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La inseguridad, y lo que conspira contra ella

La inseguridad, y lo que conspira contra ella

La inseguridad, y lo que conspira contra ella

 

Mauricio Zieleniec

Las dificultades del país sobre la seguridad, sin duda afectan a todos los ciudadanos; viendo y viviendo los escenarios diarios de violencia, robos etc. Al más alto nivel se llevó a cabo un diálogo con todos los partidos políticos y el presidente de la República Dr. Tabaré Vázquez.

Sin embargo existen elementos indirectos que conspiran y construyen una normativa anárquica, a la que nos lleva a la inseguridad, que no son vistos con claridad.

Siendo la principal preocupación de la sociedad en el momento actual, según las mediciones estadísticas, vale destacar el punto o los aspectos más  adversos.

Parto de la base que la seguridad se construye, no solo con represión (derecha) y tampoco con ayuda económica, que en décadas atrás la izquierda pensaba que era una dificultad económica. Las posturas de aquél pasado partidarizadas entre izquierda y derecha , ya son perimidas.

Los griegos generaban una conducta social en base a enseñanzas y la Tragedia Griega es sin duda un referente. En ella las familias pasaban el día viendo dicha teatralización de mensajes contenidos en los distintos elementos que La Tragedia expresaba.

En este mundo actual de individualidad y de egocentrismo, los medios de difusión más importantes sin duda lo es la TV como medio de mayor fuerza por tener imagen y perfección técnica, junto a otros...

Que intereses tienen dichos programas? Pregunta importante; que nos dejan de valoración social los mismos. ¿Hay acaso un deseo de generar valores ético-morales y entretenidos en dicha salida al aire?

Aquí es donde recuerdo al filósofo actual de origen griego Takis Fotopoulos que comenta de la sociedad que vivimos. Dice que el motor de la misma: es crecer o morir. El consumo y el PBI son lo sustancial del pensamiento y actuación dominante.

Entonces tenemos un mensaje permanente de consumo, (consumismo), comprar y comprar, marcas y marcas. Mensajes de novelas donde el protagonista transita por los lugares y formas más oscuras. Lo que vale es la gratificación de uno. Lo social y solidario no existe. Crecer y ganar donde todo vale. El relato –programación- pone en crisis la misma heterogeneidad de la sociedad.

Desquiciados cada uno se lo muestra con sus impulsos individuales donde todo vale. Lo dionisíaco es un fin. Entonces ¿Qué estamos construyendo? No quiero ni el libro rojo de Mao, ni la Biblia; pero si una política de construir convivencias para el conjunto social.

La libertad de información y de entretenimientos es sin duda sagrada, pero más sagrada es generar un espacio ético-moral, donde el estudio, el trabajo sean nuestros mitos que nos representen.

Por qué no poner a universidades o liceos compitiendo en diversas áreas; por qué no tener ídolos por actos académicos y no por goles realizados.

Novelas como El Sultan , La virgen, Imperio, atentan con nuestra necesidad de construir el país. Sí aquél  que Seregni lanzaba por micrófono desde el balcón de su casa  al salir de la cárcel en la dictadura. “ Seremos los constructores de una sociedad….”

Me pregunto entonces, recordando las palabras del líder Seregni; este liberalismo comunicativo, sin duda debería puede satisfacery ayudar, para construir la sociedad no violenta y pionera, sin duda  no es así.. O la dejamos con la ley de crecer o morir que menciona el filósofo Fotopoulos, donde los intereses eco-financieros nos llevan a esta sociedad dionisíaca?

Cuando sembramos, correctamente podremos cosechar frutos satisfactoriamente; pero cuando lo hacemos dionisíacamente, generamos adversidades en los incentivos sociales y comienza la inseguridad y varios desvíos. 

Difícil pero necesario, en libertad limitar contenidos o en especial, impulsar los valores que necesitamos.

El consumismo genera pautas empresariales y paga sus pautas  publicitarias; y para competir, los medios programan sin escrúpulos apuntando  hacia sus intereses, para ganar más pautas, frente a la competencia; no acaso podrá igual generarse las pautas publicitarias en un contexto mejor?

La libertad de navegación pedida en nuestra época colonial, más que libertad era introducir intereses de mercado ingleses con su revolución industrial. Era libertad o era penetración adversa. Hoy esa libertad de programas debería llegarse a un consenso, pero sin duda es el principal problema de una sociedad líquida, que acelera su liquidez de valores, con lo dionisíaco. El que trabaja o estudia, es lamentablemente muchas veces la excepción.

Compatriotas, la técnica nos arrastra, pero debemos ir junto a ella en los contenidos y no para la sociedad de “CRECER O MORIR”

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