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Jerusalem ¿Qué pasa con la mezquita de El Aqtza?

Jerusalem ¿Qué pasa con la mezquita de El Aqtza?

 


 
Por Aharon Erlich

 

Desde que la Ciudad Vieja de Jerusalén fue liberada de la ocupación del
ejército jordano en la Guerra de los Seis Días en el año 1967, los lugares
santos de las tres principales religiones monoteístas en la Ciudad Vieja, la
Mezquita de El Aqtza para los musulmanes, la Iglesia del Santo Sepulcro para
los cristianos y el Kotel, o el Muro de los Lamentos para los judíos, las
tres religiones tienen absoluta libertad para cuidar, custodiar o visitar
sus lugares sagrados y recorrer las estrechas calles de la Ciudad Vieja de
Jerusalén, la capital del Estado de Israel, a lo largo y a lo ancho en
completa libertad, cosa que no ocurrió durante los 19 años en los cuales la
Ciudad Vieja estuvo ocupada por el ejército jordano.
Esta realidad puede ser constatada por los millones de visitantes que a lo
largo de los años llegan a la ciudad de Jerusalén y muchos quedan
sorprendidos, ya que a diferencia de la “falsa” imagen que tenían al llegar
y que traían de sus lugares de origen, pueden constatar en el lugar, que
tanto curas y clérigos cristianos, ya sean católicos, ortodoxos o coptos,
cada uno con sus vestimentas típicas; o jeques, o emires o demás sacerdotes
musulmanes, también con sus atuendos particulares, o rabinos judíos ultra
ortodoxos, o modernos, pasen al lado de ellos caminando libremente como
todos, en una conjunción increíble de credos que se pone de manifiesto
frente a ellos, como si fuese una postal que cobra vida, en Jerusalén. Un
impacto que el visitante recibe en Jerusalén y solamente en Jerusalén, al
visitarla.
Ahora bien, tanto el Santo Sepulcro que se encuentra bajo la custodia de las
autoridades religiosas cristianas, así también la Mezquita de El Aqtza se
encuentra bajo la protección de las autoridades religiosas musulmanes o
Wakf. Y fueron estas mismas autoridades musulmanas, las que dispusieron que
solamente los musulmanes puedan acceder a la mezquita. Ni judíos, ni
católicos, ni miembros de otras religiones pueden ingresar a la misma.


La mezquita de El Aqtza se encuentra ubicada en la Explanada del Templo,
explanada artificial que fue construida, o mejor dicho trabajo de relleno
que se llevó a cabo hace cerca de 2.000 años atrás por el Rey Herodes, quien
fue también quien llevó a cabo grandes obras de construcción en la ciudad de
Jerusalén, como así también las obras de refacción del Segundo Templo.
Tanto el Primer Templo, destruido por los babilonios en el año 586 A.C.,
como el Segundo Templo, destruido por los romanos en el año 70 de nuestra
era, fueron construidos en dicha explanada. Por supuesto, que quien conoce
la historia, sabe muy bien que ni en la época del Primer Templo, ni en los
días del Segundo, no había ni árabes, ni palestinos en el lugar.
La conquista árabe de Jerusalén recién se produjo en el Siglo VII, más
específicamente en el 638, en dicho siglo surgió el Islam y fue recién
entonces que se construyeron la Mezquita de El Aqtza, en el año 679, como
también la Cúpula de la Roca, en el año 691, en la misma Explanada del
Templo. Mil quinientos años después del Primer Templo y mil cien años
después del Segundo.
Estos también son hechos históricos irrebatibles.
Pero para muchos de los dirigentes árabes, la historia solamente comienza
desde el momento de la ocupación árabe, lo que pasó antes, es por ellos
ignorado o negado por completo.
La ancestral historia del pueblo judío en su tierra, la Tierra de Israel, no
existe para ellos y si alguien les trae todo tipo de argumentos históricos,
o los innumerables hallazgos arqueológicos que demuestran fehacientemente el
largo vínculo histórico entre el pueblo de Israel y la Tierra de Israel, la
respuesta cortante que uno recibe es que se trata de “informaciones falsas o
de simples mentiras”.
Como hemos dicho, si bien los no musulmanes no pueden acceder a la mezquita
de El Aqtza, hace unos años y como parte del status quo que rige en el
lugar, se llevan a cabo visitas organizadas a la Explanada del Templo. Estas
visitas son limitadas tanto en la cantidad de personas que pueden
participar, luego de una minuciosa identificación, como en el limitado
tiempo disponible. Los que participan de estas visitas, son tanto judíos
como no judíos, de Israel y del exterior, israelíes y turistas, deseosos de
conocer y de pisar el lugar en donde se desarrolló nuestra historia y en
donde se encontraban los templos en el pasado. A la mezquita estos grupos no
pueden entrar y durante su recorrida son acompañados por una fuerte custodia
de seguridad, que intenta evitar roces o encuentros no programados que
pueden derivar en problemas.(…).

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