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Rincón literario.

Rincón literario.

Coordina Cr. Isaac Markus. 

Isidoro Blaisten fue un escritor judío argentino caracterizado por sus textos humorísticos. He aquí uno de ellos.

 

 

La suerte de la fea la linda la desea

 

Autor: Isidoro Blaisten

 

 

 

 Era más fea que lobizón con redecilla, pero tenía suerte. Compraba una rifa de Navidad y se sacaba todos los huérfanos de Dickens, compraba un número de la tómbola de Bruselas y se sacaba todos los repollitos, compraba un billete de la lotería de la Rioja y se sacaba todos los caudillos.

   Caminaba por la calle, procurando que el mundo no la vea, y a su paso encontraba de todo: lebreles de plata, caduceos de oro, diademas de berilo, tiaras de ópalo, sayales de púrpura.

   Tanto había acumulado, que nadaba en la abundancia: crawl, pecho, espalda, mariposa, over, cualquier estilo.

   En cambio, la pobre linda que tenía piel de alabastro, cutis de colegiala, labios de coral, dientes de perlas, boca de grana, cuello de ciesne, ojos de azabache, caderas hospitalarias, senos turgentes y cintura de avispa, no pegaba ni una.

   Vestida de percal, para ganar el pan amargo y duro, iba cual todas las mañanas camino del taller.

   Y aconteció que, una mañana de primavera en que había en el aire violines elitrosos, la vio el príncipe azul.

   No bien la vio, detuvo el corcel, ató las bridas al pie de la media estatua de Don Quijote sita en Lima y Avenida de Mayo y caminó presuroso detrás de la linda.

   —Linda, dinos el motivo de tu encanto y atractivo —dijo el príncipe azul en cuanto estuvo al lado de la linda.

   —Mi secreto es evidente —dijo la linda—. No tengo niente. Voy cual todas las mañanas para ganar el pan amargo y duro, camino del taller.

   —¡Cómo así! —exclamó el príncipe Federico (el príncipe azul se llamaba Federico)—. La crisis no debe recaer sobre las espaldas de la clase obrera. La variable de ajuste no puede ser el salario de los trabajadores.

   —Así es la vida, Federico —dijo la linda—. Ya sabes por ti mismo muchas cosas y otras irás sabiendo lentamente.

   A todo esto, lentamente, en sentido contrario, avanzaba la fea. A cada paso levantaba del suelo relicarios de ébano, incensarios de madreperla, jofainas de lapislázuli, pebeteros de malaquita, mariposas de obsidiana.

   No bien el príncipe azul vio lo que andaba levantando la fea, giró sobre sí mismo, abandonó a la linda, se puso a la par de la fea y dijo:

   —Paloma, casate conmigo, si vieras el nido que tengo escondido cerquita de aquí.

   —Al registro civil —chilló la fea, levantando un aguamanil de peltre con su correspondiente jarra del siglo XVII y un solideo de pana labrada del siglo XVI—. Al registro civil.

   El príncipe se demudó.

   —Antes —dijo—, celebremos la fecha con un aire de júbilo que cumpla la parábola. Vayamos al Grill Oriente a tomar una sidrita.

   Fueron. Desde la otra esquina la linda los vio cruzar. Se sintió más triste que un domingo a las seis de la tarde. Se sintió una basura.

   —¡Manliba mi suerte perra! —sollozó. Y siguió cual todas las mañanas camino del taller.

   Después de la sidrita, el príncipe azul desató el corcel y subió a la fea a la grupa con todo su cargamento, y partieron al galope rumbo al registro civil.

   La noche de bodas, la fea comenzó a desnudarse. Fue no más terminar de verla desnuda y el príncipe cayó fulminado, muerto de desolación.

   A la semana la fea escribió un libro. A la semana lo publicó: se llamaba Mi vida junto al príncipe y fue best-seller mundial. Cobró de regalías, neto, un millón doscientos cincuenta y siete mil dólares con cero sesenta.

 

Biografía de Isidoro Blaisten

El escritor argentino Isidoro Blaisten nació en Concordia en 1933 y falleció en la ciudad de Buenos Aires en 2004. Con el tiempo, cambió su apellido por el de Blastein, con el que firmó algunas de sus obras.

Trabajó de publicista y fotógrafo, pero su oficio más longevo fue el de librero de barrio. Esta faena la compaginaba con la escritura de cuentos. En esta categoría recibió dos premios Konex de Platino, en 1994 y 2004.

La felicidad fue su primer cuento publicado, en 1969. A este le siguieron otros como El mago, Cerrado por melancolía o Carroza y reina. También publicó ensayo (Anticonferencias, Cuando éramos felices) y poesía (Sucedió en la lluvia). En 2004, en el año de su muerte, vio la luz su primera y única novela, Voces en la noche.

En 2001 fue nombrado miembro de la Academia Argentina de las Letras (sillón 13) y miembro de la Real Academia Española.

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