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UNA TRADUCCIÓN BÍBLICA Y SUS CONSECUENCIAS

UNA TRADUCCIÓN BÍBLICA Y SUS CONSECUENCIAS

 De Pablo Cúneo

         

Se conoce con el nombre de Septuaginta o también como la traducción de los 70 a la traducción griega de la Biblia hebrea realizada por los sabios judíos de Alejandría en el siglo III antes del nacimiento de Jesús. Se dice y con razón que esta traducción fue fundamental para la propagación de la nueva religión cristiana fundada por San Pablo ya que hizo posible el acceso al mundo griego.

Hay un versículo,  el de Isaías 7:14, que refiere al nacimiento de un niño de la casa de David en el que la tradición cristiana ve el anuncio del nacimiento de Cristo y cuya traducción por la Septuaginta ha tenido hondas consecuencias.

La Santa Biblia siguiendo la tradición guiada por la Septuaginta lo traduce así: "Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emmanuel". La traducción de Dujovne-Konstantynowski apegada al texto hebreo la traduce de este modo: ”Por tanto el Señor mismo os dará una señal: He aquí que una mujer joven concebirá y dará a luz un hijo, y le dará el nombre  de Immanuel”.

El lector atento notará que  la diferencia en las traducciones está en que la que sigue la traducción de los setenta –tal como lo ha hecho la tradición cristiana- dice virgen y la más apegada al texto tradicional hebreo dice joven. El punto clave justamente está aquí: la Septuaginta traduce la palabra hebrea almah que significa muchacha joven o doncella (así lo traduce la Biblia de Jerusa­lén) por el término griego parthénos que significa virgen, término que corresponde exacta­mente al hebreo bethulah.

Un error u opción en la traducción que ha tenido sus consecuencias evidentes. ¿Pero solo un error u opción y nada más? ¿No podríamos pensar acaso que la traducción elegida por las sabios judíos de Alejandría exprese algo del orden de lo reprimido en relación a la sexualidad en el propio judaísmo? Pienso que la idea cristiana de Virgen apoyada en traducciones judías no sería otra cosa que el retorno de lo reprimido judío, pero como quisiera mostrarlo, en una vuelta a su contrario en clave de síntoma.

En el capítulo XXXVIII del Génesís se relata que Judá el hijo de Jacob le da su segundo hijo en levirato a Tamar y como éste no quiere embarazarla y eyacula fuera Judá le promete entonces el tercero  de sus hijos. Al demorarse en su promesa Tamar se disfraza de prostituta y engaña a Judá de quien engendra dando nacimiento a dos mellizos. Sus nombres Zerah y Peres (he aquí el origen hebreo del nombre).

Nos encontramos entonces que una línea de la propia descendencia de Judá surge de una relación ilícita entre éste y su nuera por engaño de ella. Ahora bien, en Crónicas 2:1 al 15 podemos seguir la línea de las generaciones, ella nos llevan de Peres al rey David. En otras palabras la línea genealógica que va de Judá a David está marcada por la ilegitimidad en las relaciones sexuales al disfrazarse Tamar de prostituta y engañar así a su suegro.

Los sabios alejandrinos no pudieron dejar de caer en el error, o más bien prefirieron elegir traducir por virgen el vocablo referido a la madre del vástago futuro de la casa de David motivados por la fuerza de la sexualidad ilícita. En otras palabras, la traducción no fue sino un síntoma con el que quisieron borrar por su contrario (virgen por prostituta) la fuerza del deseo incestuoso. Claro que a partir de Freud sabemos que en el inconsciente no existen los opuestos, utilizándose uno para significar el otro. Ellos le dieron una vuelta diferente a la represión de lo incestuoso dentro del judaísmo que como se sabe no dio lugar al desarrollo de la madre virginal.

El cristianismo no hizo más que seguir esta línea -con los efectos que ello ha tenido en la visión cristiana de la sexualidad- desde el momento en que Jesús es considerado el hijo de la casa de David anunciado por Isaías y descendiente por tanto de las generaciones que parten de Peres hijo de Judá y Tamar, tal como lo muestra Lucas 3: 23-32.

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

Biblia de Jerusalén. Alianza Editorial. Bilbao, 1975.

Dujovne, L -Konstantynowski, M y M. La Biblia. Editorial Sigal. B.Aires, 1973.

Santa Biblia. Sociedades Bíblicas Unidas, 1960.

 

 

 

 

                                                

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