“Las nanas de Hollywood”

“Las nanas de Hollywood”

Alejandra Levy

 

 

¿Quién sabe más de un niño o de un adulto que la nana que se encuentra con ellos a permanencia las 24 horas del día? ¿Quién sabe más sobre su estado de ánimo, sobre su comida predilecta o sobre el color que elige al vestir? Las nanas.

Estas nanas son mujeres pobres, mujeres que han dejado detrás sus propias vidas y viven las vidas de los otros. Estas nanas limpian no solo las casas de sus patrones sino las lágrimas de muchos de ellos, sean niños o adultos. Estas nanas se desvelan con sus patrones, con sus dolores, con sus sufrimientos, con sus pensamientos.

Hollywood le dio un premio a las nanas. Hollywood, queriéndolo o no, tomó partido en un conflicto social y político actual, Hollywood demolió un muro, Hollywood cruzó la frontera.

 

¿Quién se iba a imaginar que Hollywood iba a premiar a una película que muestra la “mano de obra barata” de una sociedad depositada en un grupo social vulnerable? Creo que todos. Todos nos imaginamos que Roma iba a ser la película extranjera ganadora del Óscar porque todos sabemos que la hipocresía en algún momento toca su fin.

Dos “mundos” circulan en Hollywood. Uno de ellos el visible, el audible, el consumista, el que demuestra sus sentimientos y el que espera sostén.  Otro, el silenciado, el que no aúlla, el que espera con total paciencia, el que no llora, el invisible que no demanda. Y es así como Hollywood muestra sin quererlo o queriendo que así como hay “fuga de cerebros” existe una búsqueda de oportunidades laborales para los menos formados en trabajos menos remunerados. Hollywood mostró la brecha social que hay en cualquier país del mundo y mostró la brecha social que existe entre los grupos sociales de los países.

Una brecha social cada vez mayor, una brecha social que tiene a jóvenes de determinados sectores como jóvenes promesas de emprendedores, de profesionales, de empresarios; y “los otros”, los que deberán buscar lo que sea para sobrevivir, los menos formados, los que no hablan bien ni su propia lengua materna y mucho menos un segundo idioma, otros que no son los futuros hombres y mujeres portadores del poder. No serán ni son hoy los portadores de un poder cultural ni económico.

 

 

 

¿De qué hablamos cuando hablamos de “la brecha social”?

Hablamos de muchas cosas, y hablamos de todas en definitiva. Hablamos de seres humanos con acceso a la información, con acceso a diferentes fuentes de información; hablamos de seres humanos con acceso a las distintas expresiones de la Cultura y el Arte; hablamos de la posibilidad de viajar y conocer otras culturas, hablamos de la posibilidad de vivir en estas otras culturas sin temor a la deportación; hablamos de la capacidad de formarse opinión libremente sobre el tema que sea sin temor a ser censurados; hablamos de vivir libremente. Hablamos de poder disfrutar de los placeres de la vida sin tener que desplazar estos placeres para satisfacer las necesidades esenciales. Hablamos del ocio, del goce del ocio sin vivirlo con sentimiento de culpa por “no estar produciendo”; hablamos de generar pensamiento, de poder debatir sobre él, de poder intercambiar ideas con otros, de defender sus propias ideas y de poder difundirlas sin temor a la censura fácil por falta de argumentos.

 

Estamos hablando de un mundo con una nueva conformación social, ya no basada en parámetros económicos, ya no basada en parámetros puramente académicos. Parecería que estuviéramos hablando de un mundo de ciencia ficción pero no se trata de ciencia ficción desgraciadamente sino de una realidad y de una realidad sofocante. Personas que no logran poder expresarse bien, que no logran poder expresar sus propias ideas, personas con la libertad coartada de optar hacer lo que les gusta o en lo que se sienten son felices. Allí está la enorme brecha social que estamos viviendo. Aquellos que no acceden a la formación de la información y en definitiva a no poder emitir opinión, aquellos que son y serán estigmatizados por no haber recibido formación formal, aquellos que son un número más en gráficas que hacen quienes si han tenido formación e información. Realidad pesimista si la hay y realidad realista si la hay también.

 

La pobreza ya no es medida como antes, la pobreza se extiende por el mundo de manera silente y constante y todos estos elementos que hacen a una nueva pobreza y a una nueva forma de estar y vivir en el mundo son personas que cada vez más se alejan “del sistema” y  viven del otro lado de esta brecha.

Hollywood sin querer o quererlo habló de muchos, de los inmigrantes, de los migrantes, de los desplazados, de los vulnerables de todas las sociedades.

 

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