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La Reina Isabel no va a vivir por siempre

La Reina Isabel no va a vivir por siempre

La reina no va a vivir por siempre. Desde su ascenso al trono, en 1952, Isabel II ha sido testigo de los cambios históricos más profundos de su país. Ha vivido las gestiones de 12 primeros ministros en Gran Bretaña. Y mientras tanto, gobernaban en el mundo 11 presidentes de Estados Unidos, 11 de Francia y 7 líderes de la Unión Soviética y Rusia, 7 sumos pontífices gobernaban la iglesia católica, se inventaban Internet y las redes sociales, el Hombre llegaba a la Luna y caía el Muro de Berlín. Viendo todo lo que sucedió mientras ella reina, podríamos pensar que es eterna, pero la reina cumplirá 90 años en abril y, lógicamente, en algún momento su reinado llegará a su fin. Se dice que sin “la británica más grande de la Historia” Gran Bretaña atravesará su período histórico más shockeante desde la Segunda Guerra Mundial. ¿Qué sucederá?

UN MUNDO DISTINTO

Durante al menos 12 días – entre su muerte y su sepultura- Gran Bretaña quedará detenida en el tiempo, un período luctuoso que significará la pérdida de miles de millones de libras. Los mercados de valores, grandes empresas, fábricas, escuelas, universidades y bancos cerrarán por un período indefinido y tanto el funeral como la posterior coronación de su sucesor, que serán eventos oficiales, podrían tener un costo económico estimado entre 1,2 y 6 mil millones de libras.

Sin embargo, para comprender la perturbación financiera que reinará en Gran Bretaña al morir Isabel II es necesario describir la magnitud del suceso. Será un evento diferente -casi inédito- en el Reino Unido y tal vez algo nunca antes visto. Además, muchas cosas cambiarán en el Reino Unido desde ese día, empezando por las monedas, estampillas, las insignias de los cascos de los policías y hasta la letra del Himno Nacional “Dios Salve a la Reina”. Los ciudadanos británicos incluso deberán actualizar su pasaporte, ya que este es emitido “en nombre de Su Majestad la Reina Isabel II”.

La muerte de la princesa Diana, en 1997, y de la reina madre, cinco años después, generaron grandes demostraciones de duelo y emoción popular, catalogadas como históricas, pero la reina Isabel II, debido a su longevidad y el lugar fundamental que ocupa en lo alto de la sociedad británica y en el plano político internacional desde hace 64 años, estará en un nuevo nivel, muy por encima de los eventos mencionados.

Tal vez se pueda encontrar un precedente en 1901, al morir la reina Victoria tras 64 años de reinado. El Imperio Británico, el más grande conocido, quedó paralizado, los edificios se llenaron de crespones negros y hasta las prostitutas de Londres vistieron de luto en las calles de Londres durante meses. Sucedió, como ahora, que la gran mayoría de los británicos simplemente nunca había conocido la vida sin la reina.

LAS PRIMERAS HORAS

El anuncio de la muerte de la reina corresponderá al Palacio de Buckingham, quien enviará telegramas y correos electrónicos a la prensa y colocará el anuncio en un pedestal en la entrada del palacio. El primer ministro será el encargado de comunicar el deceso a los gobernadores y presidentes de la Commonwealth. El mismo día, 250 disparos tronarán a través del Reino Unido y de los 16 países que componen la Commonwealth (en Londres se lanzarán desde Hyde Park, Green Park y la Torre de Londres), para señalar el final del reinado de Isabel II y el inicio del reinado de Carlos III o de quien corresponda.

Pero mucho depende de la forma de la muerte de la reina. Si llega después de una larga enfermedad, por ejemplo, para entonces los meticulosos ingleses ya habrán puesto en marcha planes detallados para hacer el anuncio y hacer frente al último adiós. Y, de hecho, ya se están haciendo ensayos de forma coordinada entre el Palacio de Buckingham y la cadena BBC, para el momento del anuncio, que tiene que ser histórico.

En cuanto el deceso suceda, la mayoría del personal en los palacios reales y las instituciones asociadas serán enviados inmediatamente a casa por un grupo de funcionarios que tiene como tarea concreta la distribución de noticias e instrucciones a los trabajadores en caso de ocasiones como esta. De inmediato, las fuerzas armadas británicas comenzarán sus ensayos del cortejo fúnebre y la Policía londinense iniciará un período de alerta para contener multitudes y vigilar los escenarios del último adiós.

EL PAPEL DE LA BBC

Suponiendo que se esperaba la muerte de la reina, la noticia se extenderá en un primer momento a través de los principales canales de televisión. Todos los canales de la BBC se detendrán su programación y mostrar la señal de BBC1 para el anuncio. Los otros canales independientes no estarán obligadas a interrumpir su programación regular, pero es casi seguro que lo harán. El breve anuncio del fallecimiento será sucedido por la entonación del himno nacional inglés.

Las redacciones de la BBC ensayas activamente para la eventualidad de la muerte de la monarca por lo que no serán tomados por sorpresa en sus desplazamientos. Sin embargo, el cronista Peter Sissons de la BBC fue muy criticado por usar una corbata roja para anunciar la muerte de la reina madre, en 2002, y la BBC ahora tiene una reserva de corbatas y trajes negros listos para que sus presentadores usen en cualquier momento. Los conductores también realizan ejercicios haciendo anuncios falsos.

La periodista Ahmen Khawaja tuvo que disculparse públicamente en 2015 al escribir en Twitter “La Reina Isabel está siendo tratada en el Hospital rey Eduardo VII de Londres. Habrá un comunicado en breve @BBCWorld”. Y a continuación: “La Reina Isabel ha muerto”. La verdad es que la reina estaba ese día realizándose un chequeo médico rutinario, pero no estaba muerta.

La cadena había aprovechado la ocasión para hacer un ensayo y los tuits de la periodista fueron publicados accidentalmente. Funcionarios de la BBC alegaron que el error se produjo durante el “ensayo técnico” de un obituario de grado 1, el más delicado, que incluye la muerte de la reina Isabel II, su marido, el Duque de Edimburgo, el príncipe Carlos y, su hijo, el príncipe Guillermo. “Los grandes medios llevan a cabo este tipo de ensayos. Pero lo importante es que no le digas a nadie que lo estás haciendo”, dijo un vocero.

CANCELACIÓN DE COMEDIAS Y EL PARLAMENTO

Otro de los aspectos que afecta a los medios de comunicación es la suspensión de la TV y radio todo tipo de programas de comedia por un determinado período así como de obras teatrales. Según el Daily Mail, la BBC tiene entre sus planes suspender su programación de comedias tal y como se hizo en 1952, al fallecer el padre de la reina, Jorge VI. La cadena estadounidense CNN tiene ya preparada una serie de programas obituarios y documentales sobre la reina listos para ser transmitido en cualquier momento.

La Bolsa de Londres cerrará si el anuncio de la muerte ocurre durante las horas de trabajo y otras empresas también lo harán, aunque no está claro qué es lo que hará el gobierno inglés frente al anuncio del fallecimiento de la reina, más allá de las declaraciones oficiales de pésame, ya que los procedimientos de 1952, que parecían muy útiles en esos tiempos, pueden parecer anticuados hoy en día.

El Parlamento iniciará una sesión en la que, como sucedió en 1952, el primer ministro pronunciará un discurso en homenaje a la reina y todos los parlamentarios jurarán lealtad al nuevo monarca, aunque algunos parlamentarios republicanos cruzarán sus dedos al hacer un juramento de 500 años de antigüedad. Después de esto, las sesiones de ambas Cámaras serán suspendidas hasta después del funeral de Estado.

VUELVE EL IMPERIO BRITÁNICO

En el plano internacional, la muerte de la reina Isabel podría significar, por unos instantes, la “resurrección” del Imperio Británico, que una vez ocupó una cuarta parte de la masa terrestre. Líderes mundiales proclamarán su pésame por la mandataria y declararán días de duelo nacionales.

Las banderas de las embajadas y consulados de Gran Bretaña ondearán a media asta y las delegaciones diplomáticas podrían poner a disposición del público libros de condolencias. Sin embargo, un embajador citado por el Bussines Insider destacó que “hay una enorme cantidad de incertidumbre en cuanto a lo que realmente sucederá, ya que han pasado más de 60 años desde la muerte del último monarca. La sociedad ha cambiado mucho desde ese momento”.

¿QUÉ PASA EN PALACIO?

Como reza la famosa frase, “El rey ha muerto, viva el rey”. La defunción de la monarca activará el anquilosado mecanismo protocolario de sucesión para que el príncipe Carlos se convierta en rey. Una vez que la mayoría de los empleados están fuera del camino y las atracciones turísticas estén cerrados, un Consejo de Adhesión (formado por miembros del Consejo Privado, Lores, nobles, religiosos, el Lord alcalde de Londres y otros altos comisionados de la Coomonwealth) se reunirá en el Palacio de St. James, Londres, para declarar formalmente al sucesor.

Sin embargo, hay que notar que no es necesaria ninguna proclamación protocolar para que Carlos sea el rey, ya que eso ocurrirá instantáneamente, en el momento del deceso de la reina. Es decir, el trono nunca está vacante. El primer acto protocolar del nuevo rey, según la tradición, será presentarse ante el Consejo para pronunciar un discurso de fidelidad al Parlamento y la Iglesia de Inglaterra tras el cual los miembros le rendirán pleitesía.

Una de las cosas que estarán en la mira de la opinión pública sea probablemente el nombre del nuevo rey, ya que el príncipe Carlos tiene el privilegio de elegir un nombre nuevo para ser coronado. Podría ser Carlos III o Jorge VII, entre otros.

El Rey de Armas de la Jarretera, uno de los personajes más curiosos de la Corte de St. James, será el encargado de pronunciar la primera proclamación del nuevo rey, en los balcones del palacio de St. James, que se hará eco en distintas plazas y sitios públicos de muchas ciudades del Reino Unido.

El 7 de febrero de 1952, el Rey de Armas anunció así la proclamación de Isabel II: “Considerando que Dios Todopoderoso tuvo la voluntad para llamar a su Misericordia a nuestro difunto Soberano Señor Rey Jorge VI, de feliz y gloriosa memoria, por cuya muerte la corona llegar a la alta y poderosa princesa Isabel Alejandra María (…)”

“LONDON BRIDGE”

Los preparativos del último adiós se encuentran ensayados al milímetro, catalogados bajo el nombre secreto de “London Bridge”, en el que la Corte establece los pasos a seguir tras la muerte de la reina. Según este proyecto, el ataúd de la reina será velado en una capilla real. Al morir en el Palacio de Sandringham (Norfolk), por ejemplo, el rey Jorge VI fue velado durante varios días en la cercana capilla de St. Mary Magdalene y posteriormente trasladado a Londres.

El ataúd de la reina estará cubierto por el Estandarte Real y sobre este se colocará, en un cojín, la Corona Imperial del Estado, que utiliza la monarca una vez al año, durante la ceremonia de apertura del Parlamento. La misma Se confeccionó y comenzó a usar en 1838, con la coronación de la reina Victoria, y está compuesta por 2.868 diamantes, 273 perlas, 17 zafiros, 11 esmeraldas, y 5 rubíes.

Los planes incluyen un desfile militar que custodie el ataúd de la reina por las calles de Londres, pasando por The Mall, Trafalgar Square, la Horse Guard Parade y el Cenotafio, hasta Westminster Hall, la sección más antigua del Parlamento inglés, construida en 1097. Habrá una breve ceremonia religiosa que marcará la llegada del ataúd, después de lo cual el público podrá desfilar y rendir homenaje a la reina. La reina madre fue velada allí durante cuatro días en los que 200.000 personas desfilaron ante su catafalco.

El cuerpo de la reina podría permanecer allí entre 5 y 7 días. Westminster Hall estará abierto 23 horas por día y se espera que se lleve a cabo allí una ceremonia similar a la ocurrida en 1936, al morir el rey Jorge V, cuando sus hijos varones se presentaron de noche para montar guardia junto al ataúd.

Se le llamó “La Vigilia de los Príncipes”. Eduardo VII y los duques de Kent, Gloucester y York permanecieron de pie en las cuatro esquinas del catafalco de su padre después que Westminster Hall fuera cerrado al público, por lo que no hay registro fotográfico de este evento, solo una pintura oficial a cargo de Frank Beresford. La tradición revivió en 2002, cuando a la muerte de la reina madre sus cuatro nietos varones hicieron guardia solemnemente.

PROFUNDO LUTO Y FUNERAL DE ESTADO

A lo largo de este periodo, habrá un flujo masivo de turistas, curiosos y dolientes que, previsiblemente, se lanzarán a las calles de Londres. Muchos británicos vestirán de luto en todo momento y tal vez las puertas de los palacios reales queden repletas de flores, como sucedió a la muerte de la princesa Diana. Según cálculos del Palacio de Buckingham, en aquella ocasión fueron depositados 1 millón de ramos de flores ante sus puertas.

El período de luto afectará de forma casi increíble la vida de los londinenses, muy apegados a las tradiciones. El periodista Jonathan Freedland, del diario The Guardian, escribió que después de la muerte de la princesa de Gales muchos británicos se sintieron “obligados a cerrar sus tiendas o cancelar eventos deportivos en el día del entierro para evitar ser objeto de la furia de los que guardaban luto en las calles”.

El cuerpo de la reina Isabel II continuará en el Palacio de Westminster hasta el día del Funeral de Estado y entierro, que posiblemente ocurra 12 días después del fallecimiento. Los funerales de Estado están reservados a los monarcas británicos, aunque puede acordarse su celebración ante la pérdida de una figura excepcional, un honor comparten el científico Isaac Newton, el almirante Nelson y Winston Churchill.

El ataúd será transportado a la Abadía de Westminster en una cureña militar y en una ciudad de Londres blindada con las máximas medidas de seguridad. Unos 3.000 policías y miembros del Escuadron Antiterrorista y el Grupo de Protección Diplomática de Scotland Yard podrían participar para garantizar la seguridad durante el cortejo. Los miembros varones de la familia real, incluido el nuevo rey (y, si se sigue la tradición, también los monarcas extranjeros), caminarán tras el cortejo fúnebre, por lo que la seguridad para evitar acciones terroristas se convertirá en una prioridad.

Un número similar de personas asistiría al “Funeral de Estado” en la Abadía de Westminster, oficiado por el arzobispo de Canterbury, primado de la Iglesia de Inglaterra. Se espera la presencia de todos los monarcas que reinen entonces en Europa y representantes de casas reales de Asia y África, así como de casas reales que ya no reinan pero que tienen relaciones “de familia” con la Casa de Windsor, como las de Rumania, Grecia, Yugoslavia o Bulgaria.

La ceremonia contará con una proclama en la que el Rey de Armas de la Jarretera enunciará los títulos y condecoraciones de la reina. La música y los himnos que se entonarán durante la ceremonia ya se encuentran elegidas especialmente por la reina. En las calles, podría llegar reunirse más de un millón de personas y se estima que millones vean a través de internet y la televisión una ceremonia fúnebre que promete romper con todos los récords de audiencias.

LA MORADA FINAL

Una vez concluido el funeral, será el momento para el entierro. Posiblemente la reina Isabel II ya haya tomado la decisión sobre el sitio donde quiere ser sepultada, y tiene varios lugares para elegir: como Sandringham o Balmoral en Escocia, dos propiedades que pertenecen a la reina, a título personal, en lugar de a la Corona. También podría ser sepultada en el Cementerio Real de Frogmore, en las inmediaciones de Windsor, donde está sepultada la reina Victoria (1819-1901). En 2004, varios documentos relacionados con los preparativos del funeral de la reina fueron robados y en ellos se estipula que la reina será sepultada en el Capilla de St. George, en el Castillo de Windsor, donde permanecen los restos de sus padres, de su hermana, la princesa Margarita y otros 14 reyes y reinas de Inglaterra.-


 

Por Darío Silva D’Andrea (Todos los derechos reservados. Esta información es para el uso exclusivo de los lectores de Coronas Reales)

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