascienden las circunstancias sociales. En definitiva son parte subjetiva que forma parte de la civilización Occidental.

Es impresionante observar como en Hamlet retorna de lo reprimido este fragmento de Giovanni que Shakespeare deja de lado en su Mercader. En la escena II del tercer acto Hamlet hace representar ante la presencia de su tío y de su madre Gertrudis una obra en la que un rey es envenenado por su sobrino Luciano de la misma manera que lo hizo Claudio con su hermano (el padre de Hamlet) para quedarse al final con el trono y con el amor de la reina. Otto Rank ha señalado la importancia de ésta representación, pues se observará que la relación de sobrino a tío que aparece en la misma corresponde a la que tiene Hamlet con Claudio, mostrando con ello como Hamlet mata en su imaginación al nuevo rey.

Ahora bien, en esa representación la reina lleva como nombre el apelativo con el que se identifica a Juan: Bautista. No hay más que leer los evangelios para darnos cuenta de la importancia que la madre reina lleve como nombre uno que evoca a Juan y donde el lugar del padre queda rechazado: “Y sucedió que al octavo día fueron a circuncidar al niño, y querían ponerle el nombre de su padre, Zacarías, pero su madre, tomando la palabra, dijo: ’No: se ha de llamar Juan’” (Lucas 1:59-61).

Agreguemos que antes de que la escena se ponga en marcha, Hamlet habla con el actor que hará de Luciano para instruirlo sobre la forma en que debe recitar el pasaje en el que se vierte el veneno en el oído del rey, poniendo énfasis en el cuidado que debe tener para no perder la naturalidad como hacen muchos actores, y le dice: “Esto es ser más herodista que Herodes”. Recordemos que Herodes es el que manda cortar la cabeza de Juan el Bautista.

Un elemento más que apoya la hipótesis de lo judío presente en Hamlet: el nombre del veneno utilizado por Shakespeare con el que Claudio mata al padre de Hamlet es Hebona, única mención en toda la obra de shakesperiana y que los especialistas reconducen a El judío de Malta de Marlowe donde el judío Barrabás envenena a tres personas (durante el juicio de Shylock se refiere a los judíos como raza de Barrabás).


De los pocos datos biográficos que nos han llegado algunos nos permiten una muy firme conjetura sobre los motivos que lo llevaron a escribir El Mercader de Venecia. Sabemos que Shakespeare tuvo en 1585 dos hijos mellizos, una niña y un varón a quien bautizó Hamnet, nombre que junto al de Hamlet,  como dice Ernst Jones, “eran nombres intercambiables, utilizados en ocasiones por la misma persona” y que en 1596 el niño falleció. Si tenemos en cuenta que los estudiosos de la Obra de Shakespeare ubican la composición de El Mercader entre 1595 y 1598 podemos plantear que seguramente la muerte de su hijo fue el motivo que llevó al autor a componer la obra así como la muerte del padre, según señaló Freud, lo motivó a escribir su Hamlet. La muerte del Hijo y del Padre…el judío y la castración.

Bibliografía

-Cúneo, Pablo -Una nota sobre Shakespeare. Revista Relaciones. Montevideo. 2009.

-Jones, Ernest – Hamlet y Edipo. Madrágora. Barcelona.1975

-Marlowe, Cristopher – The Works of Cristopher Marlowe. C.F.Tucker Brooke. Great Britain.1957.

-Paradella, Ramón – Un vintén p’al Judas. Contribución al folklore de Montevideo. C.E.F.U. Montevideo.1955.

-Rank, Otto – Hamlet, Don Juan y el Psicoanálisis. Letra Viva. B. Aires.1997.

-Shakespeare, William – Obras Completas. Aguilar. Madrid.1951.

—————————- – El Mercader de Venecia. Sopena. B.Aires.1940.

-La Biblia de Jerusalén. Alianza Editorial. Bilbao. 1975.

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