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El FA y el nuevo presidente: Miranda

El FA  y el nuevo presidente:  Miranda

 Andrés Copelmayer

 

En su primera declaración pública como presidente electo del FA, Javier Miranda anunció que quiere “desarmar la caricatura de polarización entre astorismo y mujiquismo”.

Para el futuro del FA es vital implosionar este constructor imaginario de bipolaridad personalizada, apenas funcional para ese puñado que se apaña en la grifa solo para acumular poder personal, y muy beneficioso para la derecha que fogonea divisionismo, caos e ingobernabilidad.

El FA fue y debe ser unidad en la diversidad, coalición y movimiento, o no será. La campaña y los resultados de las elecciones desnudaron la grieta interna y ventilaron la necesidad de cambiar.

Aires propicios para repensar la estructura, el rumbo y funcionamiento de la fuerza política y su burocrática comunicación con el gobierno y la sociedad. Si no cunde el pánico, de la grieta emergerá un nuevo frenteamplismo, superando en tiempo y forma esta crisis inocultable. A pesar de las buenas intenciones, persiste el distanciamiento del FA y el gobierno con las fuerzas y movimientos sociales que decimos representar.

Veneno narcisista

El mal manejo del veneno narcisista, el perfilismo y los chacrismos, propios del ejercicio del poder, erosionaron la confianza popular en nuestra fuerza política, generando malestares de todo tipo. Hay quienes dudan que en el FA se sigan respetando los valores fundacionales, la reserva moral y la ética de la responsabilidad, que en apenas 34 años nos transformaron en un partido de masas gobernando el país al servicio de la justicia social.

Los “ismos” con nombre y apellido, cristalizaron mediáticamente cultos reverenciales y odios viscerales hacia las personalidades del FA, promoviendo un peligroso juego político de actuar simultáneamente como gobierno y oposición.

El cotillón sustituyó al debate de ideas y a la síntesis colectiva. La comunicación y la formación de y con la militancia, hoy casi no existen como prioridades del FA.

Si queremos crecer, el interior requiere de una descentralización real de la toma de decisiones y de la distribución de recursos, para seguir promoviendo más y mejores militantes políticos y sociales.

En todos los sectores del FA la biología y el reclamo de cambios aceleran la necesidad de relevos generacionales. Más temprano que tarde, será inevitable encarar la sustitución de los liderazgos individuales por el trabajo colectivo con responsabilidades compartidas.

Tabaré, Danilo y Pepe

Jamás en la historia la izquierda volverá a tener el privilegio de que coincidan temporalmente en la actividad política tres referentes de la talla e influencia de Tabaré, Danilo y Pepe. La gula de algunos compañeros dirigida casi exclusivamente al bocado electoral del 2019, tendrá que articularse con el quehacer político diario; el debate ideológico y el acuerdo sobre contenidos de unidad programática que sinteticen renovadas utopías colectivas.

En las elecciones no ganó casi nadie y hay poco para festejar. La atomización del FA y las crisis internas de los sectores pueden ser un obstáculo o una oportunidad para que el nuevo presidente reconfigure los equilibrios de poder. Todos los sectores tuvieron severas dificultades para retener el electorado del 2012 al Plenario Nacional. La CAP-L no retuvo al 85% de sus electores, El PS y la VA perdieron el 69% de sus votantes, el FLS el 60%, el MPP el 49%, Compromiso Frenteamplista el 43% y el PCU perdió el 42% de los votos.

Los votos en blanco y anulados también perdieron un 43% de electores aunque subieron del 32 al 38% del total de votos emitidos. La Liga Federal es la única agrupación que perdió menos de la cuarta parte de sus electores.

En tal contexto, dirigentes, periodistas y politólogos repiten que Miranda tendrá severas dificultades para promover cambios y conducir al FA. Con simpleza explican el inesperado triunfo de Miranda como el resultado casual de la división de votos entre el Pacha y Conde. No registran, que aun bajo el falso supuesto de que el PS lo hubiera votado en bloque, Miranda logró un 20% de votantes extra sectores que lo respaldaron.

Tampoco explican cómo Miranda fue electo cuando para la nueva Mesa política los frenteamplistas decidieron darle con sus votos 7 cargos al MPP y sus aliados, apenas 3 al FLS y 2 al PS. Es bueno que los augures del fracaso subestimen la capacidad de liderazgo y le bajen el perfil a Miranda en sus posibilidades para gobernar al FA. Las bajas expectativas potenciarán su gestión y mostrarán sus fortalezas para construir equipos y propuestas, dialogar, negociar y articular desde una sólida formación y experiencia política.

El presidente electo no solo tiene aptitudes para manejar el desafío de la reconfiguración frenteamplista sino que además ha definido un claro rumbo de cambio por izquierda y sin casarse con nadie. Y no está solo. Somos miles de frenteamplistas, con y sin pelos sectoriales, los dispuestos a comprometernos y participar de este proceso de cambio. Con paciencia, frontalidad, debate y abrazos.

La derecha seguirá fogoneando divisionismo, caos e ingobernabilidad. Nosotros tenemos la misión de seguir de frente trabajando juntos. Sin excusas, quejas ni letargos. Revitalizar la identidad y la mística frenteamplista, requiere que los adversarios políticos no estén dentro sino fuera, y sean de palo.

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