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ANTONI GAUDÍ.

ANTONI GAUDÍ.

 

 Arq. Antonio Larrea

 

Antoni Gaudí nació en Reus, Cataluña, el 25 de junio de 1852, falleciendo en Barcelona el 10 de junio de 1926, a pocos días de cumplir 74 años.

 

Sus padres fueron Francesc Gaudí i Serra, industrial calderero, y Antonia Cornet i Bertra, por lo que su nombre completo, a la usanza catalana, sería Ántoni Gaudí i Cornet, siendo el menor de cinco hermanos.

 

El origen de la familia es del sur de Francia, de Auvergne, desde donde un antepasado emigró a Cataluña en el siglo XVII, por loque se cree que originalmente el apellido familiar era Gaudy o Gaudin.

 

Cursó estudios en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura, donde se graduó en 1878. Su carácter y la originalidad de sus proyectos, llevaron a decir el Director de la Escuela Elle Regent: “Hemos dado el título a un loco o a un genio, el tiempo lo dirá”. El dictamen del tiempo ha sido muy claro: se trata del máximo exponente del Modernismo Catalán y, a pesar de que tuvo que sortear años de olvido, hoy es ampliamente reconocido.

 

Confirmando la creencia de algunos en la existencia de un inconsciente colectivo, surge a fines del siglo XIX, en forma simultánea y en países tan dispares como Escocia, Francia, Bélgica, Holanda, Alemania, Austria, República Checa, Italia y España (especialmente en Cataluña), un movimiento arquitectónico conocido hoy como Art Nouveau, que posteriormente, como suele suceder, se trasladó a otras artes como la pintura, la escultura y la música. Adoptó distintos nombres en los diferentes  países:Modern Style en Escocia, Art Nouveau en Francia y Bélgica, Nieuwe Kunst en Holanda, Jugendstil en Alemania, Sezession en Austria, Liberty en Italia y Modernismo Catalán en España.

 

Sus principios básicos eran una fuerte inspiración en la naturaleza, una clara presencia orgánica en su lenguaje expresivo, en el que la predominancia de la curva era preponderante, una importante apoyatura en el manejo artesanal de materiales como el vidrio, la madera y el hierro, el uso de la técnica del trencadís, consistente en adherir a los revoques fragmentos irregulares de cerámica, y un minucioso diseño de los componentes de la obra y su equipamiento, en detalles que incluían hasta los picaportes de las puertas.

 

En la Historia de la Arquitectura se le da mucha importancia, ya que es un estilo que logra desconectarse totalmente del clasicismo y abre el camino de otros movimientos, como el Art Déco y el posterior Racionalismo.

 

En Montevideo, dos ejemplos de este estilo lo constituyen los pabellones de la exposición da la Asociación Rural del Uruguay en el Prado, y la Librería Puro Verso (ex óptica Pablo Ferrando) en la calle Sarandí.

 

Dicho movimiento logró en Cataluña un nivel de expresividad y popularidad que lo distinguió claramente del resto, siendo Gaudí su máximo exponente, aunque no el único.Es digno de mención Domenech i Montaner, autor del Hospital de la Santa Cruz y el Palacio de la Música, dos obras mayores.

 

Si bien Gaudí pasó por diferentes etapas creativas, fue en el Modernismo donde dejó un legado que lo hace perdurable hasta hoy, y fue también su contacto con el industrial Catalán Eusebi Güell en 1878, con quien forjó una fructífero mecenazgo y una entrañable amistad que duraría hasta la muerte de Güell casi 30 años después, lo que le permitió desarrollar obras como las Bodegas Güell, los Pabellones Güell, el Palacio Güell, el Parque Güell y la Capilla de la Colonia Güell. Esto último, era un proyecto de complejo habitacional de viviendas unifamiliares  que no se construyó y del cual el Parque Güell era parte.

 

El prestigio logrado permitió que en 1883 se le ofreciera continuar las obras del Templo de La Sagrada Familia, encargo que aceptó, modificó totalmente y pasó unos años después, a partir de 1915, a ser la razón de su vida, al punto de llegar a vivir en la obra. Es, sin lugar a dudas, su obra magna aunque nunca la vio terminada, ya que periódicas crisis de orden económicas y/o políticas han provocado sucesivas detenciones que han hecho que aún hoy no se haya terminado.

 

La primera década del siglo XX fue el mejor momento de su vida profesional, período en el cual realiza el Parque Güell, la Casa Batlló y la Casa Milá, también conocida como La Pedrera. Las dos últimas ubicadas en Paseo de Gracia, una avenida de excepcional valor urbanístico y arquitectónico, hay allí excelentes obras del Modernismo Catalán, incluyendo algunas del ya nombrado Domenech i Montaner.

 

La década de 1910 fue muy dura en lo personal, al fallecimiento de su padre poco antes, se le agrega el de su sobrina Rosa, el de su colaborador Francisc Berenguer y el de sus mejores amigos, el Obispo Josep Torres y Eusebi Güell. A ello debe agregarse una paralización temporal de las obras del Parque Güell y la Sagrada Familia.

 

Gaudí sufrió una transformación en lo físico y espiritual en el correr de su vida. De ser un joven de aspecto nórdico, impecablemente vestido y arreglado, que profesaba ideales socialistas utópicos, fue derivando hacia sus tres grandes pasiones: el amor a Catalunya, a la Arquitectura y la adhesión fervorosa a la Iglesia Católica, al extremo de que nunca se casó, volcando todas sus energías a las pasiones antedichas. Esa transformación, incluyó una total indiferencia por los bienes materiales e inclusive el arreglo personal y en los últimos días de su vida su aspecto era el de un mendigo. Ello le resultó fatal el 7 de Junio de 1926, cuando fue atropellado por un tranvía al dirigirse a la Iglesia de San Felipe. Nadie lo reconoció y, siendo confundido con un mendigo, estuvo sin atención médica hasta el día siguiente. Cuando finalmente fue identificado, ya era tarde, falleciendo el 10 de junio, tres días después del accidente.

 

El hecho de no haber dejado escritos, no haber ejercido la docencia, y prácticamente prescindir de la elaboración de planos, ya que tomaba las decisiones con la obra en marcha, y el posterior auge del racionalismo, contribuyeron a que cayera en el olvido y hasta que fuera visto como una figura exótica a la que no se le debía dar mucha importancia. Dalí comienza a reivindicarlo en los años 50 del siglo pasado, proceso que continuará en 1957 con una exposición que le dedica el MOMA de Nueva York, una declaración, en 1969,  de 17 de sus obras como Monumentos Históricos por parte del Ministerio de Cultura de España, salteando una norma según la cual una obra debía tener más de 100 años para ello, y la declaración por parte de la UNESCO de Patrimonios Culturales de la Humanidad a siete de sus obras : El Parque Güell, El Palacio Güell, La Casa Milá, La Sagrada Familia, La Casa Vicens, La Casa Batlló y la Cripta de la Colonia Güell.

 

Su ferviente adhesión a la fe católica y su total dedicación los últimos años de vida a La Sagrada Familia, han generado un proceso, dentro de la Iglesia Católica, de Beatificación que no se duda culminará exitosamente.Todo esto hace justicia a un talento formidable, que realizó una contribución creativa excepcional en el desarrollo de la Arquitectura y la Construcción.

 

 

 

 

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