CONSUSTANCIAL A LA EXISTENCIA: EL CONCEPTO HEBREO DE LO SANO

CONSUSTANCIAL A LA EXISTENCIA: EL CONCEPTO HEBREO DE LO SANO

Rodrigo Varscher

Es sumamente interesante reparar en la palabra hebrea que designa el adjetivo “sano”: בריא (“barí”) proviene de la etimología ב.ר.א, raíz y conjugación ni más ni menos que del primer verbo que figura en la totalidad del texto bíblico (לברוא): “crear”, “traer a la existencia”. Así comienza el libro de los libros: “En el principio CREÓ (ברא) Dios los cielos y la tierra” (Génesis 1:1). El hebreo cuenta con otro verbo más que también se puede traducir como “crear”, aunque este se refiere principalmente al acto de dar forma (ליצור) a la materia ya existente más que al propio acto de dar a luz algo previamente inexistente.

El verbo que aquí nos concierne también aparece en todas las fórmulas tradicionales de las bendiciones hebreas que señalan a Dios como “creador” (בורא) de los diversos elementos de la naturaleza, siendo una de las más conocidas la que se refiere al “creador de la vid” que se pronuncia a la hora de beber vino al consagrar un momento o ceremonia significativa de la tradición o el calendario hebreo. Asimismo, de esta misma raíz surge el concepto ontológico de בריאת העולם (“creación del mundo”) y בריאת האדם (“creación del hombre”).

Lo llamativo, y aleccionador, es que la palabra “sano” se desprenda de esta misma etimología. Lo “sano”, aparentemente, tiene que ser algo ligado a la mismísima propiedad existencial de las cosas. Al tratarse de un calificativo, el adjetivo se refiere esencialmente a lo que es capaz de sostener la existencia o al menos contribuir con ella. De esta forma queda patentemente claro que lo sano es aquello favorable o beneficioso para la salud del ser, ya sea humano, animal o vegetal, y lo “insano” aquello que la destruye o al menos atenta contra su integridad.

Y la “salud”, ¿qué es? Lógicamente, el funcionamiento morfológico del hebreo hace que semejante sustantivo (בריאות) también proceda de la misma raíz, por lo que se entiende que su significado elemental es la cualidad de ser o estar sano, esto es, su capacidad de sostener o desintegrar la propia existencia.

La sanidad de todas las cosas, sea un alimento, una conducta, un hábito o incluso una relación remite a esta noción consustancial de la existencia que, como el mismísimo origen del cosmos, apuesta al espíritu creador y sostenible del ser.

Rodrigo Varscher

 

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