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Cómo definen la felicidad 5 filósofos famosos

Cómo definen la felicidad 5 filósofos famosos

Edith Sánchez

Felicidad es una de las palabras más difíciles de definir. La felicidad del místico no tiene nada que ver con la del hombre de poder, o con la de la persona común y corriente.

Así como en la vida cotidiana encontramos diferentes definiciones de este sentimiento, también en la filosofía hay diversos enfoques al respecto. Enseguida te mostramos algunos de ellos.

“Todos los mortales andan en busca de la felicidad, señal de que ninguno la tiene”

-Baltasar Gracián-

 

1. Aristóteles y la felicidad metafísica

 

Para Aristóteles, el más destacado de los filósofos metafísicos, la felicidad es la aspiración máxima de todos los seres humanos. La forma de alcanzarla, desde su punto de vista, es la virtud. Es decir que si se cultivan las virtudes más elevadas, se conseguirá ser feliz.

Más que un estado concreto, Aristóteles indica que se trata de un estilo de vida. La característica de ese estilo de vida es ejercitar constantemente lo mejor que tiene cada ser humano. Se necesita también cultivar la prudencia del carácter y tener un buen “daimon” (buen destino o buena suerte). Por eso sus tesis sobre este sentimiento se conocen con el nombre de “eudaimonía”.

Aristóteles proporcionó la base filosófica sobre la que se edificó la iglesia cristiana. De ahí que haya una gran similitud entre lo que este pensador propone y los principios de las religiones judeo-cristianas.

2. Epicuro y la felicidad hedonista

Epicuro fue un filósofo griego que tuvo grandes contradicciones con los metafísicos. A diferencia de estos, no creía que la felicidad proviniera solamente del mundo espiritual, sino que también tenía que ver con dimensiones más terrenales. De hecho, fundó la “Escuela de la felicidad”. A partir de esta, llegó a conclusiones interesantes.

Postuló el principio de que el equilibrio y la templanza era lo que daba lugar a la felicidad. Ese enfoque quedó plasmado en una de sus grandes máximas:

“Nada es suficiente para quien lo suficiente es poco”.

 

Pensaba que el amor poco tenía que ver con la felicidad, en cambio la amistad sí. También insistió en la idea de que no se debe trabajar para obtener bienes, sino por amor a lo que se hace.

3. Nietzsche y la crítica de la felicidad

 

Nietzsche piensa que vivir plácidamente y sin ninguna preocupación es un deseo propio de las personas mediocres, que no le otorgan mayor valor a la vida. Nietzsche opone el concepto de “dicha” al de “felicidad”. La dicha significa “estar bien”, gracias a circunstancias favorables, o a la buena fortuna. Sin embargo, se trata de una condición efímera.

La dicha sería una especie de “estado ideal de la pereza, o sea, no tener ninguna preocupación, ningún sobresalto. En cambio, la felicidad es fuerza vital, espíritu de lucha contra todos los obstáculos que limiten la libertad y la autoafirmación.

Ser feliz, entonces, es ser capaz de probar la fuerza vital, mediante la superación de adversidades y la creación de modos originales de vivir.

4. José Ortega y Gasset y la felicidad como confluencia

Para Ortega y Gasset la felicidad se configura cuando coinciden “la vida proyectada” y “la vida efectiva”. Es decir, cuando confluye lo que deseamos ser con lo que somos en realidad.

“Si nos preguntamos en qué consiste ese estado ideal de espíritu denominado felicidad, hallamos fácilmente una primera respuesta: la felicidad consiste en encontrar algo que nos satisfaga completamente.

Más, en rigor, esta respuesta no hace sino plantearnos en qué consiste ese estado subjetivo de plena satisfacción. Por otra, qué condiciones objetivas habrá de tener algo para conseguir satisfacernos.”

 

Así, todos los seres humanos tenemos la potencialidad y el deseo de ser felices. Esto quiere decir que cada quien define cuáles son las realidades que pueden hacerlo feliz. Si logra construir esas realidades verdaderamente, entonces será dichoso.

5. Slavoj Zizek y la felicidad como paradoja

Este filósofo indica que ser feliz es un asunto de opinión y no un asunto de verdad. La considera un producto de los valores capitalistas, que implícitamente prometen la satisfacción eterna a través del consumo.

Sin embargo, en el ser humano reina la insatisfacción porque en realidad no sabe qué desea. Cada quien cree que si alcanzara algo (comprar una cosa, subir su estatus, etc.) podría ser feliz. Pero, en realidad, inconscientemente, lo que quiere alcanzar es otra cosa y por eso permanece insatisfecho.

Felicidad es una de las palabras más difíciles de definir. La felicidad del místico no tiene nada que ver con la del hombre de poder, o con la de la persona común y corriente.

Así como en la vida cotidiana encontramos diferentes definiciones de este sentimiento, también en la filosofía hay diversos enfoques al respecto. 

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