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Pionero: El primer director árabe de un hospital público en Israel

Pionero: El primer director árabe de un hospital público en Israel
 

 

 Selec. por Julio Bilesr desde N. York
   

 

En su primer entrevista como Director del Centro Médico de Galilea, el Dr. Barhoum habla de cuán difícil es destacarse siendo miembro de una minoría:   'Todas las mayorías oprimen las minorías, y todos los minoritarios trabajan mil veces más para probar que son iguales” ya lo decía Smadar Shir

Nadie le extendió una alfombra roja al Dr. Masad  Barhoum, ocho años atrás, cuando asumió su puesto como Director del Centro Médico que se llamaba Hospital  Nahariya.

 

 

"No esperaba una alfombra roja”, dice el Dr. Barhoum , "pero tampoco esperaba que la recepción fuese tan complicada."

 

Qué ocurrió de hecho?

 

"Necesitamos hablar de esto?" pregunta. "Hubo un problema y fue desagradable.  Yo quería hacer cambios y eso resulta inconveniente para muchos. Me deparé con fuerte oposición que llevó a una situación crítica."

 


Dr. Masad Barhoum (Foto: Gal Nehushtan)

 

Seamos sinceros: Su nombramiento inflamó los ánimos, principalmente, porque Ud. fue el primer  médico árabe a ser seleccionado como Director de un hospital del Estado de Israel.

 

“Cierto,” admite, “había algunos en el hospital, y fuera de él, a quienes el nombramiento no agradaba.  ‘No agradaba’ es una forma de decir. Hubo el caso de un jefe de sector que yo deseaba transferir. Era un excelente medico pero su habilidad administrativa era limitada. Cuando lo llamé para convesar, surgió la controversia.  Cómo tenía yo, siendo un árabe, la audacia de querer demitir un médico judío?”

 

“Lo mismo ocurrió cuando quise cerrar un sector, incorporándolo a otro, porque no estaba operando eficientemente.  Además de la disputa profesional que se crió con el jefe de ese departamento, periódicos locales publicaron titulares diciendo que ‘Un médico árabe está hostigando a un médico que sobrevivió la cautiverio en Egipto’. Yo no sabía que había sido cautivo en Egipto y no tenía nada personal contra él.  Mi preocupación era estrictamente profesional, pero las reacciones no lo fueron.”

 

“Comprendí que trataban de hacerme caer en una trampa pero yo no estaba dispuesto a dejarme atrapar por el tema de árabes versus judíos.  Tenía algo de experiencia y sabía que lo mejor era mantenerme al margen de esa cuestión.  Y estoy contento de haber elegido ese camino.  Si hubiese reaccionado, habría perjudicado mi desempeño como Director.”

 

Ud. insiste en minimizar el nivel de protestos que sufrió. En sus dos primeros años como Director, estuvo en las primeras páginas de los diarios locales semanalmente. El número de quejas hicieron con que el Ministerio de Salud nombrase una comisión para examinar su actuación.

 

“Cierto, ellos me fotografiaron de todos los ángulos, como si fuese un modelo,” dice sonriendo. “Espera que le diga que dormía tranquilo por las noches?  Claro que no; no conseguía siquiera dormir. Mi esposa y mis tres hijas también pasaron malos momentos. Yo quería que ellos examinasen cada queja para que pudiésemos encerrar esa caza a las brujas de una vez por todas. La comisión me pidió que cooperase, así que junté todos los documentos y se los entregué. También envié un e-mail a todos los que tuviesen quejas pidiéndoles que las presentasen a la Comisión.

 

“Raya Strauss, que era participante activa de la Asociación de Amigos del Hospital, dijo  ‘Yo no lo quiero’, porque le habían contado todo tipo de historias a mi respecto. Al final de todo, terminamos grandes amigos.  Y, ahora, ella es la Presidente de la Asociación, aportando donaciones de su propio bolsillo y hasta obteniendo donaciones del exterior.”

 

Raya Strauss Ben-Dror confirma las palabras del  Dr. Barhoum, “Fue un periodo muy intenso. Muchas acusaciones e historias sobre el Dr. Barhoum fueron divulgadas y ya no sabía más en quién creer,  Hasta que Ilan Oppenheimer, el dueño del restaurante 'Penguin', que  funciona en Nahariya hace 75 años, me apartó y dijo, ‘Raya, puedes creer en él. Ven conmigo y acepta ser Presidente de la Asociación de los Amigos del Hospital.’ Y una vez que empecé a trabajar con el Dr. Barhoum, quedé encantada. Vi que era una persona inteligente, con mucha ambición y que colocaba la atención al paciente en primer plano.  Y, así, juntos, conseguimos llevar el hospital adelante.”

 

Strauss dice que la oposición al Dr. Barhoum no se debió exclusivamente al hecho que fuese árabe. “Es cierto que fue un pionero abriendo nuevos senderos,” dice ella, “y la vida de los pioneros, sea donde sea, no es fácil. Pero hubo otros aspectos en su contra. Los médicos estaban amargados diciendo  ‘él es joven, viene de un hospital particular y no entiende cómo funcionan los hospitales públicos.’ Era el miedo a lo desconocido, tal cual está ocurriendo ahora con la policía.”

 

Esta es la primera vez que el Dr. Barhoum ha concedido una entrevista desde que asumió su cargo como Director. “Hasta el momento sólo me he manifestado sobre temas específicos, manteniendo mi historia personal para mí mismo”, dice. ”Huí de toda exposición, principalmente debido a los problemas al comienzo de mi gestión.  Ahora puedo mostrar resultados.  El Centro Médico de Galilea fue destacado como uno de los únicos seis hospitales que cumplen con todos los criterios de calidad. Y, de los seis hospitales, éste es el único hospital público.  Nosotros estamos en pleno periodo de desarrollo y productividad.”

 

Nosotros?

 

“Sí, nosotros. Mis mayores opositores se han transformado en mis amigos. A Dios gracias, todo ha quedado para atrás.”

 

A Dios gracias?

 

“Naturalmente, yo creo en Dios.”

 

Inspirándose en Aharon Barak

El Dr. Masad Barhoum es un árabe cristiano nacido en Shfar’am. Cuando tenía 13 años, su familia se mudó para Haifa. “Mis padres querían criar a sus hijos en un sistema educacional más exigente. Vivíamos en Abbas, el barrio de los árabes que deseaban buena calidad de vida. Estudié en un liceo público judío durante un año, y luego me transferí aI liceo ortodoxo griego.”

 

Para fortalecer su identidad religiosa?

 

“No, mi identidad cristiana se desarrolló en la iglesia los domingos como monaguillo y aprendí la lección más importante de la vida – compasión. Tuve que transferirme al liceo ortodoxo porque era 1973 (el año de la Guerra de Yom Kippur), con soldados muertos y heridos y cautivos; no era fácil para un árabe estudiar en un colegio judío. Los otros alumnos traían al colegio lo que oían de sus padres y yo me transformé en un paria.

 

“Tenía 13 años y tenía vergüenza de decirle a mis padres cuán difícil era mi situación.  Pero tengo un rasgo que heredé de mi padre: Cuando alguien dice algo de mí, lo dejo pasar y no reacciono.  Mi padre me dijo un día algo que me marcó mucho: ‘Mira para atrás para aprender de la historia, y mira hacia adelante para que puedas estudiar y trabajar en Israel.’ No guardo rencor por ofensas sufridas. Hoy en día, hasta consigo comprenderlas.”

 

Qué es lo que comprende?

 

“Que el sistema educacional israelí enseña a los judíos que los árabes son los enemigos y yo, siendo un árabe en Israel, me he transformado en enemigo. Lamentablemente, nada ha cambiado desde entonces, ni en la educación ni en la percepción.”

 

Barhoum quería estudiar medicina desde que era chico pero se inscribió en el curso de contabilidad de la Universidad de Haifa.

 A la tercer clase comprendió que no era lo que deseaba y se transfirió al curso de de matemáticas y física en Jerusalén por un año, mientras aguardaba la fecha para inscribirse en el curso de medicina en Technion.”

 

El servicio militar no fue una opción para Ud.?

 

“No, y la idea de hacerlo no existía en mi medio. Mis padres me criaron con la idea que tenía que ir a la escuela, a la Universidad y trabajar y jamás se me ocurrió hacer algo distinto. Pero mis dos hijas mayores prestaron servicio militar, lo que me pareció sabio y correcto. Y si hubiesen querido alistarse después en el  IDF, no me hubiese opuesto.”

 

Hay quien diga que el alto porcentaje de estudiantes árabes en escuelas de medicina se debe a que, en vez de prestar servicio militar, se dedican a repetir los exámenes de admisión universitarios hasta conseguir los resultados requeridos.

 

“Conozco el argumento. Y hay quien diga que en ciertos lugares los maestros árabes ayudan a sus estudiantes para que puedan pasar los exámenes finales, pero no quiero especular sobre rumores. En mi época, 60 alumnos se inscribieron en la escuela de medicina de Technion. Siete entraron, incluyéndome a mí. Nuestra hija mayor, Ghadir, de 25 años, nos dijo que ‘es por culpa de Uds. que no voy a estudiar medicina, porque Uds. dos son médicos y yo casi no los veía.’

 

“Rana, de 23, tampoco nos veía y, aún así, optó por medicina. Hizo los exámenes de admisión dos veces pero no consiguió entrar.  Entonces decidió irse a estudiar medicina en la República Checa, en una escuela de habla inglesa.”

 

Su esposa Barhoum met Mari Nufi estudiaba medicina en Technion tres años atrás de él y hoy es endocrinóloga infantile en la ciudad de Shlomi. “Con la educación que recibí en casa, para mí era obvio que me casaría con alguien que fuese árabe cristiana, y no con una mujer judía o musulmana. No porque desclasifique a quien no es cristiano, apenas por las diferencias culturales que dificultan la vida, principalmente después que uno tiene hijos.  En los Estados Unidos es más fácil mezclarse y celebrar Hanukkah con Navidad. En Israel, aún es complicado.  El Departamento de Medicina tenía tres alumnas árabes cristianas y yo elegí la más bonita.”

 

No lo preocupó casarse con una doctora que tendría un horario tan ocupado cuanto el suyo?

 

“En mi hogar, mucho antes del surgimiento del feminismo, mis padres eran socios en todo y yo sigo sus pasos. Cuando hicimos la residencia teníamos 10 a 12 guardias por mes.  Nuestros padres nos ayudaron a cuidar nuestra hija mayor pero siempre nos turnamos para uno de nosotros estar en casa por las noches.  Eso no era vida. Desistí de mi sueño de ser cardiólogo y me concentré en medicina de familia y me apasioné por mi nuevo foco.”

 

Después de vivir un año en Mount Carmel, la familia se mudó al Ramat Hashofet Kibbutz, y el Dr. Barhoum manejó la Clínica Yokne’am por 10 años. “Trabajé a más no poder allí.  Al principio, me permitían diez minutos para cada paciente pero, como atendíamos a todos de la región, me cortaron las consultas a 5 minutos y yo sentía que no podía brindar a mis pacientes todo lo que yo necesitaba y quería brindar. Felizmente, Clalit Health Servives me ofreció el cargo de administrador de una unidad que proporcionaba atendimiento continuo a los pacientes en sus hogares.  Conseguí desarrollar este trabajo de forma avanzada y eso me abrió la puerta para administrar el Hospital Italiano."

 

Cuando asumió el Hospital Italiano en Nazaré, Barhoum y familia se mudaron para esa ciudad; cuando lo contrataron para dirigir el Hospital Nahariya,la familia se mudó al Kibbutz Kabri, y luego a Kfar Vradim.

 

Su opción de vivir en esos sitios es un intento de integrarse en la sociedad judía?

 

"No, no estoy huyendo de mi identidad. Soy un árabe cristiano, pertenezco a una  minoría en este país, y me gusta vivir una vida tranquila, sin vecinos barullentos y casamientos durante los 3 meses de verano, y sin ser interrogado 'a dónde va?' cuando entro en mi auto a las dos de la mañana para ir a trabajar y, principalmente, quería que mis hijas estudiasen en un buen colegio.”

 

"Mi padre me educó diciendo: 'Siéntate ahora' o 'Es prohibido interrumpir a los adultos cuando están hablando'. Es así que los chicos son educados en escuelas árabes. Cuando entré en la Universidad Hebrea fue un impacto. No podía entender cómo los alumnos se dirigían a los instructores y cómo podían colocar sus pies sobre las sillas – me parecían groseros.  Me costó habituarme a todo eso."

 

Y sus hijas colocan los pies sobre las sillas?

 

"No, pero saben expresar sus puntos de vista, respetar a los demás, y durante los días tensos de la “Operation Protective Edge”  mi hija liceal no sufrió ningún tipo de discriminación. Al contrario, ella sintió que el sistema, que enseña a sus estudiantes la tolerancia, la acogió. Ella no pasó por lo que yo había pasado durante la Guerra de Yom Kippur"

 

Qué idioma ellas hablan?

 

"Las chicas prefieren el hebraico, pero hablan el árabe perfectamente. Yo me expreso en hebraico mucho mejor que en árabe. Cuando empecé a trabajar en el hospital de Nahariya, donde muchos de los doctores son árabes, les dije 'en el trabajo, hablen hebraico. Fuera del trabajo, hagan como les guste.´ Mientras se es una minoría, no es  amable hablar en un idioma que los que nos rodean no entienden.'"

 

Como Director, continua a ejercer la medicina?

 

"Lamentablemente, no. Como Médico de Familia me resulta difícil hacerlo.  Y cuando uno no lo hace regularmente, uno se herrumbra. Me gusta pensar que no tendré dificultad en quitar la herrumbre.  Para no empeorar la situación, continuo leyendo artículos y los jefes de los distintos sectores me mantienen al tanto."

 

Si sabía que sacrificaría su satisfacción profesional, por qué aceptó un cargo administrativo?

 

"Quería progresar, eso es natural. En Yokneam, yo atendía 100,000 personas mientras que en el Centro Médico de Galilea atiendo aproximadamente 600,000 - judíos, musulmanes, drusos, cristianos y circasianos de  Acre, Carmiel, Misgav, Sasa y Rosh Hanikra. Cambié el nombre del hospital – ahora es Centro Médico de Galilea Medicina Profesional y Humana'.

 

"Me inspiré en el Juez Aharon Barak que escribió  'no esperamos que un hombre se comporte hacia su semejante como un ángel, ni como un lobo, apenas le imploramos que lo haga como ser humano'. El  slogan 'ser humano hacia los humanos es lo humano' está en carteles expuestos en cada rincón del hospital, desde los diversos sectores hasta los ascensores. Para mí no es un mero slogan, es una forma de encarar la vida. Cada persona que ingresa en el hospital deja de ser judía, árabe, de izquierda o de derecha.  Aquí solo hay dos tipos de gente: Pacientes y cuidadores."

 

Algún judío rechazó que Ud. lo tratara por ser árabe?

 

"Jamás, pero creo que no me sentiría ofendido en una situación semejante.  Si ocurriese algo así, buscaría un colega y le pediría que atendiese al paciente y le diría, 'Ud. deseaba ser atendido por un judío?  Aquí lo tiene.´  Me gusta resolver las cosas con sencillez.”

 

"Vivo en un país que tiene manifestaciones racistas y consigo entender como los negros se sienten en los Estados Unidos.  Es así en todo el mundo.  Las mayorías oprimen a las minorías, y cada miembro de una minoría trabaja mil veces más para probar que es igual.  Entonces, trabajo mil veces más y no me quejo.  C'est la vie."

 

 

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