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Julio A. Louis acerca de la crítica liberal a Vivian Trías

Julio A. Louis acerca de la crítica liberal a Vivian Trías

 

 

MONTEVIDEO (Uypress) - Julio A Louis escribe sobre Vivian Trías en La Diaria. “Si acometo la tarea de opinar sobre Trías (.) es porque pocos historiadores vivos lo han conocido tanto (otro es Carlos Machado)”.

Escribe Julio A Louis que se considera discípulo y crítico de Vivian Trías, con quien mantuvo una estrecha relación de militancia y de docencia durante más de 20 años.

“Recibí su profunda influencia, coincidí y discrepé con él, algo que él aceptaba, pues nunca pretendió tener sumisos a su alrededor. Lo conocí muy bien. Sé que tuvo aciertos y desaciertos como tenemos todos, pero su integridad ética está fuera de duda”, dice Louis.

“Que Trías aportase sus ideas a quienes compartían críticas al capitalismo y el imperialismo norteamericano es posible, del mismo modo en que en el país o en el exilio, durante las dictaduras de la ‘seguridad nacional’, muchos militantes acordamos con un espectro ideológico amplio de voces críticas a dichas dictaduras. Eso está bien, no significa venderse”, continúa.

Agrega que “sorprende la superficialidad” de los que afirman su estrechez económica, ya que Trías contaba con un “ingreso como profesor efectivo de séptimo grado, que en la década de 1960 equivalía a los ingresos de un diputado y sus libros se agotaban, no necesitaban mecenazgos”.

“La campaña denigratoria se comprende a la luz de una ofensiva ideológica del liberalismo, o de su primo hermano, el social-liberalismo. Trías ingresó a la enseñanza por concurso y fue profesor de Filosofía, de Historia y de Literatura, además de poseer una sólida formación en economía. Fue algo más que historiador: fue un teórico marxista de primera línea; a mi juicio, el mayor teórico del siglo XX en Uruguay y uno de los más destacados en América Latina”, escribe.

Louis polemiza con Fernando López D’Alesandro, quien, “centrado en la dicotomía democracia-dictadura (…) en su análisis las clases sociales no existen, las categorías marxistas, tampoco. Lo que estas tendencias ideológicas procuran al calumniar a Trías es terminar con la tendencia marxista que ha buscado caminos diferentes al estalinismo y a la caduca socialdemocracia”.

Cita a Trías: “Nuestras radicales discrepancias con los partidos socialdemócratas europeos no se refieren, por cierto, al problema de la libertad y de la vigencia de los derechos democráticos. En nuestra concepción del socialismo, las libertades fundamentales, el funcionamiento de una democracia real, el respeto a los derechos humanos, juega un rol primordial. Ello nos define y nos diferencia de otras corrientes. Pero es que los partidos socialdemócratas de las naciones imperialistas, como Francia, hacen cuestión de la democracia en las metrópolis, pero aplastan salvajemente desde el gobierno las libertades de los pueblos coloniales como en Argelia”.

Louis declina opinar sobre las supuestas notas de Trías a los checoslovacos. Pero añade: “Lo que sí sé es que Trías se entusiasmó con Juan Carlos Onganía y discutí con él, entendiendo que había dado un golpe de Estado reaccionario. De ese enfoque suyo doy fe. Y no cabe la menor duda de su yerro, de su entusiasmo ante los supuestos militares progresistas, posición que en 1973 en Uruguay editorializó El Popular, órgano del Partido Comunista, ante los comunicados 4 y 7 del 9 de febrero, sin contar con el silencio de Líber Seregni en el acto del Frente Amplio en esos días, en los que criticó a Juan María Bordaberry, pero nada dijo de los golpistas. Salvo excepciones de organizaciones pequeñas, la izquierda (frenteamplista) ‘se comió’ el progresismo de esos comunicados”.

Se refiere a dos enfoques diferentes: “Por un lado, el reconocimiento del contenido dictatorial de clase de la democracia, opuesto al enfoque liberal que contrapone democracia y dictadura. Por otro, el reconocimiento de que el régimen en el que se ejerce la dictadura de la burguesía no es indiferente a los trabajadores ni a las clases populares, y es preferible el democrático liberal. En cambio, cuando se trata de un proceso revolucionario, se llega a lo que el joven Karl Marx llama “democracia verdadera” (Introducción a la crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel), luego denominada “dictadura del proletariado”. Tema de controversia es cuando esa “democracia verdadera” (real, la llama Trías) mantiene o no esa característica, y esa polémica comprende a los estados que pretenden expresar a los trabajadores y a las clases populares (Cuba, Venezuela, China, Vietnam, etcétera)”.

Trías, añade, “comprende que la revolución socialista será internacional o no será, que la integración latinoamericana es indispensable para el ejercicio de la soberanía de cada una de sus naciones, en particular la uruguaya”. Afirma que Trías era un internacionalista, promotor de la integración latinoamericana (la Patria Grande), y que en esa visión se encuadra su “socialismo nacional”. Trías “juzga que la humanidad se superaría alcanzando propósitos socialistas por medio principalmente de revoluciones nacionalistas del Tercer Mundo, que guiarían sus pasos de acuerdo con la idiosincrasia de los pueblos y de sus experiencias concretas, estableciendo vínculos solidarios con los genuinos procesos democráticos y nacionales de los países del Primer y del Segundo Mundo. Se opone y desconfía de las ‘revoluciones papagayos’ y de los ‘centros’ rectores del proceso político e ideológico. De ahí su profunda simpatía por Yugoslavia, China, Corea, Vietnam y, muy especialmente, Cuba. Además, se opone a la invasión soviética a Checoslovaquia (1968) implantando otro régimen títere”.

Destaca Louis la reinterpretación que hace Trías del rol de los denostados caudillos, a quienes equipara a un “sindicato de los gauchos”, que defiende al federalismo y a sus promotores. Cita: “José Artigas fue víctima de la calumnia infamante... y fue calificado de ‘anarquista’ y ‘bandolero’. Y se intentó desarraigarlo del recuerdo popular mediante la Leyenda Negra. De Cavia a Mitre o a Berra la tarea tuvo diligentes y aplicados amanuenses”.

Culmina Louis: “López D’Alesandro se traslada al presente y atacando a la ‘izquierda radical’ mete en la misma bolsa a los Kirchner, Daniel Ortega, Nicolás Maduro, Vladimir Putin; ‘todo es igual, lo mismo un burro que un gran profesor’”.

Y citando su propia obra El socialismo y la patria grande. Hacia una interpretación marxista del siglo XXI: “Creo que otro debe ser el criterio que, presumo, compartiría Trías: ‘Desde el fallecimiento de Vivian Trías han transcurrido más de tres décadas, pletóricas de acontecimientos trascendentes, motivadores para intentar una interpretación en base a sus aportes, a los de otros pensadores marxistas o de diversas visiones revolucionarias de la época presente. Si no somos capaces de recrear el pensamiento socialista, inexorablemente se caerá en interpretaciones chatas, acomodaticias y sin perspectivas, repetitivas de las experiencias frustradas de la socialdemocracia o de los fundamentalismos cargados de dogmatismo, dignos del peor estalinismo’”.

 

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