Rosh Hashaná y Yom Kipur 5781

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Rosh Hashaná y Yom Kipur 5781

Rosh Hashaná marca la experiencia del pasaje del tiempo, y Yom Kipur es el día en que tratamos de entender cómo juzgamos.

En Rosh Hashaná reflexionamos sobre lo que hemos hecho con nuestra vida, recordando que todos estamos inmersos en la misma travesía humana.

Porque nadie eligió nacer.
Ni el momento, el lugar o la familia.

Porque vivir es hacer, y los que hacen se equivocan.
Porque vivir es creer, y el que cree se engaña.
Porque vivir es amar, y quien ama sufre.

Porque no controlamos el futuro.
Un día estamos sanos y otro día estamos enfermos.
Un día triunfamos y el otro día fracasamos.

En Yom Kipur recordamos que la capacidad de juzgar es lo que nos hace humanos, pero también que su uso indiscriminado e imprudente produce sufrimiento, en los demás y en nosotros.

La reparación y la reconciliación solo son posibles si no juzgamos, por eso en Yom Kipur suspendemos nuestro juicio y reflexionamos sobre el sufrimiento que causamos cuando:

• Juzgamos de forma apurada y somos injustos.
• Juzgamos bajo la influencia de la ira o del miedo, y perjudicamos.
• Juzgamos con prejuicios y humillamos.
• Juzgamos dogmáticamente y no respetamos a quienes piensan de manera diferente.
• Juzgamos según la opinión de los demás, no de acuerdo con lo que sentimos, y nos traicionamos.
• Juzgamos la forma y no el contenido, y somos banales.
• Juzgamos para imponer nuestro poder, cuando lo que debemos hacer es comprender.
• Juzgamos cuando lo que deberíamos haber hecho fue simplemente entender.

Porque el paso del tiempo nos permite crecer, y en Yom Kipur recordamos que debemos juzgar menos y entender más, actuando según el rabino Hillel, quien sintetizó la tradición judía en el principio de “no hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti ”, debemos buscar:

• Ser más comprensivos y menos prejuiciosos.
• Ser más curiosos y menos dogmáticos.
• Ser más generosos y menos egoístas.
• Valorar lo esencial y no lo superfluo.
• Escuchar y reflexionar antes de opinar.
• Superar nuestros prejuicios que son una armadura empobrecedora.
• No valorizarnos devaluando a los otros.
• No permitiendo que los miedos y las inseguridades nos dominen.
• Proteger nuestros intereses sin pisar a otros.
• Diferenciar entre lo esencial y lo secundario.
• Mantener el sentido del humor y la ironía, sin los cuales nuestras vidas y las vidas de quienes nos rodean se vuelven opresoras.

Porque en Rosh Hashaná y Yom Kipur recordamos que la vida es un esfuerzo constante para superar nuestra omnipotencia narcisista, desarrollando nuestra capacidad de vivir, aprender, comprender y discernir, agradecemos:

Shehejyanu, ve´quimanu ve’higuianu lazman haze.
Que vivimos, que existimos, que hemos llegado a este momento.

Bernardo Sorj

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