Israel se prepara para nuevas elecciones en setiembre.

Los ciudadanos y los partidos políticos se preparan a partir de hoy para las elecciones que se celebrarán el próximo mes septiembre, tras la aprobación ayer de la disolución del Parlamento (Knéset), después de que fracasaran los intentos del primer ministro en funciones, Benjamín Netanyahu, para formar Gobierno en uno de los mayores reveses de su carrera política.

A 50 días de haber brindado un discurso triunfal tras los comicios del 9 de abril, Netanyahu tuvo que aceptar anoche que no podría formar gobierno y votó, junto con otros 73 parlamentarios, a favor de la disolución del Parlamento que menos duró en la historia del Estado.

Así, el Likud de Netanyahu logró evitar que se asigne la formación de una coalición de gobierno a otro parlamentario, algo que podría haber amenazado su continuidad al frente del Gobierno, en el que lleva una década.

Los israelíes votarán el 17 de septiembre, en una elección en la que se no se esperan muchos cambios de los patrones de voto, con un peso importante de la identidad religiosa del Estado y en las que sí pueda haber nuevas alianzas.

Netanyahu necesitará mantener una imagen de solidez, tras uno de los mayores fracasos de su vida política, y deberá intentar constituir un Ejecutivo lo más rápido posible tras el voto, para promulgar una reforma judicial que le garantice inmunidad frente a la investigación por corrupción a la que se enfrenta.

El Likud ya ha empezado a buscar alianzas y selló esta semana la primera con el partido de centro-derecha Kulanu, liderado por el ministro Moshe Kahlon.

Además, cada vez toma más fuerza el rumor de que el Partido Laborista, con pésimos resultados en abril y a la espera de elegir un nuevo líder, se alíe con el izquierdista Meretz, que casi no logra alcanzar el umbral necesario para acceder al Parlamento.

Una de las grandes incógnitas de las próximas elecciones será el apoyo que consiga el ex ministro de Defensa Avigdor Lieberman, tras protagonizar la disputa que impidió a Netanyahu formar una coalición.

Lieberman se enfrentó a otros dos socios de Netanyahu, los ultraortodoxos Shas y Judaísmo Unido de la Torá, en torno a la ley de reclutamiento al servicio militar obligatorio para los judíos ultraortodoxos, que se negó a modificar.

Se espera que el teniente general Benny Gantz, líder del partido Azul y Blanco y que obtuvo la misma cantidad de escaños que el Likud, sea nuevamente el principal opositor de Netanyahu.

Esta vez, sin embargo, Gantz enfrentará a la campaña con más experiencia y con un partido que ya no se considerará una alianza de último momento, sino una formación más consolidada.

El político que tal vez más haya celebrado la convocatoria de nuevos comicios es Naftali Bennett, líder de Nueva Derecha, que no había logrado escaños y tendrá una nueva oportunidad.

Los partidos árabes también tendrán la posibilidad de repensar su estrategia y buscar nuevas formas de atraer el voto del sector árabe, con muy escasa participación en las últimas elecciones. EFE

Fuente: Aurora

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