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La discusión es la base del judaísmo

 

 

Seleccionado por Rodrigo

Cuatro rabinos estaban metidos en un acalorada discusión talmúdica sentados a la mesa de un café en la vereda. Tres de ellos sostenían una posicíon mientras el cuarto, muy exaltado, sostenía exactamente la contraria.
La cosa se puso tan álgida que este pobre rabino disidente se puso a gritar:

-Dios mío, Góteniu! Dales una señal a estos ignorantes que no saben nada sobre el Talmud, para que reconozcan que yo tengo razón! Idiotas! Burros! Por favor, Dios mío, te lo pido con toda mi alma!

Y en ese momento, sucedió algo extraordinario. En el cielo, hasta ese momento de un azul límpido, apareció una nube esférica de color negro. Pero no parecía una nube, sino una bola de algo así como terciopelo, que giraba y giraba a gran velocidad mientras iba creciendo.
Los rabinos dejaron de discutir y miraron con estupor el cielo.
De golpe, esa nube negra, ya de gran tamaño, se transformó en un globo de oro que despedía destellos insoportables de ser mirados.
Y de repente, y con un trueno jamás oído, se abrió en dos y desde sus entrañas apareció una mano gigantesca, de kilómetros de largo, cuyo dedo índice apuntó directamente a la cabeza del rabino que sostenía su verdad, mientras una voz profunda resonó en todo el universo:

-EL TIENE RAZON…ón…ón…ón…

Y así como había lleegado, el milagro se desvaneció y todo volvió a la normalidad.
El rabino, ahora exultante, se dirigió a los gritos y carcajadas a los otros tres, que habían quedado estupefactos:

-Nu? Qué me dicen ahora??? Quién tenía razón? Ustedes tres o yo??? Eh??? Dios me dió la razón, brutos, bestias, obtusos.

Y uno de los otros tres le contesta:

-Nu? Igual seguimos ganando 3 a 2!

 

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