Menu

Hacia un shabat permanente?

Hacia un shabat permanente?

 

 

                                                                                   Cr. Isaac Markus

 

 

            Dice la Biblia que Dios creó el mundo trabajando durante seis días, y que descansó en el séptimo día. Esto dio origen a la creación del shabat en el judaísmo, que destinó un día de la semana, específicamente el sábado, a un descanso cuyo propósito era dedicar la mente humana a la realización de un trabajo de crecimiento espiritual. Establecer un día de descanso semanal constituyó un gran aporte al desarrollo de la civilización, extendiéndose a nivel general, con la particularidad que en el cristianismo fue sustituido el sábado por el día domingo.

 

            De alguna forma, ese día de descanso semanal cumplía un doble rol. Por un lado atender la necesidad biológica del ser humano de evitar un trabajo ininterrumpido que terminara deteriorando su salud. Por otro, promover un tiempo para la reflexión, tiempo que a nivel religioso podría estar ligado a un diálogo consigo mismo y con  Dios, pero que a nivel laico o secular también podría conceptuarse como un espacio para pensar en la mejor alternativa ética para enfrentar las dificultades de la vida a que está sometido cualquier ser humano.

 

            Pero aunque el valor simbólico del shabat permanezca intacto, los nuevos  tiempos plantean nuevos desafíos. Los procesos de automatización de los trabajos crecen de manera exponencial. Ya se visualiza lo que se ha llamado la 4ª. Revolución industrial, en la que los robots no solamente fabrican los productos sino que se comunican entre sí sin la intervención humana. Fabricantes, clientes y proveedores estarán interconectados por medio de sus respectivos robots. El trabajo escaseará cada vez más, y si bien nadie está actualmente en condiciones de medir cual será el nivel de su reducción, resulta claro que la misma será mayúscula, pues hay una premisa básica: automatización es igual a disminución de empleados.

 

            El trabajo como fuente de ingresos financieros para cubrir las necesidades humanas será probablemente sustituido por transferencias sin contraprestación del Estado a las familias, en un proceso que implicará un fuerte shock en la organización social, donde deberán reconstruirse diversos paradigmas relativos a la distribución del ingreso. Los viejos conceptos de lucha de clases, en caso de que alguno de ellos subsista, deberán asumir formas diferentes.

 

            La consecuencia futura aparentemente inevitable, haciendo un ejercicio imaginativo, es que el trabajo será un bien extremadamente escaso. El trabajo seis días a la semana para descansar en el séptimo pasaría a ser, en la mayoría de los casos, un descanso que abarcaría todos los días de la semana.

 

            El shabat, en consecuencia, al menos en cuanto a su faceta de suspensión del trabajo físico podría pasar de ser un evento relativo a un solo día de la semana a un estado permanente. Lo del trabajo espiritual, dependerá, por supuesto, del destino que cada cual resuelva dar a su muy abundante tiempo ocioso.

 

Enviar comentario sobre la nota al Director...

Su Nombre: *


Su Email: *


Asunto: *


Sus Comentarios:


volver arriba