Eduardo Bleier Presente.

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Asociación Cultural Israelita Jaime Zhitlovsky  Comunicado

Hace algunos días un grupo de antropólogos descubrieron un cuerpo bajo tierra en el Batallón N°13 de Infantería del Ejército uruguayo.
Hoy, ese cuerpo tiene un nombre, Eduardo Bleier.
Sentimientos encontrados, contradictorios. Esto es lo que suena en todos lados. Esto es lo que nos pasa en lo más profundo.
Tenía una familia con cuatro hijos, una profesión, odontólogo, un idioma materno, el idish, una causa por la que luchar, la de la igualdad y la justicia social, dicen que le dieron más duro por ser judío.
A pesar de las persecuciones y genocidios el pueblo judío vivió gracias a su memoria colectiva, se levantó de sus propias cenizas. Esta enseñanza histórica es la misma que nos convoca como institución judeo progresista, junto a todo el pueblo uruguayo, año tras año, cada 20 de mayo a recordar a los asesinados y desaparecidos de la dictadura.
Es la misma que hoy nos convoca a estar alertas, a no dejarnos engañar, bajo otros disfraces se esconden los mismos que intentan encubrir, convocar miedos, dar vuelta la página, minimizar el Terrorismo de Estado, reducirlo a un problema de las familias involucradas.
Ante ello decimos que la lucha por los derechos humanos es una lucha democrática de toda la sociedad y ella en su conjunto debe ser convocada.
La lucha constante de Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos, de las organizaciones sociales, organizaciones políticas, organizaciones religiosas, de cada uno de nosotros, del pueblo todo, siempre da sus frutos. Hoy se avanza un paso más en el conocimiento de la verdad, en saber y dar a conocer lo que pasó, la confirmación de hechos que ya sabíamos habían sucedido, porque muchos los vivimos, porque muchos nos contaron, porque de muchos hay pruebas. Y esta no es una prueba más, en primer lugar por el respeto a su familia, a sus amigos y conocidos.
Queremos hoy homenajear a Eduardo, por su lucha, por su entrega, por la defensa de sus ideales.
Queremos homenajear a Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos que no han cesado nunca en la lucha por encontrar la verdad.
Queremos homenajear a todas las organizaciones que acompañan en esta lucha.
El camino continúa, Más verdad, más justicia. 
No olvidar. No perdonar.
Comisión Directiva de la Asociación Cultural Israelita Dr. J. Zhitlovsky
Movimiento Judeo Progresista del Uruguay
Unas breves palabras sobre Eduardo Bleier
Anna Donner ©®
Desde que supe que habían encontrado huesos en el Batallón 13, deseé que correspondieran a Eduardo Bleier. No sé si es un pensamiento egoísta, porque hay muchos familiares que esperan. Conocí a Gerardo y su familia por los años 90, un verano en la playa de San Francisco. Le preguntaron a mi madre si sabía dónde estaba la casa de Tola Invernizzi. La cuestión es que nos quedamos charlando y mi hija Natalia, que era chiquita y la hija de Gerardo, se pusieron a jugar en la orilla del mar. Cuando los niños van al mar, los mayores siempre nos quedamos clavados como una estaca, así que nos quedamos ahí charlando… en ese entonces yo no tenía la menor idea de quién era Gerardo, mucho menos que su padre era uno de los desaparecidos, y mi madre me lo dijo, yo sólo era una máquina que trabajaba muchísimas horas en computadoras y no tenía relación alguna con la literatura, excepto ser una ávida lectora. Muchos años después, precisamente en 2011, cuando empezaba a moverme en el mundo de las letras, se publicaría el libro (des)aparecido, y se presentaría en la 34 Feria del Libro. Me conmoví al leer la historia de Eduardo Bleier. El origen de su familia, judíos húngaros, las intenciones que tenía el joven Eduardo de ser un rabino, su ingreso en la militancia, la historia de amor de Eduardo y Rosa, y su siempre presente antifascismo. Eduardo Bleier era un hombre muy valiente, cuando otros compañeros decidieron exiliarse, eligió quedarse porque según él, si todos se iban, ¿quién podría cambiar las cosas? Una vez que desapareció, su esposa Rosa y su hija Irene no pararon, removieron cielo y tierra. Una vez vuelta la democracia, el oscurantismo y la mentira estuvieron a la orden del día. En una parte del libro dice que Gerardo soñaba con huesos, por la desesperación ante las noticias de que si, que no. El día de la presentación de (des)aparecido, doña Rosa Bleier estuvo sentada junto al panel. Me da tanta pena de que no haya llegado hasta aquí, en esa oportunidad, habló con una dignidad y hasta una lágrima se le descolgó. Por eso, mi deseo de que los huesos que aparecieron en el Batallón 13, pertenecieran a Eduardo Bleier. Significaría el fin de la agonía de la familia (sé que es una de muchas). Ayer, cuando vi escrito a eso de las 20 +- en la red, que se trataba de Eduardo Bleier en el muro de uno de mis amigos, le pregunté: —¿Estás seguro? — Sí —me respondió —al menos es la información que hay—. A partir de ese momento, todo el mundo empezó a escribir: “Eduardo Bleier”, se veía como luces de mil colores en la pantalla de neón, éramos un mar de personas tecleando su nombre. Me alegra saber que finalmente, hayan encontrado a Eduardo Bleier.
Cartas a Irene, palabras de Irene y de Gerardo.
de: (DES)APARECIDO Vida, obra y desaparición de Eduardo Bleier- André Fremd, Germán Kronfeld.
“Mi padre decidió dar su vida. No dar su vida en el sentido de morirse, sino de entregar todo… entregarse a la causa uruguaya. Era miembro del Partido Comunista, era militante, ciento por ciento; ese era el centro de su vida. Es decir, el centro de su vida era ser uruguayo, qué hacer de la realidad uruguaya”.
“Con mi padre era imposible tener una relación que no tuviera que ver con la política. Tengo todas las cartas que él me escribió, todas, desde que me fui hasta que él desapareció, que lo detuvieron, en ninguna no se habla de política. En todas se habla de política. En la vida de él era… el centro.”
Querida Irene:
Tengo para ti una inmensa cuota de sentimientos no vertidos. Cuántos pensamientos, qué historias, ¿qué planes no tuve para contigo? Por eso, si bien es cierto todo lo que dices en tu carta, también es cierto que tú tienes padre -eso no depende de ti ni de lo que sientas-; es un hecho objetivo. Tampoco importa demasiado, pero debes saber que el dolor más grande que se siente-debe ser parecido a la muerte- es la imposibilidad de dar, en mi caso de dar y reparar, aunque sea un poco, el daño que se hizo. Porque si bien no soy lo que parece que tú quisieras o querías que fuese, tampoco soy un monstruo.
(Gerardo)
“Hasta que tuve 12 años yo era un niño feliz, tenía una relación formidable con él (…) yo andaba para todos lados con él, de modo que lo vivencié muchísimo. Lo acompañaba a reuniones, me metía atrás de los sillones, jugueteaba con él, disfrutaba mucho de los veranos, que fueron muy importantes para nosotros… “
“…la conversación que yo tuve con él sobre el amor y el sexo fue impresionante, impresionante… Era un tipo de una riqueza espiritual, era un sabandija también, un mujeriego, pero con una noción de qué valores me tenía que transmitir en términos de equilibrio, de dónde está lo lúdico del erotismo, porque lo habló así y yo además no entendía casi nada, porque utilizaba palabras que para mí eran muy complicadas, fue tan impactante, la imagen de su rostro, se paró en la playa, ¿no? Era un tipo que a cualquier cosa que hiciera le ponía tanta pasión que rara vez quedaba impresionado o sorprendido por algo, pero esa vez se paró en la playa y se sentó porque quedó impactado. Con el tiempo recuperé, de algún modo sorprendente, la memoria integral de ese diálogo y empecé a entender algunas cosas que me había dicho que en ese momento no entendí..”
“…yo tengo una vivencia afectiva riquísima, una vivencia de los límites, del padre que pone límites, que es muy importante tenerlos cuando niño, no a través del golpe, a pesar de que era un hombre que cuando golpeaba la mesa era hasta violento, pero a nosotros nunca nos tocó porque no precisaba, te miraba… por nos puso límites, nos generó condicionalidad.”
Hoy no tengo deseos de escribir sobre política.
La situación sigue siendo muy compleja; pensamos seguir desarrollando una creciente ofensiva de masas. Está programada para el 12-13 una asamblea de comités de base de la CNT de todo el país…
Irene preciosa, quiero acariciarte y me sale una parrafada de política.
Te abrazo fuerte a tí y a los tuyos. En especial, a ese mocoso feúcho a quien llaman Amit. ¡A quien uso para salir a piropear gurisas por la rambla!
Un fuerte abrazo y una inmensa caricia, Eduardo.
Sabés Rubia, doña Ana se fue y nunca le dije lo que sentía por ella. Sólo le lavaba las escaleras, le cargaba paquetes o hacía cosas. Y ahora no le puedo decir más nada. No quiero que me suceda contigo, ni con Carlos, Gerardo o Rosana. No alcanza el tiempo, la lucha es dura y es preciso consensuar la firmeza con un amor cada vez más profundo, menos egoísta, más puro a todos los que te rodean y a los que puedes dar algo, lo mejor de tí.
No estés triste, mirá las cosas desde el ángulo positivo y optimista. A veces no se puede, lo sé, entonces sentí mi caricia de padre.
Chau, rubia.
(Gerardo)
“Fue una charla larga y tremenda para mí, en un boliche de Rivera y Requena, porque vino a dejarme su testimonio antes de saber que podía morir o desaparecer o no estar por mucho tiempo, en el mejor de los casos, alunque él se había preparado para lo peor. Esa conversación fue compleja porque él tenía un enorme respeto por lo que llamaba mi “sensibilidad”, cosa de la que yo me enteré después porque les escribió a sus amigos, alguna carta, un poema que me dejó a través de una amiga, que me la vino a entregar después de la dictadura. Cosas así, pero también tenía la preocupación del padre que ve al botija, ¿no? La mayoría de los valores morales que yo he seguido me los trasladó en ese encuentro. Me dijo “Los hombres somos esencialmente instinto de supervivencia y necesidad de satisfacción de deseos, pero si somos solo eso, no somos nada.”
“Esa conversación en ese boliche fue terrible porque él estaba preocupado por cierta indisciplina en relación a mis estudios. Era bastante difícil estudiar en aquellos momentos y además yo no he sido un tipo con disciplina de estudio institucional. Sin embargo, y él sabía eso porque me veía leer y yo ya había empezado a escribir poesía, tengo y he tenido una gran curiosidad personal por formarme en filosofía, en literatura, en las cosas que me gustan. Y en aquellos años, en los centros institucionales educativos era muy difícil que te lograran entusiasmar…”
“En todo caso, desde la perspectiva de él, yo era un señor que no iba al liceo o que iba demasiado poco o que me echaban del liceo. Así que fue una conversación complicadísima, muy complicada para mí porque fue la única vez en la vida que lo vi llorar, no llorar de modo muy expresivo, pero lagrimear…”

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