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Breve diario de lágrima.

Breve diario de lágrima.

 

Anna Donner Rybak 

No sé que me pasa. Ya han partido tantos grandes, que no me alcanzan los dedos de la mano para contarlos, pero hoy... hoy tengo ganas de llorar. Es que tengo tantos recuerdos... de esos que unen generaciones y tiempos...  En casa compraban "Marcha" pero cuando yo era muy chica mi madre me dijo un día que "no salía más". Leo lágrimas. Las hay de aquellos que vivieron en ese tiempo, ese tiempo en el cual yo llegué a este mundo, un tiempo en el que los jóvenes soñaban con un mundo mejor, en medio de balas de goma, de represión. De discos escondidos. En mi casa no había discos de Viglietti. Había discos de cuentos infantiles, de música clásica, de jazz, pero no había discos de Viglietti. Ahora comprendo, mi madre los tuvo que sacar.  Aparecieron muchos años después, cuando yo ya era una mujer. Mis lágrimas eran las de una chica que rompió el cascarón cuando se enteró de  todo lo que había sucedido. Y uno de mis referentes fue Daniel Viglietti. 

 

Fer, ya es otra cosa. A Fer lo fueron a buscar a la casa de la madre. Después lo fueron a buscar a la suya. Destrozaron todo. Lo largaron a los dos días. 

 

Si bien son tiempos siniestros, hoy siento una hermandad pocas veces vista por las redes sociales. Cada uno desde su óptica, tiene una lágrima, una marca. Yo tengo la mía. No sé porqué tengo tantas ganas de llorar. Será porque he cantado tantas de sus canciones. Será porque... no lo sé... lo cierto es que me  marca profundamente esta ausencia.

 

...

 

La primera vez que escuché a Daniel fue en un disco de pasta. Para una «hija de la dictadura» , sólo apasionada por las bandas de rock, escuchar esa dulzura, esa fueza, esa proclama fue comprender qué tan circunscripta había estado. Nobleza obliga, quien tenía los discos de Daniel es otro Daniel. Gracias por abrirme la cabeza con tus discos, esos que escuchabas mientras estabas allá en tu alia, estudiando y extrañando «El paisito». Esos discos que te llevaste de Uruguay en momentos en que estaba prohibido tenerlos. Esos discos que vi por vez primera, una tarde en nuestro departamento de La Ciudad Vieja. ¡Cómo se me pegaron esos temas! Tus discos los tuvimos en casa hasta que los discos de pasta se murieron. También tenías cajas y cajas plagadas de casettes. Tanto cantaba las canciones que me sabía las letras de memoria.

 

...

 

Siempre en las marchas, siempre en el acto del primero de mayo, qué tristeza. 

 

Era un 20 de mayo. Ibamos caminando por 18, en Silencio. Fernando y yo. Vimos pasar a algunos conocidos. Y en un momento Fer me dijo: —Ahí está Viglietti. Es que yo soy tan distraída.... En otra ocasión sucedió casi lo mismo. Era un Primero de Mayo, estábamos con Fer en la Plaza "Primero de Mayo", y me dijo: —Ahí está Viglietti. Así, siempre con su boina, su humildad, su compromiso.

 

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A desalambrar las rocas para que abracen  tus notas, Escucha Yo Vengo A Cantar

 

...

 

Hasta siempre guitarra querida, las otras voces nunca dejarán de cantar, seguiremos desalambrando hasta que la tierra sea mía tuya y de aquel, y la Negrita Martina seguirá escuchando, y tomaremos la arcilla para el hombre nuevo, duerme duerme Negrita.

Hasta siempre, Daniel.

 

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