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Cabalistas y lingüistas: ‘El Golem’ de Borges

Cabalistas y lingüistas: ‘El Golem’ de Borges

Cabalistas y lingüistas: ‘El Golem’ de Borges[1]

 

                                                      PSIC. Pablo Cúneo

 

                              (A Ferdinand de Saussure y sus Anagramas)

                                               

                                                 Alef, beth, guimel,

                                                 Letras que entretejen

                                                 Con su Nombre escondido

 Todo un texto que es de El.

                                                 

                                                  La escritura es la clave,

                                                  Tras las letras que se unen

                                                  Bajo el texto que se ve

                                                  Es su Nombre, el de El.

 

                                                  Alfa, beta, gama,

                                                  Los fonemas se suceden

                                                  Con sus nombres escondidos,

                                                  En los versos, eso es.

 

Los sonidos son la clave,

                                                  Tras las musas con sus notas

                                                  Bajo versos que se escuchan

                                                  Sean jotas, sean ge

 Son sus dioses los que ve.

 

                                                   Cabalistas y lingüistas

                                                   Entre letras y sonidos

                                                   Bajo el texto que entretejen

                                                   Hay un nombre que es la llave

                                                   Sean ellos o Yahvé.

                                                         

“Para los cabalistas, el hecho de que el lenguaje pueda ser hablado se debía al Nombre que en él estaba presente. ¿Cuál será la dignidad de un lenguaje del que se haya retirado Dios? Esta es la pregunta que deben plantearse todos aquellos que sigan creyendo percibir en la inmanencia del mundo el eco de la palabra creadora desaparecida. Se trata de una pregunta a la que, en nuestra época, solo pueden responder los poetas, ellos que no desesperan del lenguaje como la mayor parte de los místicos.”

                                                                                                                Gershom Scholem

      Es conocida la atracción que la Cábala ejerció en Borges y su afirmación de que El Golem era para él uno de sus poemas más logrado. En la tradición cabalística el Golem es un ser creado por un rabino a partir de las letras sagradas del Nombre de Dios. Guershom Scholem, a quien Borges nombra en su poema jugando con la asonancia Golem - Scholem, nos da cuenta de la historia de la leyenda en las fuentes literarias judías, texto que Borges tuvo en cuenta para la composición del poema.

        Nos dice Scholem (1987) que la idea de la creación del Golem que ya encontramos en fuentes talmúdicas se hace posible a partir del Libro Yetzirá (Libro de la Creación) donde se dice que Dios realiza su creación con las 22 letras del alfabeto: ”…así se cumple entonces que todo lo creado y todo lo hablado procede de un nombre”.   

Dirá Borges (1969): 

                      Y, hecho de consonantes y vocales,

                     Habrá un terrible Nombre, que la esencia

                     Cifre de Dios y que la Omnipotencia

                     Guarde en letras y sílabas cabales.

     El hombre rivaliza así con Dios en su poder de creación, Scholem (1987) refiere de la tradición literaria hebrea que hace de Adán el primer Golem el siguiente pasaje: “Rabí Berajia decía; Cuando Dios quiso crear el mundo, comenzó su creación precisamente con el hombre, y le dio, pues, forma de Golem. Cuando después se dispuso a inspirarle un alma, dijo: Si le hago levantarse ahora, se dirá que fue mi compañero durante la empresa de la creación, de modo que quiero dejarlo como Golem [en estado inacabado, bruto] hasta que haya creado todo…”.

     Borges dirá:

                     

                      Sediento de saber lo que Dios sabe,

                      Judá León se dio a permutaciones

                     De letras y a complejas variaciones

                     Y al fin pronunció el Nombre que es la Clave

 

    El rabí de Borges logra crear su propio Golem:

                                     (El cabalista que ofició de numen

                    A la vasta criatura apodó Golem;

                    Estas verdades las refiere Scholem

                    En un docto lugar de su volumen)

     Y al igual que nos cuenta Scholem con la mayoría de los intentos cabalísticos el Golem  creado por el  rabí de Borges carece de la capacidad propia del hombre: el habla. Ello señala el fracaso de la creación humana al compararla con la creación divina.

                    Tal vez hubo un error en la grafía

                   O en la articulación del Sacro Nombre;

                   A pesar de tan alta hechicería,

                  No aprendió a hablar el aprendiz de hombre

     Nos dice Scholem (1987) que la creación del Golem encierra peligro de muerte para su constructor, que este peligro no procede del propio Golem sino del proceso mismo de la creación en el interior del creador: “…el producto de tal creación no es el que origina por medio de cualquier forma de independización  poderes peligrosos, sino que lo que ha de tacharse de peligroso es la tensión suscitada por el proceso en el propio creador”.

      ¿Cómo entender este peligro de muerte originado por el proceso de creación en el interior del creador?  Borges capta este peligro en la relación padre-hijo, es el peligro que siente el hijo como creador ante la figura del padre. Así como es propio de la leyenda golémica la destrucción del Golem por el rabí que lo creó, así se vuelve angustioso para el rabí lo que dirá Dios de su propia creación (la del rabí y la de Dios mismo). Borges lo expresa magistralmente en sus últimos versos:

                    El rabí lo miraba con ternura

                   Y con algún horror, ¿Cómo (se dijo)

                   Pude engendrar este penoso hijo

                   Y la inacción dejé, que es la cordura?

 

                  ¿Por qué di a agregar a la infinita

                  Serie un símbolo más? ¿Por qué a la vana

                  Madeja que en lo eterno se devana,

                  Di otra causa, otro efecto y otra cuita?

                  En la hora de angustia y de luz vaga,

                 En su Golem los ojos detenía.

                 ¿Quién nos dirá las cosas que sentía

                 Dios, al mirar a su rabino en Praga?

      ¿Expresa Borges en este maravilloso poema la angustia de su propia creación ante la figura de su propio padre Jorge Guillermo Borges?

        Hagamos como el rabí Judá y veamos a dónde nos llevan las permutaciones de letras. La primera gran sorpresa surge cuando tomamos el significante GOLEM. Si hacemos un pequeño cambio de lugar de las letras, más específicamente si trasladamos la O al final obtenemos GLEMO, significante que evoca el segundo nombre del padre de Jorge Luis Borges: Guillermo G(uil)LE(r)MO. Golem y Scholem nos remiten pues al Nombre que es la Clave, el nombre del padre de Borges.

    Tomemos el comienzo del poema:

                              

                 Si (como el griego afirma en el Cratilo)

                 El nombre es arquetipo de la cosa,

                 En las letras de rosa está la rosa

                 Y todo el Nilo en la palabra Nilo.

     Veamos el sintagma como el griego[2],en él se condensan los nombres fundamentales: I) En GRIEGO: a través de ORGE Jorge y Borges (en su casa para diferenciarlo de su

 padre lo llamaban  GEORGIE anagrama completo de GRIEGO), II) y en el sintagma: el nombre Guillermo de su padre que lo diferencia a nuestro autor de su ego (coMO EL GRIEgo– GILERMO). Si ahora tomamos desde la primera g de griego y leemos cOMo EL Griego de derecha a izquierda nos volvemos a encontrar con GLEMO.  

      En forma coincidente al Epílogo que escribió para sus Obras Completas editadas en 1974 donde juega con una futura biografía suya en el que cambia su nombre Jorge por el de José dice Borges (1996) en una entrevista: “Jorge Luis Borges es muy duro. En cambio José Luis Borges suena mucho más atenuado ¿por qué repetir un sonido tan feo como ‘orge’?. Creo que no urge repetir el ‘orge’ ¿no? Creo que a la larga yo voy a figurar en la historia de la literatura como José Luis Borges”. Y agrega: “A mí me gustaría ahora firmar Luis Borges…En todo caso, sería mejor buscarme un seudónimo total, porque Luis Borges se aleja de Jorge Luis Borges, pero no lo bastante como para que no se note el parentesco”. A su vez, dirá en su Autobiografía  (1999): “A los nueve años traduje ‘El príncipe feliz’ de Oscar Wilde, que fue publicado en ‘El País’, uno de los diarios de Buenos Aires. Como la traducción estaba firmada simplemente “Jorge Borges”, la gente supuso que era obra de mi padre”.[3]

     En cuanto a la relación padre – hijo, ¿quién es como quién?, ¿quién el reflejo especular del otro? ¿Quién el que crea y da vida al otro?: ¿Borges hijo queriendo crear como su padre a través de las letras del nombre de éste o Borges padre como golem - g(uil)le(r)mo creado por el hijo? Preguntas que parecen estar en el alma de Borges en relación con su padre en el proceso mismo de su propia creación.[4]

     Hay otros dos términos fundamentales que utiliza Borges repetidamente en el armado del texto y que son hombre y nombre. Si se observa detenidamente veremos que corresponden a las  cuatro últimas letras de Guillermo (ERMO) leídas al revés (OMRE)tal cual lo hacen los niños al decir de Freud-en medio de las cuales se encuentra la B de Borges.[5]

    Tomemos nuevamente el siguiente verso y veremos aparecer bajo las palabras el nombre de su padre a través de sus fragmentos fónicos.                                                            

                      Y, hecho de consonantes y vocales,

                      Habrá un terrible Nombre, que la esencia

                      Cifre de Dios y que la Omnipotencia                                       

                      Guarde en letras y sílabas cabales.[6]

      Tomemos el segmento terrible nombre:

 terribleer de Guillermo

                i(b)le de Guillermo

nombre – ya hemos visto que om(b)re es la escritura al revés de ermo

     En terrible nombre encontramos pues i(b)le om(b)re o sea ilermo mediado por la b de Borges en ambos términos.

     Podemos citar muchos términos que aparecen a lo largo del poema, como rumores, temerosos,  memoria (además del fragmento fónico ermo, encontramos las mismas cuatro letras ya señaladas a las que se agrega la i), omnipotencia, movimientos, encierro, estrellas (al revés ller), ayer, entre otros.  

     Son los elementos sonoros del nombre de su padre que -al decir de Jean Starobinski (1996) - son como el cuerpo fragmentado de Osiris que Isis intentaba reunir, los que encontramos diseminados en los versos del poema, determinando así como lo percibió Ferdinand de Saussure en su teoría de los anagramas, la estructura del mismo y la elección inconsciente de sus términos.

     No creo que estemos muy lejos de lo que tanto interesaba a Borges: la concepción cabalística de una inteligencia infinita, Dios (¿inconsciente?), como redactor de un texto absoluto en el que nada puede ser obra del azar.  

     Este texto (la Torá)- decían los cabalistas -no es completamente visible en el presente pues hay letras en los espacios en blanco que no percibimos como sí lo hacemos con los espacios en negro. Sostenían que la Torá tal como la conocemos hoy, compuesta como está con sus palabras, responde a las necesidades del momento y que con el tiempo surgirá una nueva Torá con las mismas letras pero ordenadas y combinadas de diferente manera.

      Hecho con las letras y sonidos de su Golem, ¿quién sabrá las cosas que pensaría Borges al leer este ensayo?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

BIBLIOGRAFIA

 

 

-BORGES, Jorge Luis. El Golem en El otro, el mismo. Emecé. Bs.As. 1969.

-------------------------- Audio – Entrevista a Jorge Luis Borges por Saúl Sosnowski. http://www.elortiba.org. 1971.

--------------------------  A mi padre en La moneda de hierro. Emecé. Bs.As. 1983.

--------------------------  Los espejos en El Hacedor. Alianza. Bs. As. 1988.

--------------------------  en Fernando Sorrentino- Siete conversaciones con Jorge Luis Borges. El Ateneo.  Bs.As. 1996.

-------------------------- Autobiografía. El Ateneo. Bs.As. 1999.

-SCHOLEM, Gershom. La cábala y su simbolismo. Siglo XXI. México. 1987.

-STAROBINSKI, Jean. Las palabras bajo las palabras. La teoría de los anagramas de Ferdinand de Saussure. Gedisa. Barcelona. 1996.

 



[2]Borges (1993) aludirá al autor del Cratilo en su poema A mi padre en relación a la muerte de éste en 1938: 

                    Nada esperabas ver del otro lado,

                      Pero tu sombra acaso ha divisado

                      Los arquetipos que Platón el Griego

                      Soñó y que me explicabas.

 

[3] Nótese lo problemático que sería para Borges el que lo llamaran Georgie para diferenciarlo de su padre: como ya vimos todas las letras del nombre Georgie componen el nombre Guillermo.

[4] En una entrevista con el escritor Saúl Sosnowski se puede escuchar en la propia voz de Borges (1971) al explicar su idea de El Golem su confusión cuando quiere plantear el tema en términos lógicos: “es decir que el rabino es… no, que el Golem es a Dios, no, que el Golem es al rabino lo que el rabino es a Dios o lo que la obra es al poeta”.

[5] “…donde, como fantásticos rabinos, leemos los libros de derecha a izquierda”, dirá Borges (1988) en Los espejos.

[6] Marco en negritas los fragmentos fónicos del nombre Guillermo en el verso. Es interesante observar que el inconsciente no sabe nada de ortografía, así el fragmento fónico ller podría aparecer como yer o lier por ejemplo.

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