AMIA: UN AÑO MÁS BAJO LAS SOMBRAS DE LA IMPUNIDAD

AMIA: UN AÑO MÁS BAJO LAS SOMBRAS DE LA IMPUNIDAD

-Lic. Psic. Jorge Schneidermann *-

 

El atentado perpetrado aquella fría mañana de julio de 1994 contra la sede de la AMIA fue mucho más que una artera estocada dirigida al corazón  del pueblo argentino en general y de la comunidad judía en particular.

Pese a los fallidos intentos oficialistas por entorpecer entonces las pesquisas, la flagrancia de los hechos evidenció y denunció las subalternas maniobras entreguistas ensayadas por miembros de la cúpula gubernamental en inescrupulosa connivencia con algunos sectores de los servicios de seguridad, a la sazón funcionales a los propósitos del comando terrorista.

 

Transcurridos ya 26 años de aquel luctuoso episodio que cercenó 85 vidas e infligió graves heridas a centenares de personas, la situación no ha experimentado cambios significativos, ora por la ostensible insolvencia de unos, ora por la indignante desidia de otros.

Si bien una plétora de pruebas revela palmariamente la responsabilidad intelectual y ejecutiva que le cupo tanto a las facciones fundamentalistas como a los esbirros locales implicados en la comisión de este acto terrorista y del que le precedió en marzo de 1992 contra la Embajada de Israel en Buenos Aires, el caso ha vuelto una y otra vez a foja cero.

Tristemente, un vergonzante manto de impunidad continúa encubriendo a los responsables, obstruyendo a su vez cualquier intento esclarecedor y derramando cada vez más dudas sobre la integridad moral de quienes teniendo la hierática misión de impartir justicia y echar luz sobre la verdad, poco y nada se han prodigado en hacerlo.

Desde entonces, salvo los ingentes esfuerzos realizados por el asesinado fiscal Alberto Nisman, la politización del sistema judicial argentino no ha hecho más que ralentizar el procesamiento de los elementos probatorios relevados y  propiciar la pendularización de su gestión en función del talante ideológico de las autoridades de turno.

Al parecer, a través de la tan mentada grieta también se ha escurrido toda posibilidad de desembozar definitivamente los rostros de quienes al amparo de Hesbollah cometieron el ataque terrorista más deletéreo sufrido por la República Argentina a lo largo de su bicentenaria historia.

El ordenamiento jurídico de una nación deviene en estéril letra muerta cuando quienes tienen la potestad y la obligación de administrar justicia optan por instrumentalizarla en provecho de intereses personales o partidarios.

Conforme pasa el tiempo, y en tanto la camaleónica desmemoria de algunos frente al dolor de muchos se tiñe con los colores de la indiferencia, desde distintos estamentos continúan pululando y ululando encendidas voces empeñadas en sumergir esta causa en el olvido, quizás procurando de esa manera hacer añicos aquellos turbios espejos del pasado en los que no quieren volver a verse.

Como alguna vez aseveró Albert Einstein: “El mundo no es un lugar peligroso a causa de quienes practican el mal, sino por la pasividad de quienes nada hacen por evitarlo”.

 

*Lic. Psic. Jorge Schneidermann. Psicólogo Clínico, ensayista y columnista en diversos medios nacionales e internacionales.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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