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UNA REFLEXIÓN SOBRE LA CULPA

UNA REFLEXIÓN SOBRE LA CULPA

Pablo Cunio

 Los judíos mueven pasiones, siempre ha sido así desde hace por lo menos 2 mil años. Incluso cuando no están, como en la época del Mercader de Venecia de Shakespeare en la que hacía más de 300 años que ya no habitaban en Inglaterra. No tendría por qué extrañarnos si uno se detiene a pensar que la civilización occidental ha hecho de uno de sus hijos su Dios. Después de Freud y su análisis del mundo de las ambivalencias -la del amor y el odio- no podemos ignorar lo que ello significa.
En cualquier plano que nos movamos nos vamos a encontrar con una construcción acusatoria que hace del judío la figura que carga con la maldad humana: en el plano religioso son los que han dado muerte a Dios y por lo tanto son los deicidas, en el plano económico los usureros por excelencia y en el moderno plano político ha surgido una nueva acusación, la de genocidas. El judío es por antonomasia todo esto.
Es que el judío no solo es una categoría religiosa, socio - económica y política, es también una categoría psíquica que como argamasa entre los ladrillos tiene la función de dar cohesión al discurso.
Por supuesto, no es para todos que el judío representa esto. Pero esta construcción, este discurso sin autor que capta multiplicidad de voces, siempre está presente como imán por su propia función psíquica.
Tal como ocurre en la psicopatología con su clínica no hay como bajar al caso individual para ver como la cosa funciona. Elijo un intercambio a partir del atentado terrorista ocurrido en Jerusalén en estos días.
En un muro aparecía esta reflexión:
“El terrorismo mata en cualquier lugar, y aparece la solidaridad. Asesina en Israel, y aparece el prejuicio y el odio”.
Dicha reflexión disparó la siguiente respuesta de Willy:
“Israel pidió permiso a Turquía para usar su espacio aéreo con el fin de bombardear Aleppo. Con que facilidad blanquea su terrorismo de Estado. Al igual que Francia , EEUU, Rusia y el Estado islámico.!!!”
Obviamente que la respuesta no pone el centro de mira en el acto terrorista en que un sujeto atropella con su camión a israelíes asesinándolos, nos dice que el terrorista es Israel.
Mi respuesta: “Si supieras la cantidad de sirios masacrados, esos de los que nadie habla que son tratados en los hospitales de Israel! Pero igual vas justificar los atentados porque se lo merecen....”.
Acá la contestación de Willy: “NUNCA justifico atentados soy Cristiano.!!!”
Ese “soy cristiano” es tan sutilmente prejuicioso por oposición a judíos (termino silenciado) los que bombardean. No sin cierta maldad le referí que los curas pedófilos también eran cristianos a lo que Willy dio una respuesta irónicamente esperada: “Si, habría que bombardearlos también.!!!”
Ahora bien, ¿cómo escuchar el sutil “soy cristiano” en oposición a Uds. judíos que bombardean, en una civilización como la occidental y cristiana que tiene el privilegio de haber creado el concepto de pureza de sangre y quemado a través de ella en la Inquisición, la civilización de las cruzadas y del colonialismo y de los millones de muertos en las guerras mundiales?
Solo un discurso que nos ha atravesado a lo largo de la Historia y que ha hecho del judío el sujeto y el objeto de la culpabilidad absoluta puede sostener un pensamiento como el de los Willy.
Por supuesto que no se trata de que un cristiano no pueda rechazar la violencia, al igual que un judío o un musulmán o al igual que un marxista (que no cargan con pocos muertos de su socialismo real), sino de la entrada de una nueva acusación en la vieja Historia que hace del judío -vía Israel- un genocida (por más que hagan malabarismos lingüísticos con el vocablo sionista, son los mismos que salen de las cloacas como dice Ana Jerozolimski).
¿Acaso la periodista que consultó a Mujica sobre la guerra de Gaza lo ha consultado sobre el medio de millón de masacrados en Siria? Las elecciones de lo que se dice y lo que se silencia tienen un oportunismo ideológico y político y también un sostén psicológico.
Es en este último sentido hacia donde se dirigen las propias declaraciones que ha sostenido Abbas presidente de la Autoridad palestina -sin ningún atisbo de vergüenza- cuando ha declarado que Jesús fue palestino (Fitche ya había abierto las puertas de un Jesús no judío, puertas que atravesará Wagner con su Jesús ario). Abbas busca que los cristianos se identifiquen con los palestinos ante los asesinos judíos de siempre. La misma Autoridad que denomina a tres escuelas con el nombre de un terrorista que en la década de los 70 voló un ómnibus escolar con decenas de niños muertos.
El peligro para la autocrítica judía es ver toda crítica como anti-judía (muchas veces ha servido para justificar el no pensar).
Si queremos hacer de este un mundo mejor para nuestros hijos asumamos cada uno lo que nos corresponde que hay mucho para reparar.

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