Menu

Hervás, el legado judío de Sefarad

Hervás, el legado judío de Sefarad

 

El entramado de calles de la localidad cacereña conserva todo el sabor de su vieja judería.

Por Jesús Caraballo – Miembro de FEPET

 

Hervás es famosa por su aljama, una de las mejor conservadas de España. La bella localidad cacereña ha sabido preservar la memoria de su pasado judío, no en sus monumentos, tristemente perdidos tras los más de quinientos años que nos separan del Edicto de Expulsión, pero sí por su entramado de calles, que parecen retrotraernos al siglo XV.

Fue precisamente en el siglo XV cuando diversas familias judías se establecieron en la parte baja del pueblo, junto al río Ambroz, levantando lo que hoy se conoce como Barrio Judío y que es una de las principales señas de identidad de la localidad. Casas de adobe y madera revocadas de teja, magníficamente conservadas, a menudo tal y como se construyeron originalmente, configurando un abigarrado laberinto de calles, empinadas cuestas, pasadizos… Todo ello permite que Hervás ocupe un lugar de honor en la Red de Juderías de España.

El origen de Hervás se remonta al siglo XII, cuando los monjes templarios erigieron una ermita en la ribera del río Santihervás, de donde posiblemente procede el nombre de la villa, aunque hay quien atribuye la toponimia a la abundancia de hierbas en la zona. Sea como fuere, la Historia da otro salto cuando los templarios son expulsados, a principios del siglo XIII, momento en que se levanta un castillo en el punto más elevado de la zona, alrededor del cual se fueron asentado varias familias. Del castillo apenas quedan algunos restos, pero desde su antiguo emplazamiento se pueden tener magníficas vistas de la hermosa villa, que tiene el amparo y patronazgo de San Gervasio y San Protasio.

En tiempos de la Reconquista, a cargo de los reyes de Castilla, Hervás era apenas una aldea, dependiente del alfoz de la salmantina Béjar, ambos dependientes del Señorío de los Zúñiga, Duques de Béjar. En 1.816, el Rey Fernando VII declara a Hervás Villa Libre, “por tener todas las proporciones para ser uno de los pueblos más felices del reino”, según consta en el Real Privilegio de Exención y Villazgo.. Con la reforma administrativa de 1.833, Hervás pasó a incorporarse a la provincia de Cáceres y, en la Primera República, durante la Revolución Cantonal, llegó a declararse cantón.

Además de la Judería, entre su patrimonio religioso, hay que hacer mención especial a la Iglesia de Santa María o Santa María de la Asunción de Aguas Vivas, situada en lo más alto del pueblo, junto al antiguo emplazamiento del castillo. Sobresale la portada principal, de traza clasicista de la primera década del siglo XVII, con numerosos elementos manieristas.

La actual parroquia, la Iglesia de San Juan Bautista, pertenece al antiguo convento de los Padres Trinitarios, que fundaron Don Juan López Hontineros y Doña María López Burgalés, en 1.664, y cuya fachada recuerda la portada de la Iglesia de San Nicolás, en Valladolid, antigua de los Padres Trinitarios Descalzos. Merecen mención especial los retablos, mayor y laterales, del crucero, barrocos –del siblo XVIII, y de gran calidad.

En cuanto al patrimonio civil, los monumentos más reseñables son el Palacio de los Dávila –por la familia propietaria, hasta 1.959, de estilo barroco dieciochesco, y el Ayuntamiento, que ocupa la antigua enfermería del Monasterio Franciscano de la Bien Parada. Se trata de un edificio del siglo XVII avanzado.

Los parajes naturales que rodean a la localidad invitan al relax, especialmente el camino que atravesando el puente Pedregoso conduce a la ermita del Cristo de la Salud, en el bosque de castaños de San Andrés, o el espectacular salto de agua de La Chorrera, en pleno corazón de un robledal.

Hervás ha sabido guardar como un tesoro su vieja aljama, una de sus principales señas de identidad, pero también ha querido conservar su legado judío, a través de sus fiestas, como la de los Conversos, así como su rica gastronomía, que a sus especialidades típicas de la tierra (chanfaina, migas extremeñas, escabechás, caldereta extremeña, productos de la matanza, dulces conventuales como las floretas…. Suma elementos herederos de la cultura sefardí.

Enviar comentario sobre la nota al Director...

Su Nombre: *


Su Email: *


Asunto: *


Sus Comentarios:


volver arriba