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Congreso del Frente Amplio. El arte de lo imposible.

Congreso del Frente Amplio. El arte de lo imposible.

 

Esteban Valenti

El VI Congreso del Frente Amplio analizado a partir de sus debates y sobre todo de su Resolución Final y de la imposición por el doble de los votos de las bases sobre la propuesta de la dirección del FA de dar por concluido el Congreso, posición fundamentada por los diputados Alejandro Sánchez (MPP) y Oscar de los Santos (738). Hay que interpretar también este hecho.

El Congreso fue preparado, según la publicidad y los discursos, por 400 asambleas en las que participaron 4.500 compañeros. Es un promedio de 11 participantes por asamblea, la a gran pregunta es ¿cómo se eligieron los 1500 delegados con esos números?  quiere decir que se eligió un delegado cada tres participantes en las asambleas de comités. O por ahí...¿Y los estatutos y reglamentos?

Pero esos son detalles, la Resolución Final adoptada por aclamación es la expresión más dramática de una asamblea que se cocina entre sus participantes, que pierde absolutamente toda visión estratégica, que no incluye en su horizonte a las grandes masas, a los más de un millón de votantes obtenidos en las anteriores elecciones por el FA.

Y por sobre todas las cosas, lo que brilla por encima de todo es la más absoluta falta de autocrítica y de ideas. Es una larga lista de cosas compartibles o no, en cualquier época. Más vale un discurso con palabras de izquierda, que se proponga cosas lindas, limpias, sanas que lo contrario. Lo obvio.

Comencemos por el centro de todo: la Reforma de la Constitución. Es sin lugar a duda el lugar donde el FA actual  deposita todas sus aspiraciones, todos sus proyectos, todas sus pretensiones radicales y todos los supuestos debates. A esta altura, incluso dudo que en algún momento exista debate, todo se aprobará por aclamación, sobre todo considerando su inutilidad.

¿Alguien cree realmente que la Reforma de la Constitución, tiene la más remota posibilidad de aprobarse en los próximos años en el Uruguay actual? Lo saben perfectamente los dirigentes del FA, no puedo creer que deliren de esa manera, el el arte de lo imposible. Y entonces ¿Por qué?

Porque es una forma de evadir, en la interna los debates y tratar de colocar ese tema en la agenda nacional, para desplazar otros temas, incluyendo los principales aspectos programáticos para seguir avanzando en los cambios.

El Frente Amplio siempre tuvo, desde su lejano nacimiento hace 46 años y cuando apenas representábamos menos de un uruguayo cada cinco votantes, una referencia central: las grandes mayorías nacionales, las grandes masas, el bloque social y político de los cambios o de un gobierno y un proceso popular y progresista. El tono de la declaración, el centro puesto en la reforma constitucional, la polémica pequeña con determinados sectores de la propia izquierda, los indignados, y la más absoluta falta de autocrítica y de respuestas a las verdaderas interrogantes de la sociedad uruguaya actual, muestra que ese horizonte ha desaparecido. Solo queda el poder "Vamos por la cuarta"...a como dé lugar, aunque tengan que banalizar sus objetivos a una imposible reforma constitucional.

La reforma constitucional en ese micro ambiente que tiene una gran ventaja, los partidarios fanáticos de ella y los que no están de acuerdo y se callan, saben que no hay la mínima posibilidad de que se apruebe por lo tanto se le puede colocar adentro lo que cada uno quiera. Es más inútil que un cenicero en una moto.

¿Hay una sola de las principales políticas, de las medidas aprobadas en los programas del FA que en estos 26 años de gobiernos departamentales o 12 años  de gobiernos nacionales que no se han podido aplicar por la actual constitución? No, por lo tanto esta reforma constitucional es simplemente una distracción. Una técnica, típica de cierta forma de hacer política maniobrando y donde la táctica substituye a la estrategia y se la devora. Es la maniobra perpetua.

Eso es lo que no hay en el VI Congreso del FA, ideas, proyectos, objetivos estratégicos para el futuro. A menos que el 4to gobierno del FA y la seguridad de disponer de cargos y posiciones, ocupe ahora todo el horizonte de la izquierda uruguaya.

La otra enorme carencia, que tiene que ver con lo anterior, es una mirada rigurosa, seria, con la pasión y la serenidad de un congreso que se realiza lejos de las elecciones, es analizar la marcha de los gobiernos del FA, tanto a nivel departamental como nacional.

La crítica y la autocrítica han sido borradas de la identidad del FA de manera total. No hay una palabra sobre PLUNA, sobre ANCAP, sobre otros entes del estado, sobre la educación, sobre la seguridad, sobre los negocios con Venezuela, sobre el fracaso de grandes proyectos estratégicos (puerto de aguas profundas, regasificadora etc), sobre la ética y la moral y su expresión concreta, en América Latina y en Uruguay. No hay una palabra ideológica, cultural, estratégica sobre lo que aprendimos en los aciertos y en los errores gobernando Montevideo y muchos otros departamentos. Nada.

Y no se dan cuenta que todo lo que hicimos desde los gobiernos, que fue mucho, todo lo que cambiamos asume su verdadero valor si somos capaces de ser autocríticos, de analizar el conjunto y de mostrar otra manera de entender la política. ¿Acaso no hacemos autocrítica porque la derecha tampoco la hace?

El Congreso bajó de un plato volador y descubrió que "Su más firme compromiso y determinación en la defensa de la Etica Política como valor esencial, en un marco donde hay quienes intentan desestabilizar y deslegitimar la acción política, no midiendo consecuencias y priorizando la obtención de réditos electorales "Y sobre los hechos concretos y sobre un sustento ideológico y de principios sobre la moral en la política, nada de nada.

El debate sobre el trabajo como un valor y un principio común en el FA, al menos hacía esperar un intercambio de ideas, un abordaje político pero también antropológico, un vago recuerdo de lo que fue la izquierda en sus mejores momentos intelectuales. Nada, solo aparece una vez la palabra "trabajo" y así nos quedamos todos con la duda.

Por si acaso, a los argumentos del grupo de la senadora Constanza Moreira discrepando con colocar el trabajo como un valor de izquierda, decimos que sin trabajo no hay trabajadores, casi nada. Y que también hay educación buena, mala, racista, humanista, laica o stalinista. Y sin embargo la educación desde que existe la izquierda fue un valor superior, un escalón fundamental hacia la cultura. Otra vez será. ¿Será?

No hay una palabra sobre la realidad interna del FA, sobre el permanente desinflarse de sus estructuras, no por razones organizativas, sino políticas, ideológicas y culturales y la pérdida de la más elemental dosis de épica, de sentido del compañerismo.

Se discute la Reforma de la Constitución, pero no se abre la mínima posibilidad de considerar la reforma de los Estatutos del propio FA que ha sido totalmente superado.

No pretendemos que se haga referencia a la colonización y a la desnaturalización cada día más evidente del consenso y la pluralidad, incluso las paupérrimas bases, abrumadoramente partidizadas, que le ganaron la votación a la propia dirección del FA y que son la expresión de una crisis mucho más grave de lo que nadie se atreve a analizar. Las bases quieren seguir en congreso permanente porque es una nueva fase del "Frente Amplio y un gobierno en disputa". Hay que contrarrestar la dirección elegida en las elecciones internas y por eso Congreso permanente...y un FA manejado por unos pocos miles de militantes. En aras de la transparencia pregonada, sería muy bueno publicar la lista de las 400 asambleas realizadas y de la cantidad de participantes en cada una de ellas. Incluso se aceptan firmas recogidas a domicilio. ¡No sabremos nada!

Contentos ellos, los colonizadores y los colonizados, nosotros no lo estamos, los que venimos de lejos y queremos otro Frente Amplio y otra sociedad. No podemos evaluar cuantos somos, pero en definitiva eso no es lo único que importa, vaya si lo sabrá la izquierda a lo largo de su historia.

Se reúne un congreso del Frente Amplio y en su resolución no hay un solo aporte, una idea, una indicación general de la marcha de nuestro gobierno, de los ejes políticos y programáticos. Es fuerte. A menos que haya otras declaraciones que no conocemos.

Faltan más de tres años de gobierno nacional del FA, ¿Cuáles son los ejes principales, los grandes objetivos y en qué plazos se proponen alcanzar? Nada.

Falta  más, sobre nuestros gobiernos departamentales, el poder más pegado a la gente y donde se construyen muchas políticas y mucha ciudadanía. ¿Hay alguna declaración, algo?

El poder del poder es enorme, pero es difícil explicar que fuerza física o cultural haga posible que mil pasajeros se eleven con todo el Palacio Peñarol como un plato volador para llegar hasta las nubes. Y con gente inteligente, con experiencia, con años de militancia y de lucha. Es para un profundo estudio.

Escritas estas primeras palabras me imagino la correntada de silencios siderales o de descalificaciones y de nuevas excomuniones que se desataran  para los opinadores. ¿Debatir en serio, nada, no?

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