Los titiriteros del mundo: un solo corazón.

Anna Donner ©®

Desde que el mundo es mundo, los “amos” saben que no hay nada más efectista que la movilización de las masas de acuerdo a sus intereses (no los de las masas, sino los de ellos). Se supone que en tiempos en los cuales las masas se precian de ser “más poderosas” hay algo que aún no entienden y que jamás entenderán: No son poderosas, son poderosas para una otredad que ni siquiera conocen ni imaginan: los dueños del mundo, los verdaderos opresores y no los que les hacen creer. Claro que cuando “los muchachos” están en el Talud de la Amsterdam o de la Colombes, presos de una pasión abrasadora, es cuando menos “piensan” (si es que alguna vez lo hacen). Los verdaderos opresores son los que los “mandan al estadio”, sientan a las hinchadas y el resto “anda solo”. He aquí el verdadero engranaje de la opresión, el pelear contra un adversario de barro que sólo es un señuelo para que la maquinaria funcione.

Pero antes de seguir, vayamos con un ejemplo. En la vecina orilla, los taludes están ocupados por los “verdes” contra los “celestes”. Utilizan un color, cosa que las masas creen que es de Su Autoría y orgullosas presumen de ello, pero ignoran que es una estrategia elaborada por el verdadero opresor, que es inteligente y sabe que en estos tiempos de inmediatez, se impone lo visual ante lo que se razona. Así es que los verdes salen a matar a los celestes y viceversa, y ¿quién gana? Adivinen. Por un lado, los verdes, que en lugar de centrarse en el tema de La Despenalización del Aborto,  entreveran el tema con los abusos, los machistas, los géneros no binarios e inda mais, y el 8M han salido a la calle definiéndose como “lindas aborteras”. Al definirse a sí mismas como “aborteras”, la maquinaria funciona solita, porque las celestes las llaman Abortistas, también en su ceguera. Es decir, sin saberlo, están “haciéndole el juego al enemigo”. Por el otro lado, los celestes, en su delirio por “salvar las dos vidas” no tienen escrúpulos de ningún tipo: no importa si una niña fue violada, lo que importa es la vida del no.nacido, importa más que la vida de la niña-madre, cuyo organismo no está preparado para gestar un embarazo ni mucho menos para atravesar la experiencia de un parto. “Salvemos las dos vidas” nada, han hecho al menos dos cesáreas a dos niñas-madres, y ambos bebés, han muerto. ¿Eso es lo que buscan? ¿Qué las nenas sean madres? No. Lo que buscan es seguir con las clínicas clandestinas, ese es el opresor de verdad, el que hace negocio con los abortos no legales, ese que le importa un rábano la vida de la madre, ese que se le muere desangrada pero su “clínica” es la gallina de los huevos de oro. Ya vemos, las verdes, que salen en tetas pintadas gritando “mi cuerpo es mío y hago lo que quiero con él”, o “muerte al macho”, y las celestes, dicen que las niñas deben ser madres. ¡Despierten! ¿Quién es aquí el opresor? Es el mismo. El que armó los equipos y les dio los colores. Ese. Ese es el opresor, el que se enriquece cuando ustedes pelean. Ese y ningún otro.

El Populismo y el Fascismo son más hermanos de lo que se cree. Son pares que funcionan en conjunto, cuando el populismo es muy insolente, despliega una alfombra roja para el fascismo. No es casualidad que las políticas más exitosas hoy, son los populismos new age y las ultra derechas. Por algo ganaron las elecciones un Bolsonaro y un Trump. Esto es una consecuencia lógica de la maquinaria que manejan los titiriteros del mundo, y las masas ni se lo cuestionan, tan ensimismadas están en su pasión por el “distinto”: Los populistas atribuyen todos los males del mundo al “Imperio”, así tenemos a un Maduro con un país en emergencia que ante un apagón que lleva ya varios días define el concepto populista new-age “Guerra Eléctrica Imperialista”. Para estas lógicas “revolucionarias” la palabra “Imperio” es el fetiche, el objeto de deseo. Así es que prevalece el pensamiento de las barrabravas, “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”, por eso los populistas new-age jamás dirán nada acerca de la opresión en el mundo islámico, nunca se los verá marchar porque en muchos países aún lapidan a mujeres, o ahorcan homosexuales. De eso no dicen nada, porque dentro del esquema blanco-negro de su magro pensamiento, ese asunto excede “el algoritmo”: la lapidación de la mujer musulmana no califica para la causa feminista-new-age porque los países islámicos son enemigos de Estados Unidos, por lo tanto, si lo hacen ellos “tan mal no está”, el fin último es ser Anti Usa. Y si para llegar a serlo alguien se muere, y bueno, se perdona. ¿Por qué triunfan los fascismos de ultra derecha? Porque el voto no es al “fascismo”, sino que es al “no populismo”, y al no ver otra salida, se cae en esos despotismos. Del mismo modo que los populistas hacen silencio ante la opresión de la mujer en el mundo islámico, los fascistas new age también hacen silencio cuando se habla de “supremacía de la raza banca” o “armas para hombres de bien”. Es que todo es parte del juego, de la maquinaria del titiritero, que funciona de maravillas. Los blancos contra los negros, los buenos contra los malos, un reduccionismo propio de lo que en sistemas se llama “programación”.

Las cyber criaturas sólo comprenden un código binario que se representa con dos números: el “0” y el “1”: están compuestas por circuitos integrados que o están abiertos (la corriente No Pasa, “0”), o están cerrados (la corriente Pasa, “1”). El “código de máquina” es binario, porque está basado en el sistema de numeración binario y no en el que manejamos “los humanos”, el sistema de numeración decimal. El rótulo “pensamiento binario” se originó con el advenimiento de las computadoras, en referencia a que el único lenguaje para realizar un algoritmo es la programación compilada (traducida) a código binario. Así se programa la inteligencia artificial, todo es ceros o unos.  ¿El ser humano se ha vuelto un algoritmo que “no piensa”? Eso parece. Porque las lógicas posmodernas de amigo-enemigo, o blanco-negro se parecen bastante a eso: a la programación de cualquier algoritmo.

He aquí a las masas posmodernas: son maleables (como siempre lo han sido) pero ahora a unos o  ceros, antes lo eran a la “palabra de Dios”, hacer “porque él lo dice”, sin pensar. Hoy, es “hacer” para “molestar al enemigo”, también sin pensar. Ante los avances tecnológicos, estas lógicas en humanos se reproducen de modo exponencial, el peligro ya está instalado hace tiempo, tal cual lo previeron los opresores, los verdaderos opresores.

Este es el modelo de mundo que pervive hoy: Fascismos y Populismos, seres no pensantes pero animales listos para el ataque ante el estímulo del perro de Pavlov. Las masas no se conciben a sí mismas si no son parte de “algo”, así los “revolucionarios anti imperialistas” se hermanan por el interés común de aplastar a todos los “opresores”, nuevamente, los opresores que les hacen creer, no los verdaderos, del mismo modo que los “ultra derecha pro moral” se hermanan por el interés de aplastar a todos los “degenerados”. Las masas no se conciben a sí mismas si no se identifican con un rótulo que las define, y de eso los opresores saben. ¿Qué saben? El comportamiento predecible de las masas, respondiendo ante uno u otro rótulo, matando por él. Por lo tanto, es muy fácil para ellos disparar un señuelo para unos y para otros; todo se pone en marcha. Y es entonces que ellos se enriquecen con las armas que los unos y los otros adquieren, y cada día son más poderosos.  Lo peor de todo es que el poder se lo dan las masas, es una verdadera pena.

Los animales no se dañan entre hermanos. Los hombres sí, y de eso saben bien los Amos.

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