ISRAEL: Los ultra ortodoxos y la obligación de servicio militar

 

 

Los ultra ortodoxos y la obligación de servicio militar

 David Mandel,

Hace algunas semanas mencioné en un artículo que, para formar el gobierno de coalición después de las elecciones de abril, 2019, Netanyahu tenía que hacer un milagro similar al que hizo San Martin de Porras, cuando el santo peruano consiguió que perro, gato y ratón comieran del mismo plato.

 

Netanyahu, que está lejos de reunir las condiciones para ser canonizado, no logró realizar el milagro a pesar de ser un político consumado. Los partidos políticos con los que él contaba para tener un gobierno apoyado por 65 parlamentarios, estaban dispuestos a comer del mismo plato (el presupuesto de la nación) pero no juntos.

 

Avigdor Lieberman, jefe del partido Israel Beiteinu, fue Ministro de Defensa de Netanyahu desde mayo del 2016 hasta noviembre del 2018, cuando renunció por oponerse al cese de fuego con Hamas. Esta renuncia dejó al gobierno de Netanyahu con mayoría de un solo parlamentario y provocó la llamada a elecciones que tuvieron lugar en abril del 2019.

 

En las elecciones de abril 2019, Israel Beiteinu recibió 5 escaños, el número indispensable que Netanyahu necesitaba para completar un nuevo gobierno de coalición. Esta situación le permitió a Lieberman exigir como condición que el nuevo gobierno aprobase la ley de reclutamiento de los jóvenes ultra ortodoxos, que ya había sido aprobada en la Knesset anterior en una primera votación, de las tres necesarias.

 

El proyecto de ley que Lieberman había presentado proponía que 3,348 joven ultra ortodoxos se enlistasen en el ejército, y 648 hiciesen servicio nacional (en colegios, hospitales, instituciones, incluyendo en sus propias comunidades). Ese número iría aumentando anualmente en 8% durante lo primeros tres años, luego en 6.5% durante los siguientes tres años, y finalmente en 5% anual durante cuatro años, para que, después de diez años, el número de reclutas ultra ortodoxos llegase a 5,737 y el de los ultra ortodoxos que hacen servicio nacional fuese 1,107. Si los números fuesen inferiores al 95% de estos objetivos, el Estado disminuiría las contribuciones anuales que otorga a las yeshivot ultra ortodoxas.

 

Los partidos ultra ortodoxos, en las negociaciones para formar el nuevo gobierno, manifestaron estar de acuerdo en principio con el proyecto de ley pero pidieron reducir el número mínimo anual de reclutas ultra ortodoxos. Lieberman se opuso a cualquier modificación de la ley e informó a Netanyahu que solo participaría en el gobierno si la segunda y tercera votación de la ley se hiciese sin modificaciones. Los dos partidos ultra ortodoxos (con un total de 16 parlamentarios) se opusieron. Lieberman informó que en ese caso no formaría parte de un gobierno.

 

Netanyahu decidió que un gobierno de solo 60 parlamentarios de un total de 120 (es decir sin mayoría) no era posible, y convocó a nuevas elecciones, que se celebrarán el 17 de setiembre del 2019.

 

Netanyahu, furioso contra Lieberman, lo insultó públicamente con lo que él considera el peor epíteto posible. Lo llamó ¡izquierdista!

 

Las opiniones del público están divididas. Algunos creen que Lieberman actuó honesta y sinceramente en defensa de sus ideales, y lo consideran un héroe. Una encuesta realizada ayer le da a Israel Beiteinu 9 parlamentarios si las nuevas elecciones se realizasen ahora, casi el doble de lo que recibieron en las elecciones de abril.

 

Otros consideran que la insistencia de Lieberman en no permitir cambios al proyecto de ley es sólo una excusa cínica y maquiavélica para conseguir el apoyo de los seculares que resienten el privilegio otorgado a los jóvenes ultra ortodoxos.

Hay dos hechos innegables:

 

  •   El número de ultra ortodoxos en el ejército esta gradualmente aumentando, especialmente desde que se fundaron las “yeshivot hesder” (donde se combina el servicio militar con los estudios religiosos), pero la gran mayoría de los jóvenes ultra ortodoxos en edad de servicio militar continúan sin hacer servicio militar. Algunas de las sectas, especialmente la llamada “Facción Jerusalén”, manifiestan su rechazo a esa obligación con manifestaciones de miles de personas vociferando slogans en contra.

 

  •   El público secular, (en ese público, para el propósito de este artículo, incluyo a los religiosos sionistas, que espero me perdonen por usar la palabra “secular”) en su mayoría, resiente el hecho de que sus hijos dan años de sus vidas al ejército (y, en casos de guerra, la pueden perder defendiéndonos) mientras que los jóvenes ultra ortodoxos, en su mayoría, están exentos de esa obligación.

 

La situación actual se puede definir con la frase popular “le dieron la mano y se fueron hasta el codo”. En 1948, David Ben Gurión aprobó un pedido de los rabinos de eximir a 400 estudiantes de las yeshivot de la obligación de hacer servicio militar debido a la muerte de tantos judíos eruditos en el Holocausto. En 1963, Ben Gurión, alarmado al ver que el número de jóvenes ultra ortodoxos exceptuados iba en constante aumento, envió una carta al Primer Ministro Eshkol, (adjunto aquí su ilustración en el idioma original) en la cual escribió

 

“Exceptué a estudiantes de yeshiva de la obligación de hacer servicio militar, cuando sus números eran pequeños, pero están constantemente en crecimiento, y su falta de respeto a la ley es un peligro para el honor del Estado. Propongo que cada estudiante de yeshiva de 18 o más años que ha sido arrestado por reunión ilegal, tirar piedras, atacar ciudadanos u otros actos de violencia, sean reclutados de inmediato en el ejército para servir como cualquier otro joven israelí. En general, toda la cuestión de los estudiantes de yeshiva debe ser examinada para decidir si son exentos de la obligación militar.”

Han pasado 56 años desde la advertencia de Ben Gurion, y hoy ya no se habla de 400 estudiantes exceptuados sino de decenas de miles.

 

Un argumento, expresado principalmente por religiosos, afirma que un ejército de tecnología moderna como es el de Israel ya no necesita tantos soldados, así que no hay necesidad de obligar a los jóvenes ortodoxos a hacer servicio militar.

 

Aparte de que esta afirmación no concuerda con la preocupación del ejército, (desde que se aprobó la ley en el 2015 reduciendo el tiempo de servicio de tres años a dos años y ocho meses, período que desde el 2020 se reducirá a dos años y seis meses), de que hay peligro de que falte personal en el ejército, el problema básico no se refiere a que el ejército necesite unos cuantos cientos o miles de soldados ultra ortodoxos, sino que una excepción basada en el hecho de que el joven pertenece a una comunidad específica, es, por definición, discriminatoria.

 

Si fuese verdad que el ejército ya no necesita tantos reclutas, las excepciones deben aplicarse en igual porcentaje tanto a seculares como a ultra ortodoxos.

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