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A 70 Años del Estado de Israel, surge un milagro secular

A 70 Años del Estado de Israel, surge un milagro secular

A 70 Años del Estado de Israel, surge un milagro secular

  Dir. Mauricio Zieleniec

    En la historia, el sitio de Jerusalén del año 70 d. C. fue un acontecimiento decisivo en la guerra frente a Roma. Seguido por la resistencia heroica y caída de Masada en el año 73. El ejército romano, dirigido por el futuro emperador Tito, sitió y conquistó la ciudad de Jerusalén, que había estado ocupada por sus defensores israelitas en el año 66 d. C. La ciudad y su  templo fueron arrasados el mismo año de su conquista. La destrucción del Templo de Jerusalén todavía es lamentada durante la festividad judía Tisha b'Av y en Roma el Arco de Tito (todavía en pie), representa y celebra el saqueo de Jerusalén y el Templo.  Sin embargo quedó para la historia una muralla del Templo, que simboliza 2000 años después una esperanza hecha realidad: Israel.

     Comenzó entonces, con la caída de Jerusalén la diáspora para el pueblo judío.  El término "diáspora" que proviene del griego y que significa "diseminación". Y el viento nos llevó a todos los rincones del planeta acompañados siempre con el  mito o creencia que  recordaba a Sion;  paradigma relacionado entre historia, identidad, tradición y Escrituras.

     Sabios y rabinos formularon una serie de leyes indispensables para el equilibrio de esta nueva convivencia cultural, social y étnica, en rededor de los diversos territorios o diásporas. Al conjunto de estas leyes  éticas y morales se le denominó "Talmud" y proporcionó al pueblo judío una serie de sabios lineamientos para preservar sus condiciones particulares de vida, además de que aseguró el que se salvaguardaran elementos esenciales en la cultura judía como el idioma y la liturgia. Así por ejemplo, se redactó el primer diccionario y gramática en hebreo, se estandarizó la liturgia judaica y se transcribieron las oraciones tradicionales. Lo Talmúdico tomó fuerza y predominancia frente a la Tora, para interpretar la nueva situación diaspórica.  Sin embargo la historia estuvo rodeada de asimilaciones al entorno disperso y pérdida de la identidad. En oportunidades forzada por el cristianismo, bajo amenaza de muerte. Fuimos discriminados como minoría, utilizados y asesinados. Las religiones abrahámicas fueron las más adversas con nosotros. El Páter Hebreo generó que sus hijos tomaran un papel muy cuestionado… 

Y  sucedió durante los siglos posteriores, en pleno mundo moderno y secular, resurge un sincretismo entre el mito y el ideal pionero y sionista. En mi materialismo ateo resurge un milagro. Aquella realidad de hace 2000 años se transformó en ficción y de la ficción se convirtió una nueva  realidad. El tercer Estado de ISRAEL renace como el ave Fénix resurge de cenizas, en nuestra singularidad de la Shoah, resurge frente a un mundo diferente  de cambios y formación de Estados y Naciones.

El surgimiento de un mundo secular en el poder, que desplaza el poder teológico, hace surgir movimientos judíos seculares, nacionales y de liberación frente tanta discriminación, atropello, antisemitismo y opresión, el “Sionismo”. No fueron los sabios del Talmud que lo constituyen, fueron filósofos, pensadores y los esforzados militantes pioneros, socialistas y laboristas. Construimos un ideal sin Dios.  El mito o relato se juntó con la realidad y se fusionaron ahora dos mil años después.

Estamos cumpliendo 70 años del Estado de Israel, la emoción es enorme, la leyenda mayor y la construcción de un mito sin dioses es nuestra máxima aventura.

La adversidad nos ha rodeado, nos han atacado siete países haciendo guerras contra el joven Estado; por otra parte, el rabinato judío quiere inmiscuirse en el Estado políticamente, cuando nunca lo rodeó en  su gestación secular, los chauvinismos propios e internos surgen lamentablemente, junto a injusticias que cometemos en algunos planos. Justamente, porque no somos un pueblo perfecto y podemos equivocarnos también. Pero nuestra existencia y el Mov.  de Liberación Nacional: el Sionismo, es nuestra fe secular. Hay fascistas que se dicen Sionistas, no confundir, NO LO SON. Pero cuidado con los que detrás de nuestra existencia, critican y quieren nuestra desaparición. El antisemitismo tiene a veces cara antiisraelí.

Criticamos mucho al actual gobierno, pero Israel es parte de nuestra identidad.  La democracia puso un gobierno en Israel  y los adversarios a Israel ayudaron a que exista un gobierno con actitudes a cuestionar. Non santa la región, los extremos se unen.

Este pueblo milenario grita al trueno de JAI (vida) que exclama sobre el muro de Kotel, el que Roma no destruyó, dejando documentado una arqueología o muro del viejo Templo. Hoy  flamea en el muro, una bandera nacional de Israel, sin Dios y sin Templo. Reflexionamos que Dios no estuvo presente ni en Auschwitz, ni en el 1948 con la declaración de la Independencia. Pero el mito siempre es parte de todas las culturas y como diría el escritor y pacifista israelí Óz, nuestro mito o leyenda nos constituye, aunque lo interpretemos como ateos o creyentes.

A los 70 años de Israel y casi 3700 años de la leyenda de Abraham. Somos un pueblo más entre las naciones. Solo pido paz y dos estados para dos pueblos.

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