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¿ Un museo sefaradita en Ciudad Vieja?

¿ Un museo sefaradita en Ciudad Vieja?

Querido sefaradita uruguayo, si lo deseas será una realidad diría Teodoro Herzl. Pero esta vez no estamos hablando de un Estado judío en Eretz Israel sino de algo mucho más cercano.

 La pujante comunidad sefaradí está detrás de una iniciativa encomiable. La creación del primer museo que honre a dicha inmigración en la República Oriental del Uruguay.

 El mismo se asentaría en el fantástico edificio situado en el corazón de la otrora judería, en el caso antiguo de Montevideo. Zona de peatonales, cafés y negocios refinados, la Ciudad Vieja de Montevideo constituye uno de los mas recomendables paseos turísticos de latinoamérica.

 El Templo sefaradí de la calle Buenos Aires fue construido a partir de 1954, a través de una campaña financiera con bonos amortizables. 

Luego de varios intentos se le encargaron los planos al Arquitecto Revello, y se tomó como fuente de inspiración a la Sinagoga Portuguesa de Nueva York, visitada por Don Alegre Sassón, en uno de sus muchos viajes, que a su vez fue estructurada siguiendo las líneas de la célebre Sinagoga Portuguesa de Amsterdam, milagrosamente preservada de la furia destructiva nazi debido a su nombre de Portuguesa, lo que inhibió a los agresores de poner sus manos en ella. 

La iniciativa de construir un templo fastuoso en medio de la judería sefaradita contó además con la valiosa cooperación de hombres de excepción como los Sres. Jacobo Benmahor, Jacques Petcho, Jack Pinto y Bernard Saúl, entre muchos otros. 

El 4 de julio de 1954 se coloca la piedra fundamental del templo, honor que fue concedido al Sr. Moisés Margounato. En medio de una ceremonia muy emotiva presenciada por numerosa concurrencia, fueron enterrados un pergamino y un libro conjuntamente con la piedra fundamental. 

Luego de esto el Sr. Alegre Sassón se entregó por entero a la ejecución de esta gran obra preocupándose personalmente con un grupo de amigos de la recaudación de los fondos, y en la selección de los materiales que serían utilizados para ella. 

Como los mismos aquí tenían costos inaccesibles, gestionó la exoneración de impuestos. Luego de haberlo logrado importó la madera de la entonces Yugoeslavia y los mármoles de Italia. 

Se ocupó personalmente de cada uno de los detalles, no dejaba un día de ir a la obra. En esta etapa contó además con la ayuda de los Sres. Margounato, Salvador Aboud, Arón Jerusalmi y Henry Cohen. 

Si bien el propio edificio es un museo viviente, la comunidad requiere de  la COLABORACIÓN de los afiliados y demás familias, pero esta vez lo que se precisa no es dinero sino documentos, material audiovisual, fotográfico, vestimenta antigua, utensilios de cocina, artículos judaicos serán bienvenidos a integrar el patrimonio de LA HISTORIA SEFARADI a través del siguiente mail: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

 

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