“DE ESO NO SE HABLA, JOSEPH MENGELE EN NUEVA HELVECIA”

  1. AL FINAL DOCUMENTO REPETIDO CON FOTOS DEL ORIGINAL
  2. NH MAGAZINE 19 COMENZAMOS ESTE INFORME CON LA IDEA DE BRINDARLE A NUESTROS LECTORES UN PANORAMA MÁS CLA- RO DE UN TEMA QUE HA SIDO TRA- TADO POR MEDIOS NACIONALES Y EXTRANJEROS,PERO CON MUY POCA DIVULGACIÓN EN LA PRENSA LOCAL. LLAMA LA ATENCIÓN LA CASI NULA DIFUSIÓN DE UN HECHO HISTÓRICO DE TANTA IMPORTANCIA, EL CUAL HA PASADO DESAPERCIBIDO EN EL PAPEL, PERO NO ASÍ EN EL IMAGINA- RIO Y EN EL BOCA EN BOCA DE LA COMUNIDAD DE NUEVA HELVECIA. PARA NO HERIR SUSCEPTIBILIDADES, QUEREMOS DEJAR EN CLARO QUE ESTE INFORME ES UNTRABAJO DE RE- COLECCIÓN DE DATOS Y TESTIMO- NIOS,ALGUNOS,COMO EL CASO DEL INVESTIGADOR HÉCTOR AMUEDO, QUE EN LOS AÑOS 90 SACA A RELU- CIR EL EDICTO DE MATRIMONIO DEL CRIMINAL DE GUERRA NAZI,Y OTROS DE HISTORIADORESY COLECCIONIS- TAS COMO MIGUEL DELFINO, RADDY LEIZAGOYEN Y MIGUEL CABRERA; ESTOS HECHOS SUCEDIDOS EN NUEVA HELVECIA, NO REFLEJAN LA FOR- MA DE SER Y PENSAR DE LA SOCIE- DAD NEOHELVÉTICA; RECORDEMOS QUE EN AQUELLOS AÑOS MENGELE AÚN NO ERA PÚBLICAMENTE BUS- CADO, POR LO QUE LA MAYOR PARTE DE NUESTRA COMUNIDAD NO SABÍA QUIEN ERA ESTA PERSONA. LO QUE SI ESTÁ CLARO Y SE DES- PRENDE DEL SIGUIENTE ARTÍCULO ES QUE EL “ÁNGEL DE LA MUERTE” TUVO ALGÚN TIPO DE APOYOY CON- TINGENCIA EN NUESTRA CIUDAD. ¿CUÁLES FUERON SUS VÍNCULOS EN LA REGIÓN?, ¿POR QUÉ DECIDE CA- SARSE EN NUEVA HELVECIA Y NO EN LA PROPIA COLONIA O MONTEVI- DEO?,¿VIVIÓ EN NUESTRA CIUDAD O SOLAMENTE SE HOSPEDÓ ALGUNOS DÍAS AQUÍ DURANTE EL PROCESO DE SU CASAMIENTO?. SON PREGUNTAS QUE INTENTAREMOS DEVELAR EN EL SIGUIENTE INFORME. ESO NO HABLAMengele en Nueva Helvecia
  3. 3. 20 NH MAGAZINE Casa en Nueva Helvecia donde se alojó Jose- ph Mengele durante al menos dos días, entre el 17 y 25 de Julio de 1958. Según testimonio de Marês, bajo ese árbol de laurel le sirvió el té en una oportunidad. Es conveniente visualizar la situación de aquellos años, en Europa los aliados le ponían punto final a la Segunda Gue- rra Mundial. Sudamérica con- taba, y cuenta hoy en día, con grandes colonias alemanas por lo que los nazis veían allí una posible opción para reagrupar- se, en principio logrando un salvoconducto, principalmente hacia Argentina; -país que albergó a varios criminales de guerra cuando el presidente Juan Perón estuvo en el poder entre 1945 y 1955-, a través de un circuito de escape, llamado “La ruta de los conventos” o “Ruta de las ratas”, diseñada por el regimen Nazi para sacar miembros de la organización fuera de Europa, el cual tenía un puerto de salida general- mente en Génova, Italia, y el destino final era Sudamérica. Terminada la guerra, Menge- le, responsable de la muerte de 400.000 personas en los campos de concentración de Auschwitz es apresado, y estu- vo bajo la custodia de Estados Unidos. Sin embargo, sin saber que su nombre ya estaba en la lista de criminales de guerra buscados, los estadounidenses lo liberaron rápidamente (no tenía el típico tatuaje en la par- te interior del brazo izquierdo con el grupo sanguíneo que se les realizaba a los integrantes de las SS). Desde el verano de 1945 hasta 1948, el médico, con documentos falsos, -cambia su nombre a Fritz Ullman-, trabajó como peón de campo cerca de Rosenheim, Baviera. En el año 1949, su próspera familia lo ayudó a emigrar a Sudamérica. Los registros indican que ingre- só a Buenos Aires el 20 de ju- nio, con el nombre de Gregor Helmut, (pasaporte expedido por la Cruz Roja Internacio- nal) de profesión “mecánico”. Desde el año 1951 realizó viajes frecuentes a Paraguay como representante de ventas en ese país de la empresa de maqui- naría agrícola de su familia -que continúa funcionando hasta nuestros días-. En el año 1956 obtuvo una copia de su partida de nacimiento a través de la embajada de Alemania Occidental y se le concedió un permiso de residencia en Argentina con su nombre real; recordemos que en esta etapa aún no era buscado y tenía el amparo y la protección del gobierno peronista. NUEVA HELVECIA Según la investigación reali- zada por Cabrera y Egaña (ex- jefe de Policía de Colonia, ya fallecido), Mengele llegó sólo a esta región en una embarcación por el Río Rosario. Se alojó

 

  1. 4. NH MAGAZINE 21 Edicto publicado en la Helvecia el 26 de Julio de 1958, un día después del casamiento de Mengele y repu- blicado el 30 del mismo mes. AQUÍ SE CASÓ JOSEPH MENGELE En 1958 las oficinas del Juzgado estaban ubicadas en esta vivienda de la calle Rodó, y no en la avenida Luis Alberto de Herrera como se nombra en otros informes; según datos brindados por el investiga- dor neohelvético Miguel Cabrera. un par de días en un estableci- miento rural de aquella zona, donde mantuvo reuniones de trato comercial relacionado con la importación de maquinarias agrícolas familiar que repre- sentaba y que se iban a fabricar en la República Argentina. Posteriormente fue buscado a ese sitio por uno de los gerentes de importación de una empresa muy importante del departa- mento que ya no existe, en una unidad marca Fordson doble cabina del año 1954. Se inscribe en el Registro Civil de Nueva Helvecia el 17 de Julio de 1958, casándose el 25 de ese mes con la viuda de su hermano, Martha María Will, para que así su fortuna quedara en la familia. Llama la atención que el edicto de matrimonio publicado en el periódico HELVECIA de aquellos días aparece en las ediciones del viernes 26 de Julio -un día después.

 

  1. 5. 22 NH MAGAZINE Al poco tiempo de su estadía en Nueva Helvecia, el Hotel del Prado es aquirido por el Seminario de los Padres Redentoristas (1959), año que Mengele huye a Brasil con la ayuda de un cura Redentorista alemán que residia en Montevideo, (en base a informe de Semanario “El Periodista” de Buenos Aires, de fecha 22 de noviembre de 1985). Foto: portratsel.blogspot.com.uy pués de su casamiento-, del 30 del mismo mes y del 2 de agos- to, cuando por Ley correspon- de realizar las publicaciones antes de la fecha de casamiento y no posterior a la misma. A Mengele le urgía casarse y para ello usó sus contactos en Nueva Helvecia, lo que confirma la complicidad y apoyo de un pequeño y selecto grupo con el criminal de guerra, por lo que pudo contraer matrimo- nio sin presentar ante la Jueza el documento impreso en el diario local. ¿DÓNDE SE HOSPEDÓ? Según se desprende de la in- vestigación de Hector Amuedo “Mengele se hospedó durante ocho días en una casa en el Barrio El Prado -actualmente propiedad de Gerardo Wullich, “quien compró esa casa por consejo de un checo llamado José Marês, un gran afinador de pianos y virtuoso ejecutante del instrumento, que emigró a Uruguay con su familia sin un centavo; tras la Segunda Gue- rra Mundial, con la llegada de los comunistas al gobierno en Checoslovaquia, que le confis- caron su tienda de instrumen- tos musicales” explica Amuedo en su investigación. “Como necesitaba trabajar para vivir, Marês -quien luego fue director del Coro Concordia- y su esposa tomaron trabajo de mucamos en esa finca que, por los años 50, era propiedad del señor Rotzinger, un constructor de edificios de nacionalidad suiza”, agregó. Marês, ya fallecido, “relató a Wullich que en aquellos días de julio de 1958, Joseph Mengele estuvo en la casa durante un tiempo como huésped de Ro- tzinger” y “por las tardes, solía servirles el té a Mengele y a Ro- tzinger, junto a sus respectivas esposas, en una mesa de piedra, que aún se conserva, debajo de un árbol de laurel, en el jardín del frente de la casa”. (publica- do en El Observador). NHMagazine conversó con Wu- llich quien negó enfáticamente lo publicado por Amuedo, respecto a su estadía allí durate ocho días, “Mengele estuvo en esta casa, en este jardín tomando el té con Rotzinger, propietario de la vivienda en aquella época, pero no durante tantos días”. Un vecino de nuestra ciudad, que prefiere el anonimato, dijo a NHM que le sirvió al médico nazi durante tres noches en el Hotel del Prado, y que luego de tomar algunas copas, Mengele se dirigía hacia la vivienda de Rotzinger por un camino de servicio atrás del hotel. Durante esa etapa el Hotel era administrado por Enri- que Reisch y en 1959 pasa a manos de los Padres Misioneros Redentoristas, un seminario donde formaban curas. Según fuentes confiables, se lo vio también en el bar y come- dor de José Fortunatto, hoy en día Bar Lamela donde solicita- ba el diario local, seguramente para corroborar una y otra vez si se había impreso el Edicto de Matrimonio para luego cruzar hacia el Hotel Comercio u Hotel Svástica grabada sobre piedra en predio particular en Nueva Hel- vecia, imágen publicada en el libro “En el ojo de la lupa” de Omar Moreira. Foto: Rodolfo Nollemberger. Un vecino de nuestra ciudad, que pre- fiere el anonima- to, dijo a NHM que le sirvió al médi- co nazi durante tres no- ches en el Hotel del Prado, y que luego de tomar algunas copas, Mengele se dirigía hacia la vivienda de Rotzin- ger por un camino de servicio atrás del hotel.
  2. 6. NH MAGAZINE 23 Mengele estaba obsesionado con el estudio de gemelos judíos y romaníes (“gitanos”), la mayoría de los cuales eran niños. Dr. Joseph Mengele, Comandante Rudolf Hoess, y Josef Kramer. Reisch como se le conocía en ese entonces ubicado en la calle 18 de Julio casi esquina Colón. NHM conversó con una persona vinculada a dicho Hotel que al igual que el checo Marês, supieron servirle algún refrigerio a Mengele, en este caso en el Hotel Comercio, durante el invierno de 1958; este sería el otro lugar de estadía del criminal de guerra. Esta versión se confirma tras la declaración de otro vecino de Nueva Helvecia, quien relató a la web Portratsel “En el año 1958, yo venía desde campaña para traer quesos una vez a la semana que comercializábamos en la llamada ‘feria de quesos de los días miércoles’. Luego de efectuada la venta, era como un ritual llegar a tomar y pi- car algo en el bar y comedor de José Fortunatto,que estaba ubicado en la calle 18 de Julio casi frente al hotel Comer- cio. Un día estaba sentado a la mesa que se encontraba sobre una de las esquinas del boliche un señor con bigote que no hablaba con nadie, tomando algo que no recuer- do que era, lo único que le interesaba era leer el diario local, lo leía y lo volvía a releer. En un momento habló muy bajo a don José, el dueño del bar y le pagó. Se puso debajo del brazo su diario y lo observamos ingresar al Hotel Comercio. Nadie lo conocía, ni siquiera el dueño del bar. Me comentaron que lo vieron ese día y nunca más. Pero en mi memoria siempre quedó grabado ese rostro. Pasaron los años y cuando la prensa comenzó con sus comenta- rios y publicaron las posibles fotos de Mengele, vino inme- diatamente a mi mente”. Por lo que se deduce que sus días en la ciudad los pasó primero en un estable- cimiento rural, en la casa sobre la calle 25 de abril en el barrio de los hoteles y en el hotel Comercio del centro Dibujo en lápiz del buque alemán Graf Spee, realizado por uno de sus tripulantes, quien residió en Nueva Helvecia junto a otros marineros, luego de su hundimiento en la Batalla del Río de la Plata (ver recuadro pag. 24).

 

  1. 7. 24 NH MAGAZINE El ex jefe de Policía de Colonia, Raúl Egaña Miguel (ya fallecido), que actuó en el primer período democrático luego de la dictadura militar,fue una pieza fundamental en la obtención y preservación de los documentos que revelan la verdad sobre la estadía del médico nazi Joseph Mengele en nuestro país, mientras era intensamente buscado por la comunidad internacional a raíz de sus horrendos crí- menes en Auschwitz. Un obrero se cortó un dedo y Mengele “volvió a colocar el dedo perfectamente”. Oriundo de Nueva Palmira pero residente durante gran parte de su vida en la comunidad de Nueva Helvecia, Egaña relató a un cronista de LA REPÚBLICA cómo obtuvo y preservó, en los tiempos en que fue jefe de Policía, la documen- tación que aportó a este matutino. “Oí comentarios sobre el casa- miento de Mengele y su vida en Nueva Helvecia, entonces comencé a investigar” y contó cómo con la ayuda del ex director nacional de Policía, inspector (r) Roberto Rivero, entonces funcionario a su cargo, y del ex intendente Raúl Bianchi pudieron encontrar la do- cumentación que había permanecido oculta durante décadas. A la vez agregó un dato importantísimo para corroborar que el médico nazi vivió y trabajó en Uruguay durante varios meses. Egaña ase- guró a LA REPÚBLICA que la información en su poder indica que Mengele fue traído a nuestro país por una compañía alemana que construyó la represa de Rincón de Baygorria.”Esa compañía trajo al médico Mengele”, dijo, y relató cómo un obrero de Nueva Helvecia que trabajaba en la construcción de esta represa fue operado por el médico nazi luego de un accidente. “Un muchacho de acá, de apellido Rottela, se cortó el dedo de una mano mientras trabajaba; entonces vino el médico éste y en una carpa en la que tenían instalado una especie de hospital de campaña le volvió a colocar el dedo perfectamente en su lugar”. El relato que hace Egaña muestra cómo luego se sabría que ese médico era uno de los nazis más buscados por el mun- do. “Mientras descansaban, los obreros alababan la operación que le habían hecho a este muchacho. Entonces un alemán de los que trajo la compañía se pasó de alcohol y dijo a otro que hacía de traductor para el grupo: Estos no saben quién es este médico, a este médico los adversarios le pusieron ‘el ángel de la muerte’ por lo que hizo en Alemania y es un cirujano experto….” narró Egaña, según le fueron contados a él los hechos ocurridos en 1958 durante la construcción de la represa de Baygorria, que fuera inaugurada en 1960. Estaba acusado de asesinar a miles de personas en el campo de concentración de Auschwitz, dónde investigó técnicas de clonación. Fuente: portratsel.blogspot.com.uy de Nueva Helvecia. En el año 1959, cuando Mengele escapa desde Argentina, tiene el apoyo en Uruguay del cura católico Ahrens, sacerdote redentorista con residencia en Montevideo, ver imágen Seminario pag. 22, -primo del Ex-General de las SS Wilhem Lohmann-, quien lo esperó en el puerto de Colonia y lo acompaña a Rivera desde donde se dirige a Brasil y luego a Paraguay. OTRA VERSIÓN Durante mucho tiempo se dijo que Men- gele habría vivido en una casa lindera al Colegio Mater Ter Admirabilis en la calle Guillermo Tell, hecho este desmentido ya que la persona que allí vivió fue un sueco -musicoterapeuta- de apellido Pontvik, fallecido el 10 de octubre de 1979, sus restos se encuentran en el cementerio de Colonia Valdense. Lo que queda claro es que el tristemente célebre criminal de guerra no vivió en nuestra ciudad, pero sí estuvo aquí durante ocho días. Es un hecho este, que tal vez nunca tenga un cierre definitivo, debido a la cantidad de versiones que se manejan, NHM intentó clarificar en este informe los datos presen- tados por historiadores locales respaldados por documentos históricos, intentando así esclarecer el paso del criminal de guerra nazi por nuestra ciudad, para que el título de este informe -“De eso no se habla”- que- de simplemente como parte de la historia, y logremos algún día escuchar todas las campanas. Miguel Delfino es un conocido vecino y empresario de Nueva Helvecia, según sus propias pa- labras “entre mis hobbies está el coleccionar piezas antiguas pero que tengan historia”. Días atrás el canal History Channel lo entrevistó en la ciudad de Colonia para un especial de “Hunting Hitler”, programa que sigue la ruta de Adolf Hitler -y los altos mandos nazis- luego de su supuesto escape de Alemania, la versión histórica oficial dice que Hitler se suicidó en su bunker el 30 de abril de 1945. Sin embargo nunca se encontró su cuerpo en ese lugar, ni tampoco evi- dencia fehaciente de que haya muerto allí. En este programa, Delfino debe mostrar en base a una pelí- cula guionada los elementos históricos que corroboren el paso de Mengele por Colonia. En la misma muestra el Águila Silesiana, el Edicto publicado en la Helvecia y el Acta de casa- miento, por lo que los actores en este documental guionado terminan confiando en las pa- labras del “cazador de tesoros” en base a la documentación irrefutable de que Mengele estuvo en Nueva Helvecia. “Mengele viene acá evidente- mente porque su padre Karl Mengele era un poderosísimo fabricante de maquinarias agrícolas, tan así que el propio Hitler iba a la fábrica a visi- tarlo. Hay un plan alemán de penetración en distintas partes del mundo, a nivel político y económico. Y este hombre, el padre de Mengele formaba parte del mismo, porque Nueva Helvecia era una colonia agrí- cola y el tenía un representante que las vendía aquí, todas las marcas que fabricaba Mengele estaban representadas en un importante comerciante de esta ciudad” expresa Delfino. El docente y coleccionista se explaya respecto a la penetra- ción de los criminales nazis en Sudamérica “Una de las teorías dicen que ellos entraron a través de una acción del Vaticano, –

 

  1. 8. NH MAGAZINE 25 Desde 1872, primer hotel turístico del país. El lugar ideal para un merecido descanso. Restaurant – Comida Suiza Habitaciones con baño privado – Piscina – Sauna TV Cable – Calefacción – Aire acondicionado Parque – Jardín – WI-FI Federico Fischer 355 Tel.: 00598 455 44002 – Fax: 00598 455 44761 email: granjahotelsuizo@adinet.com.uy www.hotelsuizonuevahelvecia.com.uy religión acota-, porque la reli- gión la hacen los hombres que la están representando en ese momento. Pero hay que agregar si, que el Vaticano fue el único Estado que no fue bombardea- do, se dice que estaba arreglado de antemano con Pio XII, que si les iba mal, habían hecho un acuerdo de la entrega de una cantidad importantísima de oro y obras de arte a cambio de un salvoconducto, un escape deno- minado “La ruta de las ratas”. “Aquí en la Colonia Suiza mi abuelo y mi padre realizaban en la joyería la cruz esvástica y el emblema de la Real AirForce de los aliados, había dos bandos claramente definidos que eran Pro-nazis y pro-aliados, y estos pins que vendían se usaban como quien usa hoy uno de Pe- ñarol o de Nacional o de blancos o colorados.” CONDECORACIÓN “Hace unos 15 o 20 años viene una persona que me pidió absoluta reserva, y me pregunta si yo compraba cosas viejas y me dice “Yo tengo esto que Mengele se lo regaló a mi abuelo cuando se casó acá” y se lo compro. Al poco tiempo le escribo al inves- tigador Héctor Amuedo corri- giéndolo por un dato erróneo de los alemanes en colonia suiza, el me agradece y a partir de ahí generamos una amistad digital; le envío la foto del Águila y no lo podía creer”. Amuedo se lo envia a varios investigadores de diferentes partes del mundo que corrobo- ran la autenticidad del Aguila de Silesia que otorgaba la Wehr- macht. “Aquí hubo un nazi de la prime- ra guerra, del cual no vamos a dar el nombre, que se radicó en la colonia suiza, este hombre admiraba todo el crecimiento de Alemania e ignoraba todo lo que se escondía detrás. Se ve que era tan importante este hombre que cuando hunden el Graf Spee en la batalla del Río de la Plata -los sobrevivientes fueron distribui- dos entre Uruguay y Argentina-; entre 8 y 10 marineros vinieron a quedarse a la casa de él, uno de ellos era un ingeniero que le hace un dibujo del barco y se lo firma, este es otro documento importantísimo que conserva Delfino. (Al cierre de esta edición, moría en Punta del Este el alemán Hans Eubel, último sobrevivien- te del acorazado Graf Spee). Condecoración Aguila de Silesia que perteneció a Mengele, hoy propiedad de Miguel Delfino. En la región, “durante el comienzo de la segunda guerra mundial, sumado a “la voladura del aco- razado Graff Spee en la Bahía de Montevideo, el entierro de los muertos, la internación de los marinos en Sarandí del Yí y fundamentalmente el sucidio del Capitán Hans Langsdorff, produjo en la colonia de origen alemán o suizo un gran grado de simpatía” [Omar Moreira, En el ojo de la Lupa, 2010].

 

  1. 9. 26 NH MAGAZINE por Raddy Leizagoyen raddy1970@yahoo.com Desde la década del ’70 hasta hoy, el casamiento de Joseph Mengele en Nueva Helvecia y su estadía en esta ciudad, ha sido objeto de atención de la prensa nacional e internacional. Un trabajo que prepara el canal “History” -que lamentablemente no tenemos en nuestro servicio de TV cable- ha reflotado una vez más el tema. OTROS “PICOS” DE INTERÉS En 1985, a través del interés demos- trado por el Jefe de Policía de la época don Raúl Egaña Miguel, se preservaron documentos que probaban la estadía del genocida nazi Joseph Mengele en Nueva Helvecia, y su boda en esta ciudad, en el Juzgado que por entonces conducía don Pedro Izacelaya, según edicto publicado por “HELVECIA”. La acción de protección de la historia trascendió y el periodista Néber Araújo condujo una investigación que llamó la atención internacional y hasta produjo la llegada a Nueva Helve- cia del famoso cazador de nazis Simón Wisenthal. El tema ya se había debatido en la zona en 1972, cuando alguien “des- cubrió” en los archivos de “HELVECIA” el edicto famoso. Quince años más tarde, los periodistas Carlos Peláez y el carmelitano Gabriel Monteagudo, lanzaron un rimbombante informe en “La República” que pretendía ser primicia mundial. Fue en las edicio- nes del 2 y 3 de octubre del 2000. Con grandes titulares en primera plana. Este informe, cargado de imprecisio- nes y errores (como el de aunar en un solo hecho las colonizaciones suiza y valdense), recogió leyendas urbanas y datos sin ningún fundamento, como que en Nueva Helvecia un Club social izaba una bandera nazi en conmemoración de cada avance de los ejércitos nazis; o que bajo el Monumento “El surco” hay una bandera nazi escondida a la espera del retorno del Führer. Para colmo, se vinculó esta información con otra cobertura histórica publicada una semana más tarde, también con grandes titulares en primera plana (“Así trabajaron los soplones civiles en Nueva Helvecia”), sobre la lista negra de izquierdistas que se publicó en 1972. Ambos hechos así destacados y vincula- dos, marcaban que Nueva Helvecia era una especie de cueva de nazis, donde Mengele se había sentido “entre los suyos” y protegido. La gravedad de la acusación produjo la reacción de los miembros de la Asocia- ción de Periodistas del Este de Colonia (A.P.E.C.), recién fundada, que a través de sus socios de entonces que estaban radicados en Nueva Helvecia (Antonio Buffa, Alejandro Dellature, Ida Guigou, Eduardo Silveira, Hugo Torres, Gustavo Travieso, Juan Carlos Vecino y el autor de esta nota), mantuvieron un duro debate con los autores de estas notas. EN EL CONTEXTO HISTÓRICO Mirado con la lupa de un habitante de nuestro presente, parece incomprensible que Mengele haya publicado el edicto de su boda y nadie haya movido un dedo en Nueva Helvecia. ¿Cómo pudo ser? ¿Es que todo Nueva Helvecia era realmente una cueva de nazis cómplices de este asesino despia- dado? No, simplemente nadie conocía a Mengele. Él mismo había vuelto a su pueblo natal al finalizar la guerra y vivió años en él sin que nadie lo molestara. Recién a comienzos de los ’50, cuando algunos de sus subalternos empezaron a realizar comprometedoras declaracio- nes, optó por esconderse. Pero en este rinconcito de América del Sur, su fama aún no había llegado. Es cierto que había simpatizantes nazis en Nueva Helvecia. No dudamos que habría nazis convencidos, con la misma mentalidad de superioridad racial y desprecio por el resto de la humanidad, que los principales líderes que seguían a Hitler. Pero también había muchos que sin profundizar en ideologías o procedimien- tos, simplemente se sentían inclinados a defender los avances de quienes sentían sus compatriotas, en un sentimiento que la distancia siempre solidifica. Es la misma simpatía que tantos italianos en el mundo sintieron por los avances de Mussolini, a quien veían como el restaurador del viejo espíritu imperial romano. Por razones de descendencia, es lógico que hubiera más simpatizantes nazis en nuestra ciudad que en Rosario o que en Salto. Pero eso no nos sume en el oprobio de ser una ciudad pro-nazi. En ese mismo Club social que Peláez y Monteagudo –siguiendo declaraciones de algún anónimo ignorante local– seña- lan como celebrador de las conquistas nazis con el izamiento de la bandera con la esvástica, un socio debió ser suspendido por su reacción, cuando en una discusión sobre la guerra, un simpa- tizante de Hitler quiso dar punto final con una desgraciada frase: – Acá hay que plantar la bandera nazi y dejarnos de joder… Y el piñazo que recibió lo elevó por encima de tres mesas, hasta dar con su humanidad contra el mostrador. Las pasiones estaban desatadas, pero los simpatizantes nazis sabían que había también defensores de la democracia y la humanidad, dispuestos a no permitirles impunemente una acción de propaganda…

 

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18 NH MAGAZINE
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LA IDEA DE BRINDARLE A NUESTROS
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por Raddy Leizagoyen
raddy1970@yahoo.com
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