Roberto Blatt en nuestro país

El escritor y productor audiovisual describió el diferencial del cine uruguayo y delineó los planes e intenciones que tiene para desarrollar el sector.

Roberto Blatt nació en Montevideo en 1949, pero ha vivido buenas parte de sus vida fuera del país. De niño quería ser astronauta, pero muy joven, como a los 13 años, pasó a querer ser pensionista. No logró ninguna de las dos cosas, pero sí varias más: una rápida búsqueda en internet basta saber que según el caso, puede ser presentado como escritor, filósofo, ensayista, traductor, antropólogo, productor audiovisual y, desde hace algunas semanas también como flamante director del ICAU, la Dirección del Cine y Audiovisual en Uruguay.

Somos ese lugar curioso que a veces aparece con algo sorprendente, como el fútbol o la tradición democrática muy conocida. Ahora está surgiendo con el cine.

Todo lo que se pudo hacer desde el medio es de una madurez muy grande y el país ha ido apoyando de manera tímida, desde los fondos públicos, las primeras etapas. Se requiere un tratamiento nuevo: generar las herramientas institucionales para que eso explote, que no solo se forme la marca país, sino de desarrollo. Estamos en eso. Que sea atractivo el rodaje en Uruguay con uruguayos.

Se ha manejado bien la crisis del covid-19 y estamos en ventaja competitiva. Muchos proyectos se filman. Hemos recuperado a la época pre crisis.
No era por ceguera, era que faltaba la dimensión industrial. Hasta que no se establece con fuerza una industria audiovisual y se entienda desde la política de los gobiernos. Cuando no se entiende eso, perdiste todo.

Es un gran momento para recuperar ese músculo creativo. Antes lo exportábamos, como en el fútbol. Lo que sí quiero impedir es que Netflix y otros se lleven los talentos.

Lo que importa en lo audiovisual es la productora. Lo que importa es que ellos estén tan necesitados de contenidos que miren para abajo a buscar.

La combinación que estamos buscando es una pata pública, una mixta y una privada. La pública y mixta está. Estamos buscando incentivar a privados.

Absolutamente me imagino una serie producida acá y exportada. Creo que Uruguay está condenado a crecer muchísimo en lo audiovisual. Nosotros cumplimos a todos los niveles.

Las productoras son buenísimas, capaces de producir mucho más. Si la demanda aumenta, las empresas se van a multiplicar. Todo eso redundará en beneficios que lleguen lejos de lo audiovisual. Las maneras en que estamos tratando de sobrevivir al coronavirus están generando un motor tal para la innovación que hace que las empresas de lo informático se vuelquen al audiovisual.

Es un proceso que va a ser espectacular pero gradual. En los próximos años vamos a ver un despegue importante y desde el Estado tenemos que estar a la altura y que no pase como hace décadas donde exportaron genios.

Mucho tiene que ver nuestra Constitución, somos un país garantista. Hay mínimos que se cumplen acá, salvo en la dictadura. Somos parte de algo muy interesante.

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