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Israel despliega soldados para frenar la violencia

Israel despliega soldados para frenar la violencia

Jerusalén volvió a ser  escenario de nuevos ataques cometidos por palestinos en medio de un despliegue de medidas de seguridad sin precedentes y de la colocación de controles y barreras en los barrios árabes.

 

 

La última agresión ocurrió ayer en las inmediaciones de la estación central de autobuses, un blanco emblemático por ser un lugar concurrido y bullicioso en la parte oeste judía.


Allí, una mujer de 70 años resultó herida de gravedad al ser apuñalada en el estómago por un palestino que fue abatido a tiros por un agente de la Policía de Fronteras que se encontraba en el lugar de los hechos, informó la Policía.


Poco antes, la Policía dijo haber matado a tiros a un árabe que extrajo un cuchillo e intentó apuñalarlos en la Puerta de Damasco.
En las últimas dos semanas, ocho israelíes murieron a puñaladas y tiros, mientras 34 palestinos han muerto: 14 de ellos identificados por Israel como atacantes y 17 mientras enfrentaban a pedradas a las fuerzas israelíes.


Ayer, el ministro de seguridad interna de Israel, Gilad Erdan, dijo que los cadáveres de los atacantes palestinos no serán devueltos a las familias para su entierro.


Erdan explicó que las procesiones funerarias de palestinos que asesinan a israelíes suelen convertirse en “una exhibición de apoyo al terrorismo e incitación al asesinato”. Israel no les permitirá “disfrutar de respeto y ceremonias” tras su muerte, agregó.
 

Soldados
En este contexto, el Ejército israelí empezó ayer a desplegar cientos de soldados en ciudades israelíes para asistir a la Policía ante la oleada de apuñalamientos y balaceras de palestinos contra civiles y soldados israelíes, que han sembrado el pánico en todo el país.
El despliegue de seis compañías es la primera medida tomada por el gabinete de seguridad israelí para hacer frente a los ataques, que se han intensificado de forma drástica en los últimos días.


Algunas de las decisiones empezaron a ejecutarse ayer, como el cierre o bloqueo por parte de las de fuerzas de seguridad de los principales accesos a los barrios palestinos considerados más conflictivos.


A primera hora de la tarde llegaban al barrio de Yabel Mukaber, en el sureste de la ciudad y hogar de cuatro de los atacantes y presuntos atacantes de los últimos días, grúas y camiones cargados con enormes bloques de hormigón para impedir o ralentizar el tráfico.
Vecinos y curiosos miraban cómo los operarios, escoltados por unidades de la Guardia de Fronteras, cerraban varios accesos al barrio y empezaban a pedir la identificación a quienes quería salir del mismo.


“Esto se va a convertir en un lugar como el campo de refugiados de Shuafat: habrá disturbios continuos”, dijo Hasan Abdo, uno de los residentes, que añadió que “cerrar los barrios palestinos no es una solución: calentará los ánimos y empeorará la situación”.
Otras medida es la demolición inmediata de las viviendas de los atacantes, que podrían sembrar la semilla de nuevos disturbios en el futuro. (I)

 

Jerusalén, EFE.

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