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La primera rabina, Regina Jonas

La primera rabina, Regina Jonas

Hija de Sara y Wolf Jonas, y hermana de Abraham, Regina creció en el seno de una familia ortodoxa. Quedó huérfana a temprana edad y como muchas mujeres de su época decidió estudiar para ser maestra, carrera que culminaría en 1923. Dos años después entró en el Instituto de Altos Estudios Judíos, una institución de Berlín que entre sus alumnos y profesores se destacaron figuras de la talla de Janoj Albeck o Leo Baeck. Dicho instituto no pertenecía a ninguna de las corrientes judías existentes en el momento; si bien el estilo de vida que regía era el conservador, las creencias religiosas no eran condición para ser parte, e incluso llegaban tanto estudiantes de yeshivot ortodóxas de Polonia como estudiantes no judíos.

Instituto de Altos Estudios Judíos de Berlin, hoy en día renombrado como Leo-Baeck-Haus sede del Comité Central de los Judíos de Alemania

Con el objetivo de ser convertida rabina, Jonas escribió una tesis cuyo tema era: “¿Puede una mujer ser ordenada rabina según las reglas halájicas?”. Su conclusión, basada en textos tanájicos, talmúdicos y otras fuentes, fue positiva, pero su profesor de Talmud no tuvo la misma opinión. Ella apeló a Leo Baeck, por ese entonces líder espiritual del judaísmo alemán, quién también se opuso a su ordenamiento como rabina debido al temor a despertar fuertes internas con la corriente de judaísmo ortodoxo. Finalmente, el 27 de diciembre de 1935 el rabino liberal Max Dienemann la ordena como la primera rabina de Europa y seguramente del mundo. Es cierto que diferentes mujeres a lo largo de la historia ya habían hecho las veces de rabinas (ver cuadro más abajo), pero este es el primer caso (por lo menos registrado) en que una mujer pasa exactamente el mismo proceso que cualquier hombre y se convierte en una.

Por supuesto que no se trataba de una época fácil para los judíos alemanes. La constante persecución sufrida por los nazis hacía que sea imposible para Jonas encontrar una comunidad donde oficiar, por lo que se mantuvo realizando diferentes trabajos pequeños en diferentes instituciones judías de ayuda social. El 4 de noviembre de 1942 fue obilgada por los nazis a llenar un formulario con sus pertenencias, solo para que dos días después le confiscaran todos sus libros “para el beneficio del Reich alemán”. Al día siguiente, la Gestapo la arrestó y la envió al ghetto de Terezin, en Checoslovaquia.

En el ghetto continuó con su trabajo de rabina, y junto al psiquiatra austríaco Viktor Frankl (autor de “El hombre en busca de sentido”) creó un servicio de acompañamiento y ayuda para evitar suicidios entre los prisioneros. Allí se mantuvo dos años, hasta que en 1944 fue deportada a Auschwitz-Birkenau, donde fue asesinada a los pocos días de su llegada. Tenía 42 años.

Lo curioso de la historia es que tanto Leo Baeck como Viktor Frankl, ni ningún otro sobreviviente destacado de Terezin, han hecho mención en sus memorias a Regina Jonas. Cuando Sally Priesand fue ordenara rabina en Estados Unidos en 1972, la prensa se refirió a ella como “la primera rabina”: Jonas había quedado en el olvido. Tuvo que esperar hasta la caída del Muro de Berlín para que en 1991 la Dr. Katharina von Kellenbach, una investigadora del Departamento de Filosofía y Teología del St. Mary’s College of Maryland, de por casualidad en un archivo de Berlin Este con un sobre que contenía sus únicas dos fotografías, su diploma de rabina y otros documentos personales.

Gracias a este descubrimiento, se sucedieron luego libros, documentales y homenajes de diversos índoles. Incluso en el archivo de Terezín se ha encontrado una lista hecha a mano de las 24 clases que Regina Jonas impartió durante su estadía en el campo: incluía cinco clases sobre la historia de las mujeres judías, cinco sobre temas talmúdicos, dos tanájicos, tres acerca de cuestiones pastorales, y nueve sobre cuestiones generales del judaísmo (para ver un listado completo de las clases impartidas en el ghetto de Terezin, click aquí).

“Fraulen Rabbiner Jonas”, de Elisa Klapheck, uno de los primeros libros en hechar luz sobre la vida de Regina

El legado de Regina Jonas es muy amplio y se puede analizar desde diferentes perspectivas. Su rol como “primera mujer rabina” tal vez le llegó por casualidad, sin buscarlo, o tal vez no. Pero su trabajo posterior, conocido por mera casualidad, nos hace pensar principalmente en dos cosas: en la cantidad de héroes anónimos que todavía esperan ser descubiertos entre el polvo de algún antiguo archivo, y en lo que nos hemos perdido como humanidad por tener durante tanto tiempo a las mujeres relegadas a lugares de opresión.

El caso de Asnat Barzani

A lo largo de la historia existieron muchos casos de mujeres oficiando como rabinas. Uno de los casos más resonantes e interesantes es el de Asnat Barzani (1590-1670), poetisa y rabina kurda nacida en Mosul, quien entró en la historia de Kurdistán por ser la primera mujer en asumir un liderazgo. Asnat era hija y nieta de rabinos, y dirigió la yeshivá de Mosul impartiendo clases de Torá (algo impensado entre los judíos askenazíes en la misma época).

Sin embargo, y a pesar de tener el título de Taanait y ser jefa de una yeshivá, nunca llegó a ser rabina, en el sentido de “juez religioso” como lo que se consideraba que eran los que poseían dicho título en ese momento. De cualquier manera, su vida fue revolucionaria para la época, e invito a todos los lectores a interesarse y profundizar en su obra, de ninguna manera menos importante que la de Regina Jonas.

Ale Haber
Editor de MAKEVET.

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