John Locke Ensayo sobre el entendimiento humano

Locke Ensayo sobre el entendimiento humano

 

 

Locke busca argumentos para poder rechazar razonablemente las ideas innatas (tanto teóricas como prácticas) defendidas por los racionalistas. Las primeras las refuta utilizando de base la falta de un asentimiento universal de dichos principios (como el principio de no-contradicción y el principio de tercero-excluido), pues si estos fueran innatos en la razón humana tendrían que ser tenidos en cuenta por los niños. En este punto Locke identifica lo contrario que lo primero de lo que se sirven los niños es de la ostentación de las cosas que los rodean y luego si pasan a hacer conexiones un tanto más abstractas. Pero los racionalistas se podrían atajar diciendo “Nosotros no decimos que los seres humanos tengan esos principios activos en primera instancias sino que están latentes esperando su posterior desarrollo”. A esto último Locke dice “Muy bien les acepto eso pero me suena un tanto contradictorio, pues, tener una idea en la mente y no percatarse de su existencia es como tenerla y no tenerla al mismo tiempo”.

Luego de esta argumentación pasa a evaluar la existencia de principios prácticos innatos, es decir, aquellos referidos a las concepciones de las acciones, decisiones o creencias consideradas buenas o malas. Locke pone como ejemplo el caso de la justicia y el cumplimiento de los contratos como algo generalmente aceptado por las comunidades. Incluso aquellos que actúan por fuera de la ley tienen pactos que resuelven y cuidan. Pero en este punto hay que tener en cuenta, según Locke, que esas leyes no se tiene por pura luz innata de la mente sino por la experiencia de como un grupo de personas puede convivir en cierta armonía bajo un objetivo en común. Otro punto a reconocer es que cierto postulados aparentemente universales como los antes dichos distan mucho de ser innatos, pues, han sido olvidados y negados en varias oportunidades.

Ahora bien, si los principios morales fueran innatos seria de una extrema contemplación y no cumplirían su fin que es ser funcionales para las comunidades. De esta manera, podría sucedes que ciertos principios hayan funcionado en determinado contexto y en otro causara demasiadas pérdidas.

Locke realiza un matiz relevante entre tendencia (defendiendo su existencia) e idea innata concebida en la mente. La primera refiere a una preferencia del ser humano hacia el bien- estar que puede no manifestarse y otra es una idea prefijada que ordena el accionar de manera lógica y coherente.

busca argumentos para poder rechazar razonablemente las ideas innatas (tanto teóricas como prácticas) defendidas por los racionalistas. Las primeras las refuta utilizando de base la falta de un asentimiento universal de dichos principios (como el principio de no-contradicción y el principio de tercero-excluido), pues si estos fueran innatos en la razón humana tendrían que ser tenidos en cuenta por los niños. En este punto Locke identifica lo contrario que lo primero de lo que se sirven los niños es de la ostentación de las cosas que los rodean y luego si pasan a hacer conexiones un tanto más abstractas. Pero los racionalistas se podrían atajar diciendo “Nosotros no decimos que los seres humanos tengan esos principios activos en primera instancias sino que están latentes esperando su posterior desarrollo”. A esto último Locke dice “Muy bien les acepto eso pero me suena un tanto contradictorio, pues, tener una idea en la mente y no percatarse de su existencia es como tenerla y no tenerla al mismo tiempo”.

 

 

Prof Camila de UNITRES

 

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