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Se recordó ayer la soslayada expulsión de casi un millón de judíos del mundo árabe

Se recordó ayer la soslayada expulsión de casi un millón de judíos del mundo árabe
 
La historia de la expulsión de comunidades judías enteras de las tierras árabes es una parte importante de la historia judía moderna que afectó profundamente a la nación judía en su conjunto, así como a la composición demográfica del Medio Oriente y el norte de África. Ésta es una historia que tiene que ser contada.

Según una investigación actual se estima que el número de judíos que vivían en los países árabes e Irán superaba los 850.000 en el momento de la independencia de Israel. Algunos estudiosos incluso piensan que el número se aproximaba a un millón. En la región del norte de África, 259.000 judíos huyeron de Marruecos, 140.000 de Argelia, 100.000 de Túnez, 75.000 de Egipto y otros 38.000 de Libia. En el Oriente Medio, 135.000 judíos fueron exiliados de Irak, 55.000 de Yemen, 34.000 de Turquía, 20.000 de Líbano y 18.000 de Siria. Irán expulsó a 25.000 judíos.

Las siguientes descripciones tipifican lo que los judíos que vivían en los países árabes y en Irán pasaron por la década de 1940 y después de la declaración de independencia de Israel hasta la segunda mitad del siglo XX.

Irak
En Irak, donde una gran comunidad de judíos vivió durante 2600 años, violentos disturbios conocidos como los Farhud (saqueo) estallaron en junio de 1941, apuntando a la población judía, principalmente en Bagdad. Los soldados desalentados tras un golpe fallido aprovecharon un vacío de poder y atacaron a las comunidades judías junto con una multitud sanguinaria, matando a 179 personas inocentes, hiriendo a más de 2.100, y dejando a 242 niños huérfanos. Este acto de violencia se celebró en todo el mundo árabe y en la Alemania nazi.

En 1948, como respuesta a la resolución 181 de Asamblea General de las Naciones Unidas ("el Plan de Partición de Palestina") y a la independencia de Israel, se aprobaron leyes que convirtieron al sionismo en un delito, permitiendo a la policía allanar y buscar en miles de hogares judíos cualquier evidencia del sionismo. Los judíos fueron removidos de miles de puestos gubernamentales y sus hogares fueron valuados en un 80% menos que los de sus vecinos árabes.

En los años 1948-1951, más de 120.000 judíos iraquíes emigraron a Israel para forjar una nueva vida. Al hacerlo, perdieron su ciudadanía y (después de marzo de 1951) sus bienes. La antigua comunidad judía en Irak (que en un momento constituía casi un tercio de la población total de Bagdad) es ahora inexistente.

Egipto
La historia de la población judía de Egipto es similar. En la década de 1940, la hostilidad contra la comunidad judía egipcia, que contaba con alrededor de 80.000 personas, se incrementó. Las leyes fueron aprobadas proponiendo limitaciones para emplear a egipcios de ascendencia judía, así como requerir que los accionistas mayoritarios de las compañías fueran ciudadanos egipcios. Como a los judíos se les negaba la ciudadanía como regla, muchos judíos perdieron sus empleos y negocios.

Durante la guerra de la Independencia de 1948, miles de judíos egipcios fueron puestos en campos de confinamiento, obligados a trabajar y arrestados por supuesta colaboración con un estado enemigo, sinagogas judías, hogares y negocios fueron bombardeados; Muchos judíos fueron asesinados y heridos. Más de 14.000 judíos emigraron a Israel durante este tiempo buscando seguridad. Entre 1948 y 1958, más de 35.000 judíos huyeron de Egipto. Aunque gran parte de esta inmigración se debió a la opresión sistemática, otro factor de contribución fue el sionismo y el deseo de vivir en la recién restablecida patria judía en Israel.

Entre 1956 y 1968 otros 38.000 judíos huyeron de Egipto, principalmente a Israel, para escapar de las injusticias sistemáticas como la expropiación gubernamental de sus hogares y negocios y los arrestos arbitrarios de ciudadanos judíos.

Yemen
Los judíos yemenitas enfrentaron algunas de las peores persecuciones. A fines de noviembre de 1947, la población árabe de Adén en Yemen decidió realizar una huelga de tres días en protesta contra la Resolución 181 de la Asamblea General de Naciones Unidas (Plan de Partición de Palestina). La protesta rápidamente se tornó violenta. Más de 80 judíos yemenitas inocentes fueron masacrados, más de 100 negocios judíos fueron completamente saqueados, y hogares, escuelas y sinagogas fueron quemados. Éste fue uno de los ataques más violentos contra una población judía en el mundo árabe.

Se encontró una solución singular y creativa para salvar a los judíos yemenitas perseguidos. De 1949 a 1950, el gobierno israelí promulgó la Operación “Alfombra Mágica” (conocida en hebreo como "Al Kanfei Nesharim" que significa “Sobre alas de águilas”). La operación fue implementada por aviones estadounidenses y británicos, los cuales volaron a Adén y transportaron a los judíos del Yemen a Israel. Al final de la operación, más de 47.000 judíos yemenitas fueron rescatados de la persecución y llevados a su nuevo hogar en el Estado de Israel.

Libia
Los judíos habían vivido en Libia por más de 2.300 años, y tenían una cultura próspera, con una población de más de 37.000 personas. Durante la Segunda Guerra Mundial, el régimen libio implementó su propio holocausto de inspiración nazi, donde más de 2.000 judíos fueron transportados a campos de concentración en el desierto y cientos de ellos murieron. En la Libia de la posguerra, el nacionalismo árabe creció en popularidad, dando lugar a pogromos violentos contra la comunidad judía. En 1945, en la ciudad de Trípoli, más de 140 judíos fueron asesinados en un violento disturbio antisemita, y algunos años más tarde en 1948, se registró otro pogromo, provocando la muerte de 12 judíos y la destrucción de más de 280 hogares judíos. En los tres años entre 1948 y 1951, 30.972 judíos huyeron a Israel debido al gobierno árabe hostil de Libia.

Recordando sus historias
Los descendientes de estos inmigrantes de los países árabes ahora representan una mayoría de la población judía de Israel. Los exiliados judíos que fueron forzados a huir de sus hogares superaron la tragedia personal y comunitaria y no sólo perseveraron, sino que prosperaron, muchos han escalado a puestos importantes en el gobierno nacional y en los sectores público y privado. Ellos han realizado un aporte inestimable al tejido de la sociedad israelí, y sus vibrantes culturas son parte integral del colorido mosaico del pueblo judío en la Tierra de Israel. Es hora de que el mundo escuche su historia.

Los judíos que fueron perseguidos nunca recibieron ningún reconocimiento de quienes cometieron los crímenes por aquel acto ni compensación alguna. Irak fue uno de los países más opresivos que borró miles de años de historia judía en el país.

En la actualidad quedan apenas un puñado de judíos en esos países.

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