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Rabino en Jefe Sefardí: las mujeres seculares son animales

Rabino en Jefe Sefardí: las mujeres seculares son animales

Selec Nurit Mileris

 

El principal rabino sefardí de Israel Itzjak Yosef comparó a las mujeres vestidas “inmodestamente” con los “animales” y propuso una forma única de protesta para los soldados ortodoxos obligados a asistir a ceremonias oficiales del ejército en las que cantan las mujeres. Dijo que debían quitarse las gafas para desdibujar la vista ofensiva y enterrar sus rostros en un libro sagrado de manera “visible” para demostrar que no prestan atención a la representación indecente.
La referencia “animal” de Yosef fue hecha mientras defendía en un sermón a la comunidad ultraortodoxa contra acusaciones de que sus reglas restrictivas implican que no respetan a las mujeres: “Si la gente secular supiera cuánto respetamos a las mujeres, y todo lo que hacemos para preservar la dignidad de las mujeres: una mujer no es un animal, tienes que respetar su honor. Vestirse modestamente es ese honor”.
Su discusión del comportamiento en los acontecimientos en los cuales las mujeres cantan comenzó con una anécdota sobre una ceremonia del gobierno.
“Yo estaba en un evento en el que una mujer cantaba, ¿y qué hice? Tomé un pequeño libro en mi mano y me quité las gafas. Puse el libro delante de mi cara, visiblemente, para que los demás a mi alrededor, el primer ministro y el presidente, pudieran ver que yo no estaba escuchando, que mi cabeza estaba en un libro cerca de mis ojos.
Eso es lo que deben hacer los soldados. Si los soldados están en algún lugar que se les ordena escuchar la voz de una mujer – y qué tipo de orden extraña es de todos modos -deben poner un libro en frente de sus ojos, y mostrar claramente que no estamos escuchando, que nuestra mente está en la Torá”.
Muchos judíos ortodoxos creen que escuchar la voz de una mujer cantando es, para ellos, una violación de la ley religiosa.
El hecho de que los soldados ortodoxos están obligados a asistir a las ceremonias en las que se desempeñan las mujeres ha sido, durante varios años, fuente de controversia. Este hecho complica a aquellos cuyo objetivo es atraer a más población ultra-ortodoxa, mientras que el ejército considera una forma inaceptable de discriminación restringir el canto de las mujeres -o permitir que los soldados religiosos falten a esas ceremonias.
En 2011, cadetes ortodoxos fueron expulsados de la candidatura a la escuela de oficiales después de ausentarse cuando vocalistas femeninas subieron al escenario para cantar, y dijeron que seguirían desobedeciendo cualquier orden que les obligue a estar presentes durante estos eventos.

 

 

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