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Desechos y esperanzas.

Desechos y esperanzas.

Clarin

Ritmo vertiginoso, empatía que roza la compasión con los niños protagonistas y algo de bronca por la pueril mirada eurocentrista son algunas de las sensaciones inmediatas que motiva Trash: Desechos y esperanza. Filmada en un basural de Río de Janeiro, con las favelas como escenario natural, la película de Stephen Daldry cautiva e interpela ya desde el guión, un libro para adolescentes adaptado por el experimentado Richard Curtis. Con una estética similar a la de Ciudad de Dios, esta es la historia de Raphael, Gardo y Rata, tres chicos que viven y comen en el gran basural de su ciudad. Allí encuentran otra historia, una billetera con información en clave que es afanosamente buscada por la policía local. Matan y torturan policías y políticos locales para conseguir esa información.

  La billetera pertenecía a un tal José Angelo, un abogado con perfil social, que guardó allí el legado de su causa anticorrupción, información detallada de los socios del crimen. Son pistas que los chicos empiezan a seguir, desafiando el destino, desestimando la jugosa recompensa de la policía corrupta. Apenas tienen una tibia ayuda en ese basural, del cura alcohólico (Martin Sheen) y de la bella trabajadora social que les enseña inglés (Rooney Mara). Pero avanzan por curiosidad, tal vez por mandato social, por odio a la policía, y porque es lo correcto, como ellos mismos dicen. Y las pistas les muestran un mundo podrido, pero también la solidaria y emotiva compañía de sus iguales, que los ayudan a huir en escapadas frenéticas, que de los desechos blanden esperanzas.

La mirada eurocentrista se posa sobre el basural latinoamericano, y cuenta una trama de aventuras en el medio de una tragedia social con discutible intencionalidad y autoridad sobre el tema. Y es casi una novela rosa ese exceso de esperanza, cimentado en la firmeza y valentía de tres chicos que crecieron en un mundo infame. Hay incluso citas bíblicas. El éxodo, la redención, y hasta podemos llegar a pensar que si los chicos triunfan la revolución estará cerca. Ellos, que viven el apocalipsis perpetuo, víctimas de las empresas cómplices de políticos y policías corruptos, pueden ser los salvadores. Y pueden desatar una lluvia de dinero en medio un basural, ¿dos clases de basura?

Metáfora de la corrupción, en cualquier lugar del mundo.

 "Trash: Desechos y esperanza"

Buena

Aventuras. Inglaterra/ Brasil 2014, SAM 16, 112’. De Stephen Daldry. Con Martin Sheen, Rooney Mara, Wagner Moura. Salas: Lorca, Bama, Cinemark Palermo

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