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Slavoj Zizek , un filósofo discutido.

Slavoj Zizek , un filósofo discutido.

Omar E. Aguilar García

 

Una aproximación a Slavoj Zizek: su concepto de ideología.

Nace en 1949 en la Ciudad de Liubliana, Eslovenia. Estudia filosofía en la Universidad de Liubliana y se doctora en 1981. Obtiene un segundo doctorado en psicoanálisis en 1985 por parte de la Universidad París VIII, en donde tuvo la tutela del yerno de Jacques Lacan[1]. En tanto filósofo prolífico, ha fungido como profesor visitante en: Princeton, Michigan, New Orleans, Columbia, Georgetown, Minnestota, Buffalo, Tulane y París VIII. Cofundó el Partido Liberal Democrático Esloveno.

Observaciones al concepto de ideología como "falsa conciencia"[2]

Considerado un seguidor fiel de Lacan, Zizek esboza una síntesis entre el marxismo y el psicoanálisis, en tanto lograr refundar el discurso anticapitalista o de izquierda frente al binomio multiculturalismo-neoliberalismo. En el psicoanálisis lacaniano delinea una revisión crítica de la teoría marxista de la ideología. El pensamiento del socialismo, entiende, debe mirar hacia el psicoanálisis[3].

Acorde a la definición clásica marxista, las ideologías son discursos que promueven ideas falsas (o "falsa conciencia"), en temas referentes al régimen político en el cual están. Sin embargo, porque tales ideas son tomadas como verdades, ayudan a la reproducción del status quo existente:

"ideológica" es una realidad social cuya existencia implica el no conocimiento de sus participantes en lo que se refiere a su esencia [...], la efectividad social, cuya misma reproducción implica que los individuos "no sepan lo que están haciendo"[4]

En una crítica a la ideología, de acuerdo a tal postura, es suficiente el desenterrar la o las verdades que las ideologías tienen sobre el conocimiento de los sujetos. Luego, prosigue la teoría, los sujetos se harán conscientes de las deficiencias políticas de los régimenes actuales, y serán capaces y motiviados a mejorarles.

Žižek comenta que tal noción marxista de ideología es objeto de numerosos ataques teoréticos, a saber: primero, el criticar un discurso como ideológico implica el acceder una Verdad respecto a temas políticos, la Verdad así ideologizada –si es falsa–, podría ocultar la verdad misma; hoy se disputa ampliamente en las humanidades si podría haber alguna Única teoría para acceder a la Verdad. Segundo, la noción de ideología es irrelevante para describir la vida sociopolítica contemporánea, en razón de la importancia disminuída de lo que Habermas llama "subsistemas de dirección mediática" (el mercado, las burocracias públicas y privadas), e incluso por el cinismo generalizado de los sujetos de hoy respecto a las autoridades políticas.

Para que las ideologías tengan importancia política, comentan los críticos, los sujetos deberían tener un ápice de fe en las instituciones públicas, idearios y políticos, mismos de los que carecen los sujetos cosmopolitas-liberales actuales. Žižek está de acuerdo con los críticos respecto a tal modelo de ideología de "conciencia falsa". Más aún, insiste en que no vivimos en un mundo postideológico (como lo han indicado figuras de la talla de Tony Blair, Daniel Bell o Richard Rorty). En orden de comprender la política actual, propone el tener una noción diferente de ideología; su posición ante la visión generalizada de la postideología es indicar la previa concepción de una fantasía "archideológica" (del griego arkhi, ser el primero[5]).

Desde que por Marx "ideología" ha tenido para muchos un sentido peyorativo, nadie que haya tomado en tal sentido la ideología ha creído haber sido engañado. Si el término "ideología" tiene algún significado después de todo, las posiciones ideológicas son siempre lo que la gente atribuye a los Otros (para la izquierda actual, por ejemplo, la derecha política son los incautos de una u otra mentira noble respecto a la comunidad natural; para la derecha, la izquierda son los incautos del bien tomado pero utópico igualitarismo obligado a conducir al colapso económico y moral, etc.). Para que los sujetos crean en una ideología, primero se les tiene que introducir de tal forma que le acepten como algo no ideológico –incluso como Verdadero y Correcto–, lo cual llevaría a toda persona sensata a creer. Žižek argumenta que las ideologías siempre se presentan por sus promotores como discursos respecto a Temas muy sagrados para ser profanados por la política secular.

 

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