Sabina Spielrein: Juego sucio o amargo lamento

Sabina Spielrein: Juego sucio o amargo lamento.

Guillermo Delahanty*.

Hay una tendencia regresiva, un retroceso a fracasos anteriores a fin de resolver el pasado junto con el presente.
                                Erik H. Erikson

Sabina fue internada en el sanatorio Burghölzli en Zürich el 17 de agosto de 1904. Sin mirar a nadie camina por todo el hospital con la cabeza inclinada hacia adelante, su trenza negra larga cae sobre su espalda, arisca cuando alguien pretende tocarla. Permaneció allí hasta el primero de junio de 1905. Jung fue el psiquiatra designado quien la atendió. Según el médico, era un fragmento de sexualidad perversa infantil, erótico-anal, desplazada luego por la masturbación. La historia clínica, breve, apunta a la siguiente descripción: El caso es una histeria psicótica en una joven inteligente de veinte. Comenzaron sus síntomas de forma aguda cuando a los tres años miró como el padre golpeaba a su hermano pequeño. Ella comenzó a retener las heces fecales hasta sufrir dolor. Entonces, requirió emplear una técnica auxiliar, a saber, se sentaba en cuclillas y sobre un pie se presionaba el ano e intentaba defecar. Cuando cumplió los siete años cambio su procedimiento por la masturbación. Durante la pubertad no podía sentarse a la mesa sin que la invadiera la fantasía de excretar. Mantuvo una actitud negativa hacia su padre no obstante cuando miraba sus manos se excitaba, sin poder tocar la mano derecha paterna. La paciente se aislaba emocionalmente y sentía depresiones profundas, con risas y llanto incontrolables. Según Jung, empleaba los mecanismos de defensa de vergüenza y disgusto.[1]

Jung relató su caso de una estudiante rusa de veinte años de edad con un padecimiento grave de histeria a Freud en una carta el 23 de octubre de 1906. Freud escribió que “la vista al hermano golpeado evoca la huella de la memoria procedente de la edad de uno o dos años o una fantasía desplazada de sí misma…Fijación infantil de la libido en el padre; autoerotismo anal”.[2] Sabina comentó en su Diario que después de la muerte de su hermanita comenzó su enfermedad refugiándose en la soledad.

Sabina Spielrein Lublinskaja nació en Rostov del Don en Rusia el 25 de octubre de 1885. Su padre era comerciante y hereje de la religión judía. Su madre, hija de rabino, era una mujer inteligente, aficionada a la música, había estudiado en una escuela cristiana de la iglesia ortodoxa griega. El abuelo materno, hijo de rabino, estudió el cristianismo y se enamoró de una gentil. Los esposos Spielrein procrearon cuatro hijos: Sabina, Jean, Isaak, Emilia (fallece a los seis años de tifus) y el más pequeño Emil. Sabina durante su adolescencia fue muy religiosa. “Era yo todavía una chica de 19 años, me vestía modestamente, con la trenza sobre las espaldas, porque para mí el alma era más importante que el cuerpo”.[3] Sabina con una intensa pulsión de exhibicionismo permitió que la mirasen desnuda desde una ventana en un cuarto de hotel durante unas vacaciones, “es hermoso ser admirada por alguien en este estado…Estaba contenta de tener formas bellas y bien desarrolladas”.[4] Sin embargo, admitió que no podría considerarse hermosa. En su juventud estableció contacto íntimo con dos amigas con quienes disfrutaba de su compañía. Constituyó una relación de pareja con su profesor de historia en el quinto año de secundaria. El vínculo posterior, el más significativo e importante fue con un cristiano, amigo de Freud, durante su estadía en Suiza. En efecto, se trata de Carl Gustav Jung (1875-1961).

Sabina como paciente de Jung se convirtió en su amante. Y se inició simultáneamente un nexo de mortificación, con un alma quebrada por terribles sufrimientos. Jung reveló la identidad de Sabina a Freud el 4 de junio de 1909, confesando que solamente le ofreció moralmente su amistad y que ella paga difundiendo rumores. Freud comentó que esas experiencias son necesarias y complicadas de evitar porque las mujeres despliegan y traslucen sus encantos con todo el cúmulo de perfección imaginable hasta alcanzar su objetivo. Sabina, por su parte, acudió a Freud para quejarse de Jung, entre otras cosas denunciando su manipulación para seducir a sus pacientes y enseguida abandonarlas, con plena confianza ella solamente con la intención de terminar en paz, pero seguir amándolo. Freud le escribió a Jung que dedujo la situación a la manera de Sherlock Holmes y propuso la liquidación más digna: la endopsíquica. Jung, a su vez, le confirmó a Freud que había provocado la ruptura conduciéndose por miedo como un canalla. En realidad, fue un pleito muy violento, Sabina le pegó a Jung y empuñando un puñal con la mano izquierda se cortó durante el forcejeo, sangrando su brazo. Freud pensó que ella era inhibida y le costaba comprender su lectura. Jung y Sabina rompen en 1913. “Fue una persona muy especial que se atrevió a vivir su vida de acuerdo con sus convicciones, sin importarle lo que el mundo pensaría de ella”.[5] Sabina no obstante que se casó con el médico Paul Scheftel y que tuvieron a Renata y Eva, toda su vida amó a Jung.[6] Para Bruno Bettelheim, Sabina sufrió de esa manera porque imaginó que jugó sucio. Spielrein, en alemán, es jugar limpio y, “para los niños pequeños, los nombres -en particular sus propios nombres- tienen una importancia especial. Un nombre representa un punto de referencia importante para el desarrollo de la identidad es un lazo obvio con la propia familia. Pero si se presta a tal interpretación, entonces también constituye para el niño un mensaje especial del destino”.[7]

Supongo que Sabina se ligó con Jung por los antecedentes familiares del abuelo y de la madre pues de alguna manera se orientaron hacia el cristianismo y Jünger, de acuerdo a Erikson, es la palabra alemana que designa a los discípulos de Cristo. Además, Jung era hijo de un pastor protestante calvinista. El psiquiatra suizo era un hombre seductor, pedante y distante, también fue amante de otra paciente transformada en colega y colaboradora durante cuatro décadas, a quien menciona a Freud en 1911: Antonia Wolff.[8]

Freud frente a la evidencia de Sabina-Jung fue cauteloso porque era imprescindible consolidar en el medio social gentil al movimiento psicoanalítico y Jung fue electo su heredero. “Freud esperaba morir joven y, en ocasiones, se sentía desgarrado por la idea de `no llegar a tiempo´”.[9]

Jung había leído La interpretación de los sueños para una reseña solicitada por Bleuler en 1900 y el lector quedó impresionado. Cuando le envió su trabajo sobre la asociación de palabras se inició el epistolario. Comenzó la amistad con Freud por su libro La psicología de la demencia precoz (1907). “Me invitó a visitarle y en febrero de 1907 tuvo lugar nuestro primer encuentro en Viena. Nos encontramos a la una del mediodía y hablamos durante trece horas ininterrumpidamente, por así decirlo”.[10] Binswanger acompañó a Jung y su esposa para la primera visita con Freud que en realidad fue el domingo 7 de marzo de 1907.

Jung escribió sus cartas con una tendencia adversa. Freud siempre desconfió de Jung y éste padeció de envidia lacerante hacia Freud. En una ocasión Jung a petición de Freud le contó sus sueños y fue interpretado con burla irónica como un deseo del soñante de destronarlo. Jung reaccionó con la crudeza helvética. Ambos envueltos en una red compleja de compromisos. “No sólo habían rechazado el uno al otro, sino que habían rechazado también parte de sus pasadas identidades: y podemos llegar a la conclusión de que rechazarse era para los dos tanto más necesario para evitar un excesivo auto-desprecio”.[11] Freud se quejó de las mentiras, la brutalidad y el antisemitismo de Jung hacía él. Karl Abraham fue asistente en Burghölzli de diciembre de 1904 hasta 1907 y supo del análisis de la histérica de Jung. Lo describe como déspota y con aficiones espiritistas.

Jung fue presidente de la Sociedad Médica General de Psicoterapia, organizada por un primo de Göring y editor-jefe de la revista de 1933 a 1940. El pronunciamiento de Jung para el primer número oficial en que se adhiere a la ideología nazi, ataca a la psicología judía de Freud y a la teoría judía de Adler, y los acusa de mirar el lado obscuro de la naturaleza humana. Según Jung el inconsciente ario encierra mayor potencial que el judío. Cuando se le preguntó en una entrevista posterior sobre las acusaciones de antisemitismo y sobre su colaboración con los nazis molesto, desplazo a su sentido del humor el reproche y negó con vehemencia su implicación. La controversia sobre la complicidad de Jung ha contribuido, por una parte, a su defensa y por otra, a la denuncia de su prejuicio a los judíos. Aniela Jaffé, no obstante que reconoce el deslumbramiento inicial de Jung por el nacional-socialismo, supone que él no se identificó con su ideología.[12] Por su parte, Fromm consideró que Jung era un oportunista, romántico reaccionario y carente de compromiso político. De cualquier modo, es una concesión política tomar partido por una ideología y sus postulados.

Freud criticó a la teoría de Jung porque aflojó los nexos de la esfera pulsional, es decir, eliminó lo chocante de los complejos familiares. Abraham argumentó que valoró la sexualidad y el inconsciente como un valor ético y teológico. Desde el punto de vista epistemológico Piaget consideró que Jung fue un constructor admirable despreciando a la lógica y la racionalidad, en favor de lo simbólico y los mitos.

Sabina ingreso a medicina en abril de 1905 y se tituló con una tesis sobre esquizofrenia. Presentó sus ideas a Freud en 1911. En el mes de octubre del mismo año se trasladó a Viena para estudiar con él. “La Sabina hizo uso de la palabra en la última sesión y habló de un modo inteligente y ordenado”.[13] Sabina presentó una conferencia en la sesión de los miércoles el 29 de noviembre sobre el componente de muerte contenido en la pulsión sexual. Intuición que anticipa la noción de pulsión de destrucción de Freud, en esta ocasión asombra el comentario adverso de Freud porque es personalmente determinado, pero sus frases tienen sentido. “La pequeña Sabina posee realmente una mente muy fina y puedo afirmar que muy prometedora”.[14] Freud admite su discreción, sin embargo depende bastante de él y le ha comunicado cosas íntimas. “Freud que ahora amo tiernamente, está entusiasmado conmigo, habla a todos de mi ‘estupendo trabajo’ y también personalmente me trata con mucha gentileza”.[15] En la carta del 21 de abril Freud le escribe a Jung que Sabina se ha despedido de él. Ella se fue a Berlín a estudiar con Abraham.[16]

Alrededor de 1921 es enviada a Ginebra para difundir el psicoanálisis.[17] Ocupó una oficina en el Instituto Rousseau. Piaget hizo un psicoanálisis didáctico con Sabina Spielrein durante ocho meses todas las mañanas de la semana laboral. “Mi psicoanalista descubrió que yo era impermeable a la teoría y que nunca me convencería y me dijo que no valía la pena continuar… perder una hora por día con un señor que no quería avalar la teoría”.[18] Sabina se interesó por estudiar el tiempo como una categoría psíquica y presentó su trabajo en el séptimo Congreso de Psicoanálisis en Berlin en 1922. Piaget viajó con ella.

Cambió su residencia a la Unión Soviética el verano de 1923. Ingresó a la Sociedad Psicoanalítica Rusa y colaboró en la Casa Experimental de la Niñez, el dispensario psicoanalítico de Vera Schmidt.[19] En el Instituto Psicoanalítico del Estado se reúnen mensualmente de 1923 a 1927, en pleno auge del marxismo.[20] Spielrein se traslada al Rostov del Don como profesora de la Universidad del Norte del Cáucaso.

Su hermano Isaak, Jean y Emil del Partido Comunista fueron fusilados durante las purgas estalinistas, el primero en 1937 y los otros dos en 1938. Trotsky escribió que “Los escritores, los pedagogos, los sabios, por poco dotados e independientes que sean, son perseguidos, intimidados, detenidos, deportados, cuando no son fusilados”.[21] Los judíos mencheviques y los judíos dirigentes bolcheviques fueron aniquilados.[22] Wiesel describe que a partir de 1937 se cierran las escuelas judías y se expulsa a los judíos del ejército, la diplomacia y el comercio exterior. [23] El antisemitismo de Stalin fomentó la acción masiva contra los judíos en Ucrania de 1935 a 1940. [24]

Sabina y sus dos hijas fueron asesinadas por los nazis entre el 11 al 14 de agosto de 1942. Habían aglutinado a los judíos en la sinagoga y enseguida los aniquilaron.[25]  De cualquier modo, hubo una complacencia de los soviéticos o que algunos colaboraron con denuncias.[26]

Sabina estaba destinada a una vida plena. Su abuelo y padre bendijeron su mano (¿la izquierda?) como si fuese un oráculo: Un gran destino te espera. Ella vivió con melancólico desaliento. “Cuanto antes de acostarme me miré en el espejo, me asusté muchísimo: esa cara gris de piedra, ojos profundamente negros que centelleaban sombríamente y me miraban, no era la mía, sino la de un lobo amenazador que estaba al acecho en las profundidades gélidas y que ninguna barrera hubiera podido detener ¿qué quieres?, me pregunté, espantada. Entonces vi distorsionarse todas las líneas de la habitación, todo era extraño y siniestro. ‘Llegó el gran frío…’ así me acosté”.[27]

Sabina escuchó los sordos murmullos de su silencio interno. “El simbolismo subliminal me reveló que en el inconsciente me estaba ocupando de la finalidad musical”.[28] Componía música y tocaba el piano, además, escribió poesía. Su crisis psíquica enriquecida por un mundo interior lleno de fantasmas que canalizó por medio del arte.[29]

*Guillermo Delahanty Matuk, Durango, México (1945).

Licenciatura, maestría y doctorado en psicología en la Universidad Iberoamericana.

Psicoanalista por la Asociación Mexicana para la Práctica, Investigación y Enseñanza del Psicoanálisis (AMPIEP). Institución miembro de la Asociación Psicoanalítica Internacional (IPA).

Profesor investigador del Centro de Investigación Transdisciplinar en Psicología (CITPsi) Universidad Autónoma del Estado de Morelos (México). 

Líneas de investigación: Procesos afectivos en pacientes de neuropsicología a través del test de Rorschach, Investigaciones de psicohistoria. 

Algunos libros:

Imaginación y Crisis. Modelo psicoanalítico-social de Erik H. Erikson. Universidad Autónoma Metropolitana-Azcapotzalco / Secretaria de Educación Pública. 1987.

Cooperación y Conflicto: noción de intercambio económico en niños de un Kibbutz. México, Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco. Breviarios de Investigación, 20, 1993.

Constelación y campo. La psicología de Kurt Lewin. Cuernavaca: Casa Juan Pablos/Universidad Autónoma del Estado de Morelos, 2009

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[1] C. G. Jung (1906). The Freudian Theory of Hysteria, p. 20.

[2] Sigmund Freud correspondencia a Jung el 27 de octubre de 1907, p. 42-43.  

[3] Sabina Spielrein carta a Freud el 13 de junio de 1909, p. 202.  

[4] Sabina Spielrein, Diario, Berlín 27 de agosto de 1909, p. 218  

[5] Bruno Bettelheim (1983) Escándalo en la familia, p. 35

[6] Durante su vínculo con Jung, tuvo la fantasía de concebir un hijo de él al que nominaría Siegfried en homenaje al héroe mítico germánico. En el ejemplar de Aldo Carotenuto, (1980), Diario di una segreta simmetria Sabina Spielrein tra Jung e Freud. Roma, Astrolabio, es curioso que en esa primera edición el autor no mencionase a Eva; solamente a Renata y sí el deseo de tener al supuesto hijo con Jung. El artículo lo publiqué primero en La Nave de los locos # 15, 1990, p. 14-17 y posteriormente lo incluí en la antología de Guillermo Delahanty y José Perrés (Comps.), Piaget y el psicoanálisis, México: UAMX, 1994. La versión actual está corregida y aumentada.  

[7] B. Bettelheim, op. cit., p. 19  

[8]  Antonia Wolff (1888-1953), llamada Toni, nacida en Munich, de niña padeció perturbaciones emocionales, esquizofrenia, estuvo en tratamiento con Jung en 1909. Toni de ojos oscuros, profundos, seductora, con una sonrisa maravillosa, solitaria y misteriosa. Fue soporte para Jung en sus episodios alucinatorios muy próximos a la psicosis. Cf. Cfr. Gerhard Wehr (1985). Jung. Joseph B. Wheelwright, se analizó en un couple de analistas, para hablar de su madre iba tres veces por semana con Toni y para analizar los arquetipos, verdaderamente importantes para su mentor, asistía dos veces por semana con Jung. Según el junguiano, Erikson creía que una de las razones del alejamiento de Jung de Freud era por el pesimismo de éste. Cfr. J. B. Wheelwrigth (1988), Cómo analizo, en: J. M. Spiegelman (comp), Los analistas jungianos, Barcelona: Indigo. El autor en cuestión, era amigo de Erikson y compartieron dos trabajos: uno en la clínica para recibir a los veteranos de la segunda guerra mundial en los años cuarenta y la otra para comentar las cartas de Jung y Freud, cf. Erik H. Erikson (1982). A Joseph Wheelwright: mi amigo junguíano. En: S. Schlein (Comp.). Un modo de ver las cosas, México: FCE.  

[9] Erik H. Erikson (1980) Los temas de la edad adulta en la correspondencia entre Freud y Jung, p. 77.  

[10]  C. G. Jung [1961] Recuerdos, sueños, pensamientos., p. 158.

[11] E. H. Erikson, op. cit., p. 79.

[12] Jaffé publicó la carta que Gershom Scholem le envió a ella para informarle de su aceptación para participar en un encuentro con Jung porque Leo Baeck le contó que Jung reconoció ante él su error de publicar artículos antisemitas. Cfr. Aniela Jaffé‚ (1968) De la vida y la obra de C. G. Jung.

[13] Carta de Freud a Jung 12 de noviembre de 1911, p. 524. Se refiere a la reunión de la sociedad de los miércoles del día 8 de noviembre Cfr. Herman Nunberg y Ernst Federn (Eds.) Minutes of the Vienna Psychoanalytic Society, Vol. III. Nueva York: International Universities Press.

[14] Carta de Freud a Jung el 17 de diciembre de 1911.

[15] S. Spielrein, Diario, 7 de enero de 1912.

[16] Karl Abraham (1877-1925) nació en Bremen y murió en Berlín, estudió medicina y se formó como psiquiatra durante tres años en Burghölzli, la clínica que dirigía Bleuler en 1906. Conoció a Freud en 1907. En diciembre de ese año se instaló en Berlín y fundó la Sociedad Psicoanalítica de Berlín en 1910. Perteneció al comité‚ de los siete anillos. Murió a los cuarenta y ocho años de un absceso subfrénico por una bronconeumonía y una septicemia generalizada. Cfr. Martin Grotjahn (1966) “Karl Abraham el primer psicoanalista alemán”, en: Franz Alexander, Samuel Eisenstein & Martin Grotjahn (Eds.). Historia del psicoanálisis, Vol. I.  Buenos Aires: Paidós, 1968.

[17] Ernest Jones escribe una circular el 7 de octubre de 1920 a los miembros del Comité Secreto (Freud, Ferenczi, Abraham, Rank, Sachs, Eitingon), lo siguiente: “Pfister me ha escrito que la Dra. Spielrein ha informado al Instituto J. J. Rousseau de Ginebra que el congreso la había nombrado representante oficial de la Asociación en dicho instituto. Por supuesto, no he tomado ninguna iniciativa sobre el asunto; me he limitado a pedirle a Pfister que informe privadamente a Bovet sobre la situación, sin exceptuar la mentalidad de la dama” (p. 59). Y más adelante Abraham le da la puntilla, escribió la circular al comité el 13 de octubre de 1920: Sobre el asunto Spielrein: según nuestras informaciones, la señora Spielrein no está autorizada por la Asociación a presentarse como nuestra representante oficial ante el Instituto Bovet” (p. 70). Gerhard Wittenberger y Christfried Tögel (Eds.).  Las circulares del “Comité Secreto” 1913-1920. Vol. I. Madrid: Editorial Síntesis, 2002.

[18] Jean-Claude Bringuier (1977). Conversaciones con Piaget, p. 213.

[19] Vera Schmidt (1923), “Educación psicoanalítica en la Rusia soviética (Informe sobre el Laboratorio-hogar de infancia de Moscú)”, en: Wilhelm Reich y Vera Schmidt Psicoanálisis y educación, Barcelona: Orbis. Reich reconoció la presencia de Spielrein en esta institución.  

[20] Cfr. Guillermo Delahanty (1987), Psicoanálisis y marxismo. México: Universidad Autónoma Metropolitana Xochimilco\Plaza y Valdés.

[21] Lev Trotsky (1937) Los crímenes de Stalin. Stalin fue hijo de un campesino-zapatero que aprendió de su padre a odiar y ser oportunista. Cf. Gustav Bychowsky (1948). Joseph V. Stalin: Paranoia and the Dictatorship of the Proletariat. En Benjamin B. Wolman (Ed) (1971) The Psychoanalytic Interpretation of History New York: Harper Torchbooks.

[22] Los asesinatos planificados de los judíos en las comunidades rusas ocurrieron desde los tiempos de los zares en 1881 hasta los primeros años de la revolución soviética en 1918-1920. Incluso los instigadores de los pogromos (devastaciones) adoptaron, conservaron y divulgaron al mundo los protocolos de los sabios de Sion. Cfr. Norman Cohn (1969). El mito de la conspiración judía mundial. Los protocolos de los sabios de Sion.

[23] Elie Wiesel (1966) Los judíos del silencio p. 126.

[24] Según Isaac Deutscher (1949) Stalin. Biografía política, México: Era, 1988, Stalin condujo una política antisemita, aunque cesó las purgas en 1939, aún después de la guerra aniquiló prominentes judíos.

[25] John Kerr (1993), La historia secreta del psicoanálisis, Barcelona: Crítica, p. 439.

[26]  A los alemanes residentes en Rusia, descendientes de los colonos invitados por Catalina II para poblar vastas superficies del sur, fueron deportados en vagones de tren a Siberia por la NKVD, unas semanas previas a la invasión alemana, así de Rostov deportaron 38,288 del 10 al 20 de septiembre de 1941. Cf. Stéphane Courtois et al. (1997), El libro negro del comunismo. Buenos Aires: Planeta, p. 251.  Martin Gilbert (1978), Los judíos en la URSS. Su historia en mapas y fotografías. Jerusalem: La Semana Publicaciones, 1978, registra 18 mil judíos asesinados en Rostov sobre el Don en el último semestre de 1941. La historia describe que la ciudad fue sitiada por primera ocasión del 21 al 29 de noviembre de 1941. Sin embargo, la ocupación alemana se reinstaló en la zona un año después. Por otra parte, Simon Wiesenthal (1986) El libro de la memoria judía. Calendario de un martirologio. Buenos Aires: Hachette, 1988, aunque aún no menciona ningún acontecimiento en Rostov durante el sitio alemán, reconoce que las investigaciones seguirán ampliándose.

[27] Sabina Spielrein Diario. ¿? septiembre de 1910, p. 232.

[28] Sabina carta a Jung el 15 de diciembre de 1917, p. 163.

[29] Se han editado en dvd las siguientes películas sobre Sabina Spielrein y su relación con Jung: The Soul Keeper  (Almas al desnudo). Director:  Roberto Faenza, Reparto:  Emilia Fox (Sabina) y Iain Glen (Jung), 2002; My Name was Sabina Spielrein. Directora: Elisabeth Marton. Reparto: Eva Osterberg (Sabina), Lasse Almeback (Jung). 2002. A Dangerous Method. (Método peligroso). Director: David Cronenberg. Reparto:  Keira Knightley (Sabina), Viggo Mortensen (Freud), Michael Fassbender (Jung). 2011.

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