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Facebook, hoy es el cumpleaños de tu amigo fallecido.

Facebook, hoy es el cumpleaños de tu amigo fallecido.

Clarin.

En su álbum Murder Ballads, Nick Cave & Friends entonaba el premonitorio estribillo de Death Is Not the End, en donde profetizaba “Tan solo recuerda que la muerte no es el final”. Más allá de la referencia espiritual, algo semejante ocurre hoy con las redes sociales, que ofrecen una segunda posibilidad de existencia, aunque sea virtualmente. Se sabe que para Internet la desaparición física no es un impedimento ya que mientras el perfil contenga fotos, texto y algún comentario, el difunto seguirá siendo quien fue. Y hasta que algún familiar o amigo se encargue de realizar el trámite para darlo de baja, la víctima residirá en un limbo, a mitad de camino entre los vivos y los muertos.

En la letra chica, las redes sociales avisan que la decisión sobre lo que suceda con el legado virtual es responsabilidad exclusiva del propietario. Tanto en Instagram como en Facebook, la cuenta puede convertirse en conmemorativa o ser eliminada cuando alguien notifique el suceso.

El problema ocurre con hechos repentinos o fortuitos. A menos que alguien obtenga las claves de ingreso, el algoritmo seguirá intentando vincular el perfil del extinto con allegados o desconocidos y en su muro seguirán apilándose comentarios de condolencia ad eternum. En este escenario, cada vez más empresas ofrecen la posibilidad de cerrar cuentas y hasta generar posteos post morten.

Las estimaciones indican que un 2,5% de la población de Facebook -que a nivel mundial suma 2 mil millones de usuarios- ya está bajo tierra. Lo que equivale a casi 50 millones de muertos vivientes. Pero se espera que esta cifra sea más significativa en la próxima década. Un estudio de Pew Research Center encontró que el rango etario que más incrementó su participación en la red de ‎Mark Zuckerberg, durante los últimos años, son los adultos de entre 50 y 64 años, desplazando a los Millennials.

Hachem Saddiki, de la Universidad de Estadística de Massachusetts, calculó que para 2098, la cifra de cuentas post mortem lograría superar a la de los sanos. Para llegar a esta conclusión, mezcló diferentes variables como la edad promedio de los usuarios, les sumó los nuevos ingresos y le fue restando las bajas anuales.

“Las redes sociales se pensaron para los vivos y no está previsto lo que va a ocurrir si uno fallece. Hay muchos casos en donde los familiares, una vez oficializada la noticia del fallecimiento, siguen alimentando el perfil con fotos de su juventud o recuerdos recientes. Esto, de algún modo, representa la negación de la muerte. Pudieron cerrar el cajón pero no se animaron con Facebook. Incluso, unos años atrás, surgió una empresa que se encargaba de clausurar tu cuenta cuando si vos te morías. Les tenías que dejar la clave y ellos, hacían todos los trámites. Pero no funcionó” recuerda Ricardo Péculo, de Cocheria Carunchio Péculo.

En las redes sociales todavía no están contemplados los lazos de la herencia. Cuando a alguien le llega la hora, ningún pariente podrá hacerse cargo de su memoria digital. Así, desde hace cinco años, una familia alemana batalla por conseguir que Facebook le habilite el perfil de su hija fallecida en 2012 para determinar si fue suicidio o muerte natural. En vista de reiteradas negativas, debieron recurrir a la Justicia que la semana pasada rechazó en segunda instancia el primer veredicto dictado en el 2015, para acceder a la cuenta.

Uno de las grandes dificultades es que estas cuentas inactivas, muchas veces son cooptadas por delincuentes cibernéticos que comienzan a gestionarlas para su provecho. El spambot es uno de los destinos que pueden esperar al Twitter de una persona fallecida o bien, ser comercializado en un paquete de seguidores incondicionales.

“Esto puede representar un riesgo importante debido a que estas cuentas tienen información que puede ser utilizada de forma maliciosa por medio del robo de identidad de la persona fallecida o haciendo uso de la misma en su nombre. Es por eso que recomendamos actuar de forma preventiva. En el caso de Facebook, su política se basa en la realización de un procedimiento de notificación legal y la compañía solicitará la confirmación del deceso. En Twitter, si una cuenta no es accedida en 6 meses, caducará por inactividad y será removida permanentemente, aunque también se puede realizar la solicitud formal” dice Roberto Martinez, analista en Kaspersky Lab.

Y si bien eliminar una cuenta debería ser tan simple como arrojar un documento a la papelera, la huella digital que deja una persona en Internet no es simple de extinguir. La herramienta indicada es Deseat.me (www.deseat.me). Se dedica a todas de suscripciones en la red y suprime las que se crea conveniente.

 

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